Tic Tac

Mauricio Herrera: 'Pasé de cocinar un huevo duro a una paella'

El embajador tico se define de “ligero equipaje”, enamorado de Copán y un defensor de la libertad de expresión
FOTOGALERÍA
19.01.2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Su meta la cumplió como periodista de investigación porque la alegría de descubrir algo y confirmar hipótesis le recuerda sus sueños de infancia: “Crecer y ser arqueólogo”.

Mauricio Herrera es embajador de Costa Rica en Honduras, un profesional que aunque venció al Estado “tico” por defender la libertad de expresión, no logró derrotar una “súper extra megabaleada”.

En un momento de su vida fue salvavidas de la Cruz Roja, aún ejecuta la flauta traversa, admira el arte del fútbol y durante la pandemia encontró su pasatiempo definitivo como un entusiasta de la cocina.

¿Cómo un periodista llega al mundo de la diplomacia internacional, don Mauricio Herrera?

Azares felices del destino. Como periodista cubrí mucho temas de presidencia y cancillería, incluso en los años noventa investigué casos de denuncia y corrupción en el Servicio Exterior de Costa Rica.

LEA: Giovanni Rodríguez: 'Era cagadísimo con las cipotas'

¿Se siente comprometido como embajador de Costa Rica en Honduras?

Me siento comprometido a honrar los valores del Servicio Exterior en los que siempre he creído, un trabajo de 24 horas en las que me dedico al fortalecimiento de las relaciones diplomáticas entre los países.

¿El periodismo lo convirtió en embajador?

También del periodismo pasé a la política cuando siendo director del Semanario de la Universidad de Costa Rica en 2015 el presidente me pidió que le ayudara como Ministro de Comunicación; cumplí hasta el último día de la administración de Luis Solís y después el presidente Carlos Alvarado me pidió que trabajara como embajador en Honduras, me encantó la propuesta.

¿Desde ahí se ligó con Honduras?

Siempre he tenido relación con Honduras: mi luna de miel hace 26 años fue en Copán y por esas vueltas de la vida regresamos ahora en familia. He sido un enamorado de Copán Ruinas.

+: Janek Bruno Werner: 'Me encanta Honduras, me siento como un pez en agua'

Herrera y su esposa Laura Gonzales se casaron hace 26 años. Mariela, Cristina y Daniel son los frutos del consolidado matrimonio costarricense. Foto: Cortesía

Herrera y su esposa Laura Gonzales se casaron hace 26 años. Mariela, Cristina y Daniel son los frutos del consolidado matrimonio costarricense. Foto: Cortesía


¿Cómo descubrió Copán?

Cubría al presidente en una cumbre en San Pedro Sula, tenía que hacerle un marcaje de estampilla y una mañana se me perdió... yo estaba preocupado y resulta que a las horas veo que vuelve fascinado después de haber sido llevado en helicóptero a conocer el templo de Rosalila en Copán Ruinas. La historia me encantó y dije: “Aquí es donde tengo que venir de luna de miel con mi esposa (se llama Laura González)”.

¿Cuál fue su mejor momento en el periodismo?

Varios: uno fue encontrar y documentar una red de corrupción que hacía grandes negocios a costa de la población costarricense a principios del 2000. Fue un trabajo serio, sistemático y bien documentado, donde se mencionaban funcionarios de alto nivel.

¿Recuerda otro?

Cuando gané en la Corte Interamericana de Derechos Humanos una demanda contra el Estado de Costa Rica por violación de la libertad de expresión. Recibí una demanda, me encontraron culpable y acudimos junto con el periódico La Nación a la Corte y en el 2004 salió esa sentencia importante para el periodismo y la libertad de expresión.

ES DE INTERÉS: René Pauck: 'Hasta a la Contra me fui a meter con mi cámara'

Una gran historia. ¿Por qué fue la condena?

El proceso duró nueve años y fue porque publiqué en Costa Rica denuncias hechas en Europa, en específico en Bélgica, sobre actuaciones de un diplomático costarricense. Fue una investigación amplia, el señor y sus allegados se sintieron ofendidos y presentaron dos demandas, era alguien protegido por políticos de alto nivel. El caso lo perdimos en el país, hubo absolutoria, apelación, volvimos a juicio, lo volví a perder y luego fuimos al sistema interamericano. Ahí finalmente lo ganamos.

