Cossette López-Osorio: Ser nacionalista venía casi en mi subconsciente

La abogada Cossette López-Osorio es actual consejera del CNE y ha sido designada como embajadora de Honduras ante la Organización de Estados Americanos (OEA)

  • Actualizado: 22 de mayo de 2026 a las 11:20
Cossette López-Osorio: Ser nacionalista venía casi en mi subconsciente

Tegucigalpa, Honduras.- Con una trayectoria de más de 25 años en el ejercicio del derecho público y con la experiencia de haber desempeñado varios cargos en la administración pública, puede dar fe de que sí se puede desarrollar un buen trabajo dentro del aparato estatal si se tiene la vocación de servir.

Apreciada por muchos, pero adversada por otro tanto de la hondureñidad, por el papel que jugó durante las elecciones primarias e internas y el proceso general.

Su temple fue vital para mantener el orden y no abandonar el barco cuando la democracia del país se vio amenazada.

Es Cossette Alejandra López-Osorio Aguilar, actual consejera propietaria del Consejo Nacional Electoral (CNE), recientemente designada como embