Augusto Aguilar: "En mi 'guaroteca' tengo botellas regaladas en más de 100 elecciones"

Experto en la psicología y pedagogía, excongresista, analista político y redactor de la Ley Electoral, el doctor Augusto Aguilar mostró su lado más sincero, desde su niñez hasta lograr la madurez de un hombre que ha contribuido en el desarrollo de Honduras

  • Actualizado: 21 de febrero de 2026 a las 00:00
Augusto Aguilar: En mi 'guaroteca' tengo botellas regaladas en más de 100 elecciones

Tegucigalpa, Honduras.- En la sala de su casa, don Augusto Aguilar seguía colocando los últimos botones de una camisa guayabera celeste que recién se había puesto. Apresuraba el movimiento en sus dedos, mientras sonreía con el equipo periodístico que esperaba para iniciar la entrevista.

La sala de la casa era pequeña, pero acogedora, con fotografías y decoraciones que hacían juego con los muebles.

¿De casualidad tiene una biblioteca", preguntó el equipo periodístico.

Él con sonrisa picaresca y de la manera más sincera contestó: "no tengo biblioteca, tengo una ‘guaroteca’".

Caminó rápidamente hasta la habitación del fondo, donde guardaba los cuatro títulos de su formación académica: dos licenciaturas (una en psicología y otra en pedagogía), una maestría y un doctorado que sacó en México.

"Allí está", señaló. Su dedo índice apuntaba a unos estantes que tenían botellas de aguardiente, merlot y tequilas, todos procedentes de los más de 100 elecciones que ha acompañado como observador de procesos electorales en América Latina.

Eran regalos que colocó minuciosamente en repisas flotantes, aunque confesó que "de vez en cuando" se deleitaba con una bebida extranjera. Don Augusto Aguilar es un hombre humilde, de caminar pausado, quizá por los más de 80 años que ha recorrido. Tiene una trayectoria académica, profesional y hasta política intachable. "No hemos sido señalados nunca ni por un lempira", repitió en tres ocasiones muy orgulloso.

El doctor Aguilar, como es conocido, contó a EL HERALDO detalles sobre su dolorosa niñez, su inspiradora juventud y hasta aquellas travesuras que por primera vez se exponen a la luz pública. Esta es la entrevista completa.

Todos los conocemos como el doctor Augusto Aguilar, ¿cuál es su nombre completo?
Augusto Aguilar. Yo hago la broma que cuando yo nací los nombres y los apellidos estaban caros, por eso solo me pusieron un nombre, Augusto Aguilar, y así aparezco en la en el registro.

¿Es el apellido de madre?
Sí, de madre. Mi papá se llamaba Terencio García, pero yo soy hijo de fuera de matrimonio... Es importante que usted lo vaya a saber, que para ese entonces era prohibido que un hombre casado le diera el apellido a un hijo que lo tuviera fuera de matrimonio. Y era tal la ley que si unas ya separados la mujer, por ejemplo, tenía un hijo de otra persona siempre lleva llevaba el apellido de del esposo, aunque fuera de otro porque así era la ley.

¿Esa situación afectó en su niñez?
Fue una tragedia para mí, porque mi madre murió cuando yo tenía 6 años. Ella tenía 27 años y quedé huérfano. No tenía prácticamente ninguna familia, así que tuviera recursos como para ayudar, entonces, crecí con mi abuela unos tres o cuatro años, pero era una señora pobrecita, descalza.

¿Cómo hizo para avanzar en sus estudios?
Bueno, yo creo que en gran parte ese que yo siempre fui muy sobresaliente. Desde el primer grado en escuela, me llevaron antes de la edad, que eran 7 años, me llevaron a la escuela como oyente a los 5 años. Y el profesor se quedó asustado, asombrado, mejor dicho, porque yo aprendí igual o más que los que tenían 7 años. Y entonces me inscribió que ya como matriculado de los 5 años para hacer el primer grado. Luego en la escuela primaria era muy difícil para mí porque en el pueblo solo existía hasta tercer grado, entonces me fui de donde unos parientes en Nacaome (Valle) para poder terminar la primaria en la la cabecera departamental. Nací en Alianza, Valle. Entonces ahí como era buen alumno también me dieron una beca para ir a estudiar magisterio a la escuela normal Centroamérica de Comayagua. Allá me hice maestro de educación primaria y trabajé un año nada más como profesor en una aldea de Choluteca, Agua Caliente de Linaca. Y solo un año estuve porque quería superarme. Leía mucho y entonces me vine a Tegucigalpa.

