"Estudié costura, a la fuerza, pero yo quería ser electricista": Dina Meza

Periodista de profesión, ha desarrollado una carrera en la defensoría de los derechos humanos en Honduras, trabajo que ha trascendido fronteras

  • Actualizado: 07 de febrero de 2026 a las 00:00
Estudié costura, a la fuerza, pero yo quería ser electricista: Dina Meza

Tegucigalpa, Honduras.- Vivir en pobreza no le espanta ni le amilana. Creció en un entorno familiar donde las carencias marcaban la vida cotidiana: en el mejor de los casos, las necesidades fisiológicas se resolvían en una letrina; en otros momentos, no quedaba más opción que ir al monte.

Nació en el seno de una familia de escasos recursos económicos, debido a ello no pudo estudiar lo que siempre anheló desde adolescente, pero las vueltas de la vida la llevaron a defender a cientos, si no es que miles de personas, que no han tenido en la sociedad quién vele por ellas.

El trabajo en la defensoría de derechos humanos llevó a Dina Meza, periodista de profesión y próxima a graduarse de abogada, a destacar como una de las defensoras de derechos humanos más reconocidas en Honduras; su génesis es producto de un secuestro.

Con el frío que impera estos días en Tegucigalpa, que también le trae recuerdos de la década de los 80, Dina Meetabel Meza Elvir nos confesó parte de los momentos difíciles que atravesó en su juventud y adultez.

¿Dónde nació y creció?

Yo nací en la aldea de Cofradía, que es parte del Distrito Central, allá por el Proyecto Victoria; como a 45 minutos de Tegucigalpa. Ahí crecí hasta los 13 años.

A esa edad me vine para Tegucigalpa, para poder seguir estudiando, me vine a vivir con la compañera de hogar de mi hermano mayor a la colonia 3 de Mayo.

¿En qué año dejó la casa de sus padres para venirse a la capital?

Fue en 1976. Me vine para la 3 de Mayo, que era una colonia recuperada, una invasión como se le conoce, donde todavía no había servicios públicos: agua potable, ni baños y mucho menos sistema de aguas negras; teníamos que hacer como se podía.

Estuvimos viviendo en la casa de la compañera de hogar de mi hermano y como veníamos de afuera (de la zona rural), el choque cultural que tuvimos fue difícil. Eso fue tétrico, porque no se nos abrían los baños y entonces no teníamos acceso para ir a la letrina y teníamos que ir al monte a hacer nuestras necesidades.

¿Por qué decide venirse para la capital junto a sus padres?

Yo me gané una beca para estudiar en el Instituto Técnico Honduras, que en ese entonces quedaba en la sexta avenida de Comayagüela, dónde ahora es el Técnico Abelardo R. Fortín, y mi papá no quería que nos viniéramos solos, entonces ellos también se vinieron para acá.

Ahí estudié costura, en el Técnico Honduras; soy modista. Ahí había varios talleres y se podía estudiar belleza, corte y confección, electricidad, tapicería, ebanistería; pero yo quería electricidad, pero con el sistema machista de entonces, mis papás me dijeron que cómo iba a andar subida en un poste. “Tu oficio debe ser la costura, porque queremos una costurera”. Entonces estudié costura, a la fuerza, pero yo quería ser electricista y todavía sueño con eso.

Íbamos a todos los talleres a aprender, mi sueño era electricidad, pero aprendí a costurar; entonces hago vestidos, no me gusta mucho porque me pusieron a la fuerza, pero me sirve para la vida. Mi papá quería que yo me dedicara a costurar.

Después me fui para el Central Vicente Cáceres y estudié para ser Perito mercantil y contador público, de 1980 a 1982.

Participando en una convención sobre los derechos de la mujer en Viena, Austria, en el año 2014.

¿Por qué decidió y qué le motivó para estudiar periodismo?

Yo quería estudiar para ser abogada o trabajadora social, el periodismo nunca me pasó por la mente. Pero dije: yo soy un poco tímida, entonces con el periodismo se me va a quitar la timidez; después me encantó, fue una carrera fascinante, me apasionó ser periodista. Estudié periodismo de 1986 a 1992, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Ahora estoy estudiando derecho, ya casi me gradúo.

¿En qué momento se da su enrolamiento en el mundo de los derechos humanos? ¿Cómo sucedió eso?

Yo empecé en los movimientos sociales en 1982, pero en 1984 más profundamente, tenía más o menos como 22 años de edad. En ese tiempo yo participaba en todas las movilizaciones por la doctrina de la seguridad nacional; había desapariciones forzadas y todo eso, pero no estaba tan metida.