¿Entre qué años ocurrió todo eso, don Mauricio?

Me demandaron en 1995 y el caso lo terminamos en el 2004. Imagínese que la condena era el equivalente a unos 200 mil dólares, algo que ni toda mi vida me hubiera bastado para pagarlo y como periodista más complicado... ja, ja, ja.

¿Como ministro luchó por la libertad de expresión?

Impulsamos reformas para despenalizar delitos contra el honor y que la población pueda expresarse libremente sin temor a una denuncia penal: la criminalización de denuncias de interés público son nocivas para la democracia y esa reforma es una de mis convicciones de vida.

VEA: José Carlos Balaguer: 'Me gustan mucho los pastelitos de perro'

Herrera disfruta cocinar para él y su familia: la paella ahora es parte del menú disponible. Foto: Cortesía

Herrera disfruta cocinar para él y su familia: la paella ahora es parte del menú disponible. Foto: Cortesía


¿Cuál fue su día más frustrante como periodista?

Pudieron ser muchos, son más de 30 años de carrera. No puedo citar uno pero son esos días cuando se trabaja en investigación, se tiene la convicción de que “x” funcionario cometió determinada falta y no hay evidencia suficiente para publicarlo...

¿Desde niño le gustó eso de escribir en los periódicos y las noticias?

Quería ser arqueólogo. Al final se me terminó pareciendo mucho la arqueología con el periodismo de investigación. Podemos tener la sensación de descubrimiento, puedo imaginar lo que siente un arqueólogo al descubrir algo importante, es maravilloso.

¿Fue difícil pasar de la investigación a manejar información institucional?

Difícil relativamente. Una de mis condiciones al asumir como ministro, porque me conocían y sabían los trabajos que había hecho, era que si me enteraba de una situación extraña, de inmediato me iba a retirar e iba a proceder con la información. Puedo decir con satisfacción que mientras fui ministro todo se hizo de manera transparente.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Lo encontré con la pandemia y es cocinar. Durante la pandemia estaba solo en la misión, hubo que recluirse por largo tiempo y si cocinaba un huevo duro era mucho. Me puse a cocinar y ahora como rico, adquirí el hábito y el gusto.

ADEMÁS: Carlos Mauricio Ortega: 'Fue extraño, me hice Platense escuchando la América'

Como ministro de Comunicación de Costa Rica, en esta imagen con pelo junto al presidente Luis Guillermo Solís. Foto: Cortesía

Como ministro de Comunicación de Costa Rica, en esta imagen con pelo junto al presidente Luis Guillermo Solís. Foto: Cortesía


¿Cómo dejar los huevos duros atrás, miró YouTube o su esposa le ayudó?

En este momento le entro a la paella y esas son palabras mayores, pasar de un huevo duro a eso es mucho experimento y hambre quizá... ja, ja, ja. Empecé con arroz con pollo, lasaña, sopas y esas cosillas. Una paella es un proyecto ja, ja, ja... a mi familia le gustó.

¿Miró el partido Costa Rica contra Honduras?

Keylor Navas hizo una tapada espectacular en San Pedro Sula y cuando la miré dije: “Ya entiendo por qué gana todo lo que gana”. Es fantástico y fuera de serie.

¿Y qué opina de las baleadas catrachas?

Cuando llegué, recuerdo que fue de emergencia en el 2018, no tenía ni dónde quedarme. Fui a buscar una que era algo así como súper extra megabaleada. ¡Dios Santo, me golpeó! Prefiero las tradicionales normales, esas otras mejor no.

¿Le gusta la música?

Toco la flauta traversa, que estudié siete años en el Conservatorio de Castella. También hago teatro. La formación del conservatorio es clásica, pero escucho de todo... me gusta desde la bachata hasta la clásica; desde Bach y Mozart hasta Juan Luis Guerra, que tiene una pieza que es de lo mejor que se llama “Lacrimosa”. Hay música buena o mala y en la buena podría estar desde lo barroco hasta el heavy metal.

VEA: Marlon Brevé: “Mi nacimiento fue un milagro”

A finales de la década de 1980, Herrera fue parte de la Cruz Roja como socorrista nadador. Foto: Cortesía