Sucesos

Roatán y La Ceiba, centros de operación de 'El Flaco”

No solo habría viajado a Honduras en un avión robado en el hangar del aeropuerto El Dorado, sino que solía moverse por la isla de Roatán, ubicada justo al frente de La Ceiba, donde el narco permanecía en la mejor cabaña de un lujoso hotel.

22.07.2012

El capo colombiano Alexander Montoya Úsuga, alias “El Flaco”, utilizaba la paradisíaca isla de Roatán y el puerto de La Ceiba como puntos claves para su ilícita actividad.

El capo colombiano fue capturado el martes anterior en el puerto de La Ceiba y extraditado 24 horas después a su natal Colombia. El director de la Policía de ese país sudamericano, José León, llegó hasta Honduras para coordinar personalmente la operación.

El diario El Tiempo, de Colombia, informa cómo la función de “El Flaco” en Honduras era coordinar las transacciones de droga y dólares hacia aquel país.

Según el diario colombiano, “‘El Flaco’ no solo habría viajado a Honduras en un avión robado en el hangar del aeropuerto Eldorado, sino que solía moverse por la isla de Roatán, ubicada justo al frente de La Ceiba, la provincia donde el narco permanecía en la mejor cabaña de un lujoso hotel”.

La Operación Gaula de la policía colombiana estableció que Alexander Montoya no era la primera vez que salía del país (Colombia). Ya había estado en México, donde hizo contactos con el cartel mexicano los Zetas. Además, de acuerdo con la investigación, pretendía radicarse en México protegido por la mafia.

Buscado

Montoya, por quien el gobierno colombiano ofrecía una recompensa de hasta 1,200 millones de pesos (unos 680,000 dólares), integró las desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), paramilitares de extrema derecha), hasta 2004, cuando se acogió a una negociación de paz con el gobierno del entonces presidente álvaro Uribe (2002-2010).

Según la Policía colombiana, Montoya Úsuga era el encargado de manejar las rutas del tráfico de cocaína en el Urabá antioqueño y chocoano, donde este clan tiene mayor injerencia.

“El Flaco” tiene pendiente cinco órdenes de captura por delitos de homicidio, porte ilegal de armas y concierto para delinquir; y una condena a 40 años de cárcel por homicidio de persona protegida.

Investigadores señalan que el ascenso de Montoya Úsuga en la línea de mando de los “urabeños” acercaría una alianza con uno de sus hombres de confianza: el narco conocido como “Mi Sangre”.

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