Con una sonrisa en su rostro, don Augusto Aguilar contó algunas travesuras que realizó de niño y que se salieron de control, como cuando jugando quemó un rancho. Nadie supo que fue él.

¿Cuántos años tenía?
Tenía 19 años... empecé a trabajar como conserje en la municipalidad... entonces yo como era profesor me puse a estudiar comercio por las noches en el Instituto Morazán. Y es entonces ya el siguiente año, ya siendo estudiante de comercio, como era por equivalencia, pues logré conseguir un trabajo mejor en el Snem (Servicio nacional de erradicación de la malaria). Ahí trabajé 10 años. Y ya había ingresado a la universidad y del Snem porque me contrataron ya como docente de lo que ahora es la Universidad Pedagógica donde estaba en último año de la carrera de psicología. Entonces trabajé un año ahí en la Pedagógica y en cuanto terminé las clases me llamaron para trabajar en la en la nacional.

¿Usted se convirtió en el primer egresado de Psicología?
Soy el primer graduado en Honduras. Porque fui de los que gestionamos. Hay un librito que yo escribí hace poco, que se llama Historia de la Psicología en Honduras, yo fui de los gestores ante la universidad para que se abriera la Carrera de Psicología en la UNAH. Y se abrieron dos carreras el mismo día, Pedagogía y Psicología. Entonces me gradué como licenciado en Psicología y como licenciado en Pedagogía. Luego, ya trabajando en la universidad, doña Irma Acosta de Fortín, que era la directora del Cohep, que fue diputada y que una persona muy conocida y la fundadora de la Universidad José Silvio del Valle, ella me llamó y me dijo textualmente, “Augusto, usted es un muchacho muy pobre, pero le va a ser muy útil a Honduras. Prepárese porque usted va para el exterior a continuar sus estudios de posgrado” y me consiguió una beca para Inglaterra, pero resulta que ya habían empezado las clases, era muy tarde. Entonces, por eso me dijo, "pues entonces a México". Y me fui a México.

Quedó huérfano

¿Allí sacó el doctorado también?
Cuando ya estaba terminando la maestría, el director de estudios superiores de la Universidad Autónoma de México tuvo información, no sé cómo, que yo era un alumno distinguido y me llamó y me dijo, “¿Usted es Augusto Aguilar?”, sí. “Usted tiene que quedarse sacando el doctorado”. Sí director, pero yo por mi beca se termina, solo era para la maestría. No, yo se la consigo. Y le escribió al rector de la universidad que era el licenciado Cecilio Lozano. Fue rector de la universidad antes de Jorge Arturo Reyes. Entonces, a los 15 días tenía la contestación concediéndome dos años más para sacar el doctorado.

¿Siempre quiso o supo que quería estudiar Psicología?
No, fíjese que no. De repente hubiera estudiado otra carrera, lo digo con toda sinceridad. Lo que pasa que en ese tiempo como yo era maestro solo no había ninguna carrera a la que pudieran ingresar los maestros. Gracias a la gestión que su servidor y otro grupo hizo fue que se creó la carrera. Pero solo a esa carrera podíamos ingresar. Entonces no tenía otra oportunidad y por eso estudiamos psicología y pedagogía.

¿Pero se arrepiente?
No, al contrario. Porque sí he tenido mucho éxito mi carrera, he llegado al más alto nivel, el primer psicólogo graduado de Honduras, el primer fundador de una clínica psicológica, el primer docente hondureño o mejor dicho formado aquí en Honduras en la carrera de Psicología y el primero que ha ocupado cargos así de de de elevada categoría en diferentes gobiernos.

Don Augusto Aguilar junto a representantes de instituciones electorales de varios países. La fotografía fue tomada el 28 de junio de 2009 en Argentina, cuando en Honduras ocurría el golpe de Estado.

¿Recuerda cómo obtuvo su primer trabajo con el Estado?
Cuando regresé del doctorado regresé nuevamente a la universidad, pero también ya venía con inquietud de trabajar en la actividad política... el primer cargo que yo ocupé no fue por política porque hubo un concurso público y por primera vez en Honduras apareció en un periódico una convocatoria, un concurso para jefe de personal del Infop. Y por primera vez apareció el nombre de psicólogo. Entonces yo ingresé y éramos unas 40 personas y yo saqué el primer lugar y de esa manera empecé a trabajar con el Infop, pero siempre vinculado a la universidad.

¿Cómo llevó de la mano su vida personal, académica y laboral? ¿Tuvo algún efecto?
Pues bueno, la verdad que me he casado dos veces. Del primer matrimonio tuve cuatro hijos y después de 30 años de casados nos divorciamos. Porque bueno, por razones diferentes. Entonces, estuve un montón de años soltero y me casé con mi actual esposa que es psicóloga. Tenemos ya 18 años de casados, pero no tenemos hijos. Yo siempre estuve distribuyendo el tiempo entre el estudio y la actividad laboral bien equilibrado. Nunca falté a mis clases, nunca falté al trabajo, no he sido apegado a las a las bebidas alcohólicas.

¿Pero tiene una “guaroteca”?
Sí, que tengo una “guaroteca”, me refiero socialmente. Y esa cantidad en mi “guaroteca” son botellas regaladas en todos los eventos electorales de América Latina que yo he estado más de 100. Precisamente porque como es buen expositor y por estar bien preparado y haber sido el presidente de la Comisión de Dictamen de la Ley Electoral del 2004 y uno de los principales redactores de la Ley actual, la Ley 2011, 2021. Y por eso me integraron al Consejo de Expertos Electorales de América Latina. He dado conferencias en más de 20 universidades en el continente. Países como Dominicana, Nicaragua, Ecuador, Argentina, Chile, Bolivia. He dado conferencias en las universidades y en los partidos políticos, en el Parlamento Centroamericano, yo fui a dar una conferencia también.

Don Augusto Aguilar recordó que ha participado en reuniones con representantes de misiones internacionales, como el exsecretario de la OEA, José Miguel Insulza.

¿Considera que le está dejando un buen legado a sus hijos?
Yo creo que sí, ellos han sido buenos profesionales, por una parte, y la mejor lección que yo les pude haber dejado es el hecho de ser honrados, honestos. Y en tantos cargos que yo he desempeñado, y que he manejado instituciones con cantidades millonarias, como el presupuesto del Infop es de 1,000 millones al año, y su servidor y ninguno de mis dos hijos hemos sido señalados nunca ni por un lempira.

¿Tiene nietos?
Tengo 11. Ellos ya están formados y no viven en Honduras. Están fuera de Honduras. En Estados Unidos, Canadá, Alemania y Argentina. Hay dos nada más que están estudiando, los demás ya son profesionales.

¿Cree que irse de Honduras es la mejor opción, ya sea por estudios, trabajo o buscar más opciones?
Yo he sido una persona amante de mi país. Yo he querido, quiero mi país. Cuando yo saqué el doctorado en México a mí me ofrecieron dos oportunidades de trabajo. Uno como ejecutivo en la que era Telmex, teléfonos de México. Y la otra oportunidad era de psicólogo de las Fuerzas Armadas en los Estados Unidos. Pero yo no quise porque yo siempre pensé que podía sobresalir en Honduras y que le iba a ser útil a mi país. Y que aquí iba a ser un doctor Augusto Aguilar, un reconocido Augusto Aguilar. Mientras que en otro país iba a ser un número.

¿Además de su especialización en Psicología, qué más aprendió en México?
En México yo aprendí a tomar tequila y tocar rancheras. Las de Vicente Fernández me las sé casi todas y las canto. He estado en varios lugares cantando.

El doctor Augusto Aguilar confesó que aprendió a tocar guitarra en México, donde estuvo por varios años estudiando gracias a becas, allí sacó la maestría y doctorado.