En 1989 un escuadrón de la muerte secuestra a mi hermano mayor en el barrio Guanacaste. Él era el gerente de una cooperativa agroforestal, pero lo vinculaban con movimientos de la izquierda armada de Centroamérica y estaban en ese momento en los acuerdos de paz.

Lo secuestraron por una semana, pero al final apareció. Fue torturado, lo tuvieron en una cárcel clandestina y le sacaron los dientes. Lo acusaron de guerrillero y lo presentaron en una conferencia de prensa con armas. Él tenía vinculación con la izquierda, pero en ese momento era gerente de una cooperativa, no estaba en lo que decían.

Mi hermano estuvo detenido desde 1989 hasta 1992 que logramos una amnistía amplia incondicional para presos políticos. Lo dejaron preso en la antigua Penitenciaría Central, en el barrio La Hoya, por atentar contra la seguridad del Estado. Después de eso, dije: jamás ninguna familia va a estar sola, porque nosotros buscamos, tocamos familiares que eran amigos de militares y que podían hacer algo, presidentes que sabían dónde estaba mi hermano y no hicieron nada. Dije: ninguna familia va otra vez a estar sola, siempre habrá acompañamiento.

¿Cuál ha sido su trayectoria en los medios de comunicación y cuándo comenzó?

Inicié en organizaciones de derechos humanos, que no voy a mencionar porque me dan pena. Hacía notas de prensa y cuestiones así. Después me involucré en los medios en 1997, empecé en diario La Prensa, aquí en Tegucigalpa. Luego pasé a Corporación Televicentro, en TN5, por un corto tiempo. Después estuve en programas independientes en radio y televisión, con otros colegas periodistas, siempre en el área social.

Siempre he procurado evidenciar los problemas estructurales del país, de cómo un país tan rico, tan lleno de leyes, puede cambiar, sin necesidad de tanta situación como lo que hemos ido pasando.

Dina Meza ha estado presente en dos ocasiones en la presentación del informe del Examen Periódico Universal (EPU), del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

¿En qué se pasan los días de Dina Meza fuera de la vida cotidiana de los medios de comunicación y de la defensoría de derechos humanos?

Es bien difícil desconectarse del todo. Una de las cosas superbuenas es cómo usted combina el periodismo y derechos humanos, cómo usted puede mover una estructura a través de una nota y también a través de una incidencia en derechos humanos. He optado por no escribir a veces los fines de semana, pero cuando hay una situación de gravedad sí tengo que hacerlo.

Mire, trato de relajarme un poco. Soy cristiana, entonces practico mucho la oración, leo mucho, escucho devocionales de predicadores, también leo artículos normales, tradicionales, me estoy informando del periodismo, contrastando fuentes, cosas de los medios radiales, televisivos y escritos de cómo buscar justicia para personas vulnerables, porque estoy estudiando derecho.

Raramente me desconecto, pero sí voy a algunos lugares, salgo al cine, voy afuera de la ciudad, a veces hago retiros con la familia y así andamos.

He conocido que no le gusta intimar mucho con extraños y que evita las visitas en su casa ¿Por qué?

Porque he tenido experiencias malas. Tuve que salir del país, en el 2013 me fui al exilio, disfrazado, diría yo, porque me fui a una universidad de Inglaterra, porque tenía mucha amenaza, uno de mis hijos había sido secuestrado en un bus, a mí me habían secuestrado en otro momento y había un montón de eventos que daban pie como para decir: me van a matar mis hijos; entonces di un paso hacia atrás, salí del país y me estuve cuatro meses y medio Inglaterra.

Estuve estudiando seguridad y cuestiones para venir a fortalecer los derechos humanos al país. Los estudios eran en inglés y yo no sabía inglés. La universidad en la que estaba me pagó 30 horas de inglés y me aventé con 30 horas. Yo exponía en inglés porque allá tenía que presentar un proyecto y lo presenté: se llama Periodismo de Derechos Humanos, que es el que tiene la organización que contempla el periódico pasosdeanimalgrande.com.

¿Cuántas veces ha asistido a la presentación del informe del Examen Periódico Universal, en Ginebra? ¿Cómo ha sido esa experiencia?

He ido dos veces. Fue en el 2015 y fui el año pasado. El año pasado fue una experiencia bastante traumática, diría yo, porque hubo una delegación fuerte del Gobierno, que pagó todos los gastos de organizaciones de sociedad civil y no dijeron nada.

