Tegucigalpa, Honduras.- Cargados de fe, esperanza y devoción, miles de capitalinos y feligreses acudieron a la emblemática celebración de los 279 años del hallazgo de la Virgen de Suyapa en un acto de obediencia espiritual, gratitud sincera y súplicas elevadas a la patrona de Honduras.
La jornada que recibió miles de personas estuvo marcada por la oración colectiva, el recogimiento y la reafirmación de una identidad nacional que clama constantemente por paz, salud y justicia.
Durante la solemne meses, el interior de la concurrida Basílica de Suyapa se vio colmado de corazones agradecidos y miradas esperanzadas que encuentran en la Virgen un refugio espiritual y una fuente de fortaleza.
A la celebración acudieron autoridades del Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo, encabezado por el presidente de Honduras, Nasry Asfura, el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, y la presidenta de la Corte Suprema de Justicia, Rebeca Ráquel Obando.
En este contexto, José Vicente Nácher, arzobispo de Tegucigalpa, aprovechó el simbolismo de la celebración para dirigir un mensaje firme y directo a la clase política del país, recordando que la devoción auténtica no puede desligarse de la conducta ética.
“Recordemos que nadie tiene autorización para robar, y esto no son palabras al aire, es una exigencia cristiana”, subrayó, aludiendo a la responsabilidad moral de quienes ejercen cargos públicos.
Además, enfatizó que los hondureños están llamados a ser un pueblo generativo de respeto y unidad.
“En este sentido, varones y mujeres, estamos llamados a ser generativos de respeto, trabajo y justicia... Tenemos futuro y lo tenemos juntos, pero con respeto mutuo, esfuerzo compartido y con beneficios que alcancen a todos", apuntó el Arzobispo.
Esperanza
A las afueras de la Basílica, el panorama mostraba cientos de personas provenientes de distintas regiones del país con flores, velas y rostros conmovidos ante el hallazgo de la patrona de Honduras, que celebraron con agradecimiento, un factor central en la fiesta dedicada a la morenita de Suyapa.
"Vengo a agradecer a la Virgen, porque ella me devolvió la vida luego de una operación, lo único que me quedaba eran mis hijos y la fé que tenía en ella", Explicó Rosa Osorto, feligrés proveniente del departamento de Lempira que desde más de 50 años visita la Basílica de Suyapa.
En la Capilla de Velas, un acto tan sencillo y a la vez tan profundo como la encendida de una llama se convirtió en una auténtica manifestación de fe.
Cada vela, sostenida con devoción, marcó un ambiente cargado de peticiones silenciosas dirigidas a la Virgen de Suyapa, donde muchas veces las súplicas no necesitaron ser pronunciadas en voz alta para hacerse sentir.
Retornos
Tras conmemorar a la patrona de Honduras, cientos de feligreses se prepararon para emprender el camino de regreso a sus lugares de origen.
"Por tres días la Basílica nos hospedó en sus césped, solo esperamos hasta el momento para venerarla y nos movilizamos a nuestros hogar, pero nos subimos a esos buses con el corazón contento", explicó María Cabrera, proveniente de Comayagua desde hace siete años.
Así como María, los sectores aledaños al bulevar Suyapa ya registran cientos de personas con maletas, mochilas, sábanas y artículos que evidencian su creencia en la Virgen de Suyapa, como fiel testigo del acto de anualmente reúne a miles de personas en un acto colectivo de fe y devoción.