¿Cómo pasó de la psicología y pedagogía a la política?
Uno de los temas más importantes que se llevan en un doctorado, que el nombre no es el adecuado. Sería psicología del trabajo, no psicología industrial, es todo lo relacionado con el liderazgo. Usted en un doctorado estudia el origen, las características, cómo se forman. ¿Cuáles son los requisitos? ¿Cuáles son los temas importantes que debe manejar un líder? Eso por una parte, pero por la otra es que yo desde niño figuraba en los primeros lugares y tenía mis amigos que seguían. Desde niño ya teníamos una pandillita para andar, porque uno mandado. Yo ya era el el jefe del grupito. Entonces, ya en parte de alguna manera pues la formación, en la infancia. Y luego en el futuro cómo se desarrolla uno en el ambiente de trabajo. El los líderes no nacen, los líderes se hacen.

¿Usted se considera un buen líder?
Por supuesto, si por el hecho de haber sido diputado por dos departamentos y el hecho de haber sido presidente del colegio de 9,000 psicólogos durante casi 30 años y ahora presidente de los 100,000 psicólogos de la región de Centroamérica.

En el ámbito político ha tenido varios cargos. ¿Fue diputado, viceministro y también director de Infop?
La primera vez fue por Valle y la segunda por Francisco Morazán. Pero también es importante decir que cuando fui director del INFOP, la primera vez siempre en el gobierno del doctor Suazo, me nombraron viceministro de Educación con Fausto Castillo, que era el ministro. Y en entre el 2000 y 2004, siendo yo diputado por Francisco Morazán, y coordinador de la comisión de dictamen de la Ley Electoral, entonces me nombraron Secretario General del Tribunal Supremo Electoral. Al año después que tomó posesión de gobierno de (Manuel) Zelaya, el magistrado que había, se llamaba Arístides Mejía, lo llevaron al Ministerio de Defensa, quedó la vacante y por unanimidad del Congreso me eligió a mí magistrado. Entonces estuve más o menos 4 años.

¿Qué lección le dejó ser diputado del Congreso Nacional?
Muchas lecciones: desde aspectos negativos y aspectos positivos. Lo positivo es que siempre hay un grupito, un porcentaje de personas muy honestas, honradas y capaces con las que uno se relaciona y aprende. Y en las experiencias negativas el hecho de observar ciertas cosas que se hacen de manera irregular, que no favorecen al país, sino que favorecen intereses de grupos o personales. Por lo menos cuando estuve en esos dos periodos.

¿Tuvo la oportunidad de volver a estar en la política?
La verdad es que yo ya no seguí participando en política porque cuando terminé mi período en el Tribunal Supremo Electoral, ahí fue el último cargo. Entonces ya no seguí participando porque ya vinieron los problemas del golpe de Estado y luego aparecieron más partidos. Pero tengo que reconocer, yo fui contratado como asesor del ahora Consejo Nacional Electoral. Pues estuve como asesor dos años y medio y también fui contratado en el gobierno pasado para ser uno de los redactores de la Ley Electoral en 2021.

¿También redactó la Ley Electoral en el 2004?
La del 2004, lo nuevo fue cuando se obligó a los partidos políticos a tener elecciones primarias en todos los niveles.

" "Siempre pensé que podía sobresalir en Honduras y que le iba a ser útil a mi país. Y que aquí iba a ser un doctor Augusto Aguilar. Mientras que en otro país iba a ser un número"
Augusto Aguilar

¿Ha tenido un cambio Honduras en comparación a cómo estaba electoralmente?
Sí, ha cambiado bastante, por ejemplo, lo de la deuda política eso ya cambió. Ahora ya no se paga el 15%, ahora se paga por la cantidad de votos que saque. Si solo un voto saca, solo un voto que le paga.

¿Usted siempre simpatizó con el Partido Liberal?
Sí, siempre. Siempre.

¿Fue algo que usted lo decidió o era por herencia familiar?
Así era antes, la herencia familiar, el color de la bandera. Y por supuesto más que todo la influencia de la familia. Entonces, en todo ese tiempo cambiarse de partido era un suicidio político. Era un tránsfuga. Ahora es común, ahora es casi normal. Ahí tengo unos amigos que en poquito tiempo han estado en tres o cuatro partidos diferentes en pocos años y a uno de mis amigos, no le doy el nombre, pero yo le digo que le dio le dio la vuelta al mundo en 80 días.

