Los tres jovencitos se habrían enrolado en la pandilla 18 desde que eran unos adolescentes, según la investigación de la DAET. Son señalados de los delitos de portación ilegal de armas
La DAET los vincula con el asesinato de varios operarios del transporte público de la capital asociado con el delito de la extorsión. Tenían antecedentes por tráfico de drogas o extorsión