Tegucigalpa, Honduras.- “Mis fiebres inconclusas” (p. 6)
En el 2023 La Chifurnia publicó “Habitaciones de la memoria”, del poeta ceibeño Tulio Galeas. Se trata de una breve selección de su obra poética signada por un escepticismo pesimista, presente tanto en “Las armas del crepúsculo” (2022) como en “Las razones y otros poemas” (2020).
En ese último volumen recupera “el arrebato de la poesía” (p. 3) que marcó la edición original de “Las razones”, su primer libro propio publicado en 1970, y que no retoma sino hasta en “Cambio de alas” (2016). Aquí se está muy lejos del descuido y de la prisa, causantes de la mala escritura, y se evita el material trivial que a la larga se vuelve tedioso.
Galeas es capaz más bien de verter en palabras su mundo propio, resultado de la coexistencia de la realidad externa y su imaginación creativa, en una relación que implica interdependencia y el discurrir paralelo de ambas: “el poema amanece/ aún húmedo de insomnios./ Fruto de árboles diferentes,/ no sé hasta dónde es mío/ o es ajeno; su propiedad es un derecho/ que solo el aire puede reclamar” (p. 16).
Tulio Galeas consigue diluir sus certidumbres con el ácido de la duda y de la autocrítica y demuestra que el arte creativo es un ejercicio en el logro de la precisión a partir de la facultad de ver más allá de lo obvio: ha creado un ámbito poético autónomo de gran poder, frescura de expresión y sutileza: “Anclado entre sus límites,/ la semilla del caos en las sienes,/ secas las nubes de la rebeldía,/ las furias apagadas” (p. 22).
La madurez es un poder de expresión que no cesa de crecer. Los poemas reunidos en “Habitaciones de la memoria” presentan al desnudo el flujo interno que corre debajo del tejido de su obra: “La soledad me quema la piel con su sonido./(...) En mi ventana crecen las armas de la angustia,/ con mi tristeza nutren su lentitud las horas” (p. 7).
Por otra parte, cabe destacar que en el poema “En la taberna con Nicanor Parra” Galeas recurre a la inteligencia sardónica y al humor, y en “Garífunas en el aire” a la vivacidad de expresión, pues allí recrea una dimensión entrañable de la cultura costeña de Honduras.
En esta selección de La Chifurnia el lector accede a los diversos registros del arsenal poético de Tulio Galeas y le permite ver esa obra no meramente “cara a cara” con su autor sino como la expresión de la veta cultural en la cual se formó, y que le conduce a decir: “Habito/ un país de imposibles,/(...) muladar de sueños./(...) tiene/ la cordialidad de las aves de rapiña/(...) Nadie puede tocarlo sin herirse” (p. 21).
Desde la inclusión de sus primeros poemas en la antología “La voz convocada” en 1967, Tulio Galeas mantiene una relevancia renovada en la poesía hondureña que “Habitaciones de la memoria” no hace sino confirmar y que incita a leer su escritura completa.