Para el golpe de Estado usted estaba en Argentina. ¿Recibió algunas llamadas ofreciéndole puestos de trabajo? ¿Qué fue lo que ocurrió?
Sí, yo estaba y me llamaron el día del golpe; una persona me llamó que de la Presidencia de la República me estaban llamando para ver si quería desempeñar algún cargo; se me mencionó como director de Infop, como ministro de Educación, como gerente de la ENEE, pero no acepté ninguno.

¿Por qué?
​​​​​En primer lugar, porque yo no estuve de acuerdo con el golpe. Y en segundo lugar, esto era para mí haber quedado con un estigma señalado para toda la vida como alguien que participó en un acto totalmente ilegal, inconstitucional. Entonces, por eso no acepté.

Don Augusto Aguilar fue la primera persona en graduarse de la carrera de Psicología en Honduras. Paralelamente estudió Pedagogía.

Ahora es afín al Partido Libre, ¿qué opinión tiene de los cuatro años que gobernaron?
Se cometieron muchísimos errores. Cantidad de errores. no solo es uno, varios. Entonces, por eso precisamente después de haber recibido tanto apoyo en las elecciones del 2021, en cuatro años bajó a solo tener el 20% por la cantidad de errores. Se lo voy a hacer en términos generales.Esto sucede en cualquier país del mundo. Hay tres aspectos importantes que han hecho desaparecer partidos políticos. Los partidos tradicionales en América Latina ya quedan muy pocos. Han desaparecido por tres factores o por tres aspectos importantes: uno, la corrupción. Dos, el nepotismo. Tres, el incumplimiento de las promesas de campaña. Hay otros factores, por supuesto, pero esos para mí son los más importantes.

Y ahora el actual gobierno tiene un reto muy grande para la población, ¿o o cómo lo ve?
Sí, me parece que tiene una gran oportunidad de hacer un buen gobierno del Partido Nacional en el poder y depende en gran parte también que lo dejé por último; en gran parte depende del equipo de gobierno, del gabinete de las personas a quienes se dé la responsabilidad de desempeñar los cargos más importantes.

¿Sería asesor del gobierno actual?
Sí, como profesional, como servicios profesionales, como psicólogo y como experto en asuntos electorales y, por supuesto, que en la experiencia que he tenido también, tanto el poder Ejecutivo como en el poder Legislativo.

Don Augusto Aguilar sacó su álbum de fotografías para mostrar parte de su trayectoria académica y política. De niños dijo no tener ninguna.

¿Hay algún líder político o alguna persona que Augusto Aguilar admire?
Pues la persona que yo más admiré como político, como persona, como un hombre íntegro, inteligente. No tuvo la oportunidad para que él hubiera llegado a ser presidente, solo fue candidato en las elecciones primarias. El doctor Ramón Villeda Bermúdez, por una serie de características: un hombre muy honesto, inteligente, buen político y, sobre todo, muy honesto.

¿Alguna vez Augusto Aguilar rompió las reglas, ya sea en su infancia o ahora?
Sí, varias. Una de las que me acuerdo que cuando era niño y nos mandaban a traer leña para los hornos del pan, a veces cuando no encontrábamos en el monte, íbamos a desarmar los cercos ya hechos. Y otra vez que por estar jugando con un compañero quemamos un rancho. Estábamos jugando y entonces las llamas que teníamos encendidas en el piso crecieron y quemaron toda la casa. Pero era un rancho, no era casa, era un rancho.

¿Tuvo consecuencias para usted?
No, ninguno, porque no se dieron cuenta. No se dieron cuenta hasta ahora.

¿Cómo quiere que lo recuerden siempre en Honduras?
Como un hombre honrado, honesto y capaz.

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Haydi Carrasco
Haydi Carrasco
Periodista

Periodista por la UNAH. Coeditora y redactora de la sección de Datos e Investigación de El Heraldo Plus. Cubre temas relacionados con salud, educación, migración, medioambiente, derechos humanos y género. Con experiencia en periodismo de datos y visualización.

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