A mí me tocó hacer incidencia en las misiones del Consejo de Derechos Humanos. Usted habla con las misiones de los países que asisten y les explica lo que está pasando. Me enfoqué en la libertad de expresión y libertad de prensa, junto con otras organizaciones como Artículo 19 y PEN International. En Reporteros Sin Fronteras hicimos un informe y lo fuimos a presentar. Algunas salieron en las recomendaciones que se le dieron al Estado de Honduras.

¿Quién le ha financiado esos viajes a Europa?

Son organizaciones internacionales que ponen algunas el pasaje, otras la comida, otras la estadía; y así.

¿Por qué ha sido tan crítica del Mecanismo de Protección de la Secretaría de Derechos Humanos?

Porque el Mecanismo de Protección, justamente, lo creamos como sociedad civil para proteger a periodistas, defensores de derechos humanos y operadores de justicia. Hemos visto las situaciones graves que pasan, yo tuve mucha amenaza y no tenía nadie que me protegiera.

Si bien es cierto el mecanismo anterior creado en el primer mandato de Juan Orlando Hernández tenía fortalezas, también tenía debilidades y vimos que pasaron situaciones graves. Después llegué como beneficiaria al Mecanismo, en el 2018. Como miembro por parte de las organizaciones de derechos humanos llegué como concejal en el mismo 2018 y lo que yo veo es que no hay voluntad política para fortalecer el mecanismo.

El mecanismo puede ser autónomo, tener su presupuesto, tener su independencia en decisiones y actualmente tiene que depender de la Secretaría de Derechos Humanos; en el gobierno que pasó fue fatal.

A su criterio ¿Quién ha sido el que ha desempeñado el mejor papel de ombudsman en el país?

Creo que Leo Valladares. Él fue más integral, era el comisionado que empezaba, estaba sensibilizado en el tema de derechos humanos. Después han venido otros comisionados que les ha faltado mucho compromiso con las víctimas.

Tenemos críticas con esta comisionada (Blanca Izaguirre) que me parece que le hace falta acercarse a las víctimas, a nosotros (defensores de derechos humanos) personalmente nunca nos ha querido, bueno, una vez nos recibió, pero después no nos ha querido recibir; siempre pone pretexto o pone otras personas cuando queremos discutir temáticas.

Las capacidades del Comisionado de Derechos Humanos han sido diezmadas, personal muy importante que ha sido quitado de ahí, pero que era muy comprometido.

¿Aspira en algún momento a tener algún cargo ministerial en el Estado, en la Secretaría de Derechos Humanos?

Nunca. Me gusta estar del lado de la víctima. Nunca me ha gustado ser parte del Estado, porque me parece que es limitación. Uno puede coadyuvar desde el lugar donde se encuentra, pero ya estando en el Estado he visto que no lo haría, tampoco asumiré un cargo de callar situaciones que estén cometiendo y que estén vulnerando los derechos. Éticamente no se puede.

Sí usted se va a dedicar a la política, mejor deje el tema de derechos humanos. O sea, o está aquí o está allá. No puede tener esos dos sombreros porque son incompatibles. Entonces, a mí, particularmente, me gusta estar del lado de la gente.

¿Qué augura en materia de derechos humanos para estos próximos cuatro años en el país, con la llegada del nuevo Gobierno?

Todavía no hemos visto así como que una señal importante. Claro, el presidente Nasry Asfura acaba de llegar, pero necesitamos señales. Lleva dos semanas, y creo que le ha apuntado al tema de salud, educación, infraestructura, pero no toca el tema de derechos humanos, entonces eso me preocupa mucho.

Para nosotros es una mala señal o tal vez es que está haciendo un paquete bien fortalecido, pero no nos dice nada. Debe dar señales importantes, que nos digan que sí le interesa el tema de derechos humanos y que le va a apuntar a este tema que para la sociedad hondureña es muy importante.

Hay que trabajar el tema de justicia. Mire ese Ministerio Público; está destartalado, es puro activismo político ahí. Yo participé en la creación del Ministerio Público y considero que debemos apuntarle a fortalecer el estado de derecho que ha estado bastante diezmado en los últimos años.

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Javier Flores
Javier Flores
Periodista

Licenciado en Periodismo, egresado de la UNAH. En la actualidad realiza la cobertura de la temática judicial para EL HERALDO. Profesional con 15 años de experiencia en el plano nacional.

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