German Leitzelar: “Lo que lo mantiene a uno en el matrimonio es la pelea”

Aunque su familia fue liberal, él desde joven simpatizó con la izquierda intelectual, pero su postura no fue radical, sino de consenso. En su juventud formó una radio clandestina llamada, “la caca...pipí...pupú...” y nunca la hallaron los militares.

  • Actualizado: 30 de mayo de 2026 a las 00:00
German Leitzelar: “Lo que lo mantiene a uno en el matrimonio es la pelea”

Tegucigalpa, Honduras.- Los 80 años que ha vivido no han pasado por él, sino que él ha pasado por ellos. Su bufete, que funciona en un centro comercial de la capital, guarda en sus paredes retratos, como el de un Francisco Morazán de ojos zarcos, y también cientos de historias, que una plática de dos horas no fueron suficiente para recorrerlas por completo.

German Leitzelar, más allá de ser uno de los abogados laboralistas más reconocidos de Honduras, es un hombre de trato ameno y bromista, pero firme y serio al abordar asuntos trascendentales.

Nació un 4 de julio en 1945 en Santa Bárbara, entre las palmas del junco y la flor de café, expresó entre risas. Se formó con la izquierda, pero se alejó del radicalismo para mantenerse en el centro y fomentar los consensos que necesita Honduras.

Su juventud estuvo llena de alegrías, tristezas y travesuras, marcadas por crisis políticas e ideologías. Así fue como conoció a su esposa, según contó en diálogo con EL HERALDO.

¿Cómo llegó a ser abogado?
Primero me gradué en el José Trinidad Reyes —en San Pedro Sula— en el año 1964, después me trasladé un año a Estados Unidos; regresé a tomar unos cursos en México y luego me vine a Honduras e inicié mis estudios de derechos en la Universidad Nacional Autónoma en el año 68 y terminé en el año 72, graduándome de licenciado en derecho con especialización en materia laboral.

¿Qué recuerda de su niñez?
En Santa Bárbara viví mi edad bastante joven, de allí salí a los 7 años, pero imagínese la niñez, en esa época estaban los famosos inspectores de educación, que si uno no iba a la escuela y se iba al río lo seguían para llevárselo, era una aventura corrérseles y esconderse, subirse a los árboles para que no lo pudieran capturar.

¿Cómo surge su interés político?
Mi padre fue presidente departamental en Santa Bárbara con el Partido Liberal, siendo muy niño conocí a muchos de los representantes del Partido, al doctor Ramón Villeda Morales, a los tres hermanos Reina, Jorge Arturo, al presidente Carlos Roberto y otros que incluso se hospedaban en mi casa cuando eran las campañas políticas, ahí muy niño, yo escuchaba, veía y me fui interesando en esa actividad.

¿Qué acontecimientos lo marcaron en ese tiempo?
Cuando estaba estudiando bachillerato, a los 17 años, en 1954, me impactó mucho cuando Ramón Villeda Morales ganó las elecciones y no se las cedieron y se generó una crisis política en el país, porque el Partido Liberal tenían mucha fuerza, posterior a eso vino el golpe de Estado, renunció Juan Manuel Gálvez, llegó a la presidencia don Julio Lozano Díaz, le dieron el voto a la mujer y yo ya intervenía mucho en la política, pero en círculos de estudio, que es donde los estudiantes teníamos oportunidad.

Don German Mostró una galería de los funcionarios del gobierno del expresidente Ricardo Maduro en una caricatura.

¿Y por qué no se fue por el lado liberal?
Estudiamos marxismo, sociología, filosofía política pero en grupos de compañeros, que nos indujo más a la izquierda intelectual en ese tiempo, uno de mis compañeros más brillantes que puedo mencionarle en mis grupos de estudio fue Gilberto Ríos Paredes, padre de el famoso “El Grillo”, que usted lo ha de conocer y se llama Gilberto Ríos también, y Víctor Meza, un intelectual de izquierda brillante.

¿Tampoco se inclinó a la izquierda radical?
En ese proceso siempre recordé algo físico, que si mi mano derecha funciona, tiene que funcionar mi mano izquierda, porque si pierdo la derecha me funciona la izquierda, y mientras las dos estén vivas, me deben funcionar al centro, con un objetivo, de no ser mentalmente orientado hacia un sectarismo, ni del carácter partidario, mucho menos de carácter ideológico.

¿Qué locuras hizo la juventud como revolucionario?
En 1963 cuando derrocaron el gobierno del doctor Ramón Villeda Morales nos movilizamos y pasó algo bien curioso, tenía dos amigos, que eran muy aptos para las cuestiones de tecnología y en mi casa, cuando en el año 63 se dio el golpe, con la motivación de juventud que teníamos, hicimos una radio en el barrio Guamilito de San Pedro Sula.

¿Cómo se llamaba?
Mire, tenía un nombre muy feo (dice entre risas) porque como era muy agresiva la guerra que se estaba dando y la represión, se llamaba “la caca...pipí...pupú...”

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¿Era en frecuencia de Amplitud Modulada?
Era en AM teníamos una extensión no mayor de tres kilómetros, y desde esa radio poníamos música, teníamos manifiestos políticos contra el golpe, estábamos amigos, como Gilberto Ríos y los amigos de la parte técnica, que no recuerdo los nombres, y nos buscó el Ejército, nunca nos pudieron encontrar, pero quisimos extenderla más de los tres kilómetros y se nos quemó el sistema.

¿Y su mamá se preocupaba?
Nuestra madre no sabía de la radio, mi madre era muy católica, muy entregada, muy liberal, tan liberal que se enterró con la bandera del Partido Liberal cuando murió, pero yo siempre tuve una visión más allá del liberalismo del partido, a una mentalidad liberal, pero incorporada con el pensamiento social demócrata, y eso me provocó en los grupos de izquierda muy sectarios desacuerdos.

Don German Leitzelar y su esposa, Norma Hernández.

¿Qué tipos de desacuerdos?
Que yo no tolero el autoritarismo de ninguna manera, en ningún campo, y por esa actitud totalitaria que tenían los que de alguna manera formaban parte del Partido Comunista en ese tiempo, con lo de la huelga del 54, la revolución cubana en el 59 y las guerras y guerrillas, me hizo tener un visión muy social pero no trascendiendo a la violencia y a los mecanismos de imposición.

¿Quienes son sus hermanos?
Margarita fue la mayor, muy liberal también; Ondina que vive en San Pedro Sula; Raúl, quien fue dirigente deportivo, que fundó el equipo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, Los Pumas; después viene Mario, que se especializó en alimentos infantiles y mi hermana menor Ada Marina, que murió hace poco.

¿Y a su esposa cómo la conoció?
Nos conocimos en los ambientes de secundaria, en el barrio Guamilito de San Pedro Sula, a cinco metros de la emisora, ella era mi vecina.

¿Ella sabía de la Radio?
Ah pues sí, todas las noches les poníamos música, las felicitábamos, las saludábamos y la radio funcionaba allí, pasaba el Ejército buscándonos con su “jeepito”, y como teníamos las orejas en las esquinas, cortábamos la transmisión y nunca nos pudieron agarrar.

¿Estaban muy jóvenes entonces?
Uy si, yo me casé de 23 y ella tenía 18 años y nos venimos aventurar a Tegucigalpa, porque cuando me vine de Estados Unidos traje ahorros y me puse a estudiar derecho en el año 68, me casé empezando los estudios.

Leitzelar junto a su esposa, Norma Hernández, y sus tres hijos: German, Ráxa-Tzel y Soam.

¿Tenía su misma ideología?
No le podría decir, ella estaba estudiando en un colegio muy religioso, el María Auxiliadora, pero siempre fue muy despierta, muy objetiva, muy inteligente, los cinco años que estudió en la universidad obtuvo las más altas notas y fue premiada los cinco años con la medalla que da la Universidad Nacional Autónoma, se graduó como licenciada en arte con especialización en danza, porque ella baila desde los cinco años.

¿Cuántos hijos nacieron de ese amor?
Son tres: el mayor, German Edgardo Leitzelar Hernández, que nació rapidito después que nos casamos; después, no por falta de deseo, sino por falta de dinero y de posición, fui muy cuidadoso con tener un hijo, y por eso el que seguía nació siete años después, Raxá-Tzel, nombre que lo saqué del Popol Vuh, que es el libro sagrado de los Mayas; y la niña se llama Soam, que significa el sonido de cisne, una danza de ballet. Por mi esposa lleva ese nombre y nació siete años después también.

Fue ministro de Trabajo en la administración del expresidente Ricardo Maduro (2002-2006)

¿Cuántos nietos ha logrado conocer?
Ahorita tenemos por mi hija dos, por German dos y por Raxá Tzel tres, son siete.

¿Cuántos años de matrimonio tiene juntos a su esposa?
En el año 28 cumplo 60 años, llevamos 57 años de casados, tenemos la vida normal y, como le digo a ella y a los amigos, lo que lo mantiene a uno en el matrimonio es la pelea, hay que pelear, hay que ser agresivos, pero no ser agresores, no agredirse en los valores, no ser ofensivo, porque la vida es una guerra, es una pela.

Las bodas de Oro de Norma y German Leitzelar

¿Cuántos años tiene usted?
En este momento tengo 80 años cumplidos.

¿Y cuál es su secreto para mantenerse así de fuerte y activo?
Pues fíjese que agraciadamente no tengo vicios, pero eso no quiere decir que no me tome en una fiesta o en mi casa unas cervezas, o si voy a la playa, pero algo que me dio el creador es que si yo me tomo una cerveza y me cae bien, me puedo tomar siete, o más y no tengo problemas, no me emborracho, pero si en la primera siento que me va caer mal, no la sigo tomando.

¿Piensa jubilarse?
Aprendí disciplina, trabajo, yo no tengo hora para trabajar, toda la semana, sábado o domingo que tenga que preparar cosas estoy haciéndolo, me dedico a mi profesión, y algo que me enseñó mi abuelo por parte de mi madre, me dijo, "hijo, en la vida es importante el dinero, pero sírvase del dinero, no se vaya volver servidor del dinero, porque cuando se vuelva servidor del dinero, se va esclavizar y va perder todos sus valores".

Su hija, Soam, trabaja con él en el bufete a donde ayuda y atiende a cientos de personas.

¿Sigue litigando?
Si hay algo muy urgente vengo a la oficina, a veces a las 6:00 o 7:00 de la mañana, sino estoy llegando 8:30 a 9:00 por las reuniones, pero ya no voy a los tribunales, no me retiré de la profesión, pero sí de la práctica en los juzgados, solo me dedico a revisar y preparar todo.

¿A sus 80 años cuál es su refugio, dónde se siente más cómodo?
En mi casa, si veo fútbol lo veo en mi casa, yo soy Marathón, es raro, porque en Honduras o se es Olimpia o se es Motagua, y más viviendo en Tegucigalpa, pero no. ¿Cómo no voy a ser Marathón?, si cuando yo estudié todos los cinco años de bachillerato, mis compañeros eran jugadores de Marathón, Nayo, Cofra, los Caballero, Fenicio, Cucaracha Fonseca y le puedo contar todos los jugadores.

¿Cómo llega a ser ministro de Trabajo en el gobierno del expresidente Ricardo Maduro?
La gente pensó que yo lo conocí en el juicio por la pelea de su nacionalidad, o hasta creerán que cobre por eso (la defensa), pero fue por pura voluntad y criterio. A (Ricardo) Maduro yo lo conocí desde muy joven, porque es íntimo amigo de dos primos míos, y me dijo que lo acompañara en el gobierno, como ministro de Trabajo y con todo gusto lo hice.

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No me puedo ir sin preguntarle, ¿por qué el Instituto Hondureño de Seguridad Social no sale de la crisis?
Al Seguro Social entra dinero, pero es como un recipiente roto, el agua entra y desaparece. En ocho años, con una institución quebrada nosotros (los interventores) hicimos sacrificios y les dejamos con candados 3,500 millones de lempiras, que cuándo llegó el doctor Carlos Aguilar dijo que los iba usar y que iba pedir auditoría, pero fíjese qué casualidad, que 24 horas después lo destituyeron. Nosotros jamás dijimos que debía nombrarse un director que durara cuatro años, dijimos que los directores deberían ser permanentes y quitarlos sino funcionaban, segundo, que se apartara el gobierno, porque ese es el problema en el Seguro Social, la intervención de la presidencia de la República.

German Leitzelar afirmó que el Seguro Social el problema es que lo manejen los gobiernos desde el poder Ejecutivo.

¿En estos 80 años, cuál siente que es su mejor legado para su familia y la sociedad?
Haber actuado en el país con conciencia de intentar hacer las cosas bien, en el ministerio de Trabajo no hubo un solo acto de abuso o de corrupción cuando yo lo dirigí, ese es el legado que creo que necesita Honduras, Honduras necesita rescatar los valores y para rescatar los valores tiene que haber educación, no hay democracia sin demócratas, la democracia puede ser un estandarte, pero si la gente que está en la democracia no es demócrata no va funcionar.

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Yony Bustillo
Yony Bustillo
Periodista

Periodista de investigación graduado en la UNAH. Con formación nacional e internacional en transparencia, acceso a la información pública, autorregulación de los medios, periodismo de investigación y de datos.

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