Tegucigalpa, Honduras.- Dos presuntos integrantes de la Pandilla 18, y que según la División Anti Extorsión y Asociaciones Terroristas (DAET), son de alta peligrosidad, fueron detenidos este viernes -10 de julio- en Comayagüela.
La operación se ejecutó en la periférica y conflictiva colonia Brisas de Olancho, de Comayagüela, al norte de la capital.
Se trata de los hermanos Ivis Nolberto Raudales García, de 20 años de edad, conocido con el alias de “Venenoso”, y Kener Jesús Raudales García, de 29 años, apodado “El Rocolita”; dos supuestos miembros activos de la Pandilla 18, señalados de participar en una serie de atentados armados y en el cobro de extorsión contra operarios del transporte interurbano en la capital.
Según las investigaciones desarrolladas por equipos de la DAET, establecen que ambos individuos desempeñaban un papel estratégico dentro de esa organización criminal, siendo los responsables de planificar y ejecutar ataques armados contra las víctimas que se negaban a realizar los pagos exigidos.
Además, de coordinar y recolectar las cuotas extorsivas impuestas a transportistas y comerciantes, acción criminal que les generaba ingresos cercanos a 500 mil lempiras mensuales.
Familiares en delito
Las autoridades informaron que ambos figuraban como objetivos prioritarios dentro de las investigaciones relacionadas con la extorsión al sector transporte, debido a su alto nivel de participación dentro de la Pandilla 18, y al riesgo que representaban para las víctimas.
Asimismo, como parte del proceso investigativo, se determinó que la madre de Ivis Raudales “Venenoso” estaría vinculada a la recaudación de extorsión de esta pandilla, razón por la que continúan las averiguaciones en torno a ese núcleo familiar.
También, la DAET confirmó que la esposa y la hermana de Kener Raudales “El Rocolita”, permanecen recluidas actualmente en una de las cárceles para mujeres, aquí en el país, por su involucramiento en el delito de extorsión, actividad criminal que estas realizaban mediante el uso de billeteras electrónicas, para recibir los pagos ilícitos exigidos a las víctimas.
Durante la operación, los investigadores decomisaron dinero en efectivo, presuntamente producto de los cobros extorsivos; varios teléfonos celulares que serán sometidos a análisis técnico al considerarse evidencia clave para el desarrollo de las investigaciones; además de una motocicleta que era utilizada para movilizarse y realizar las rutas de cobro impuestas por la organización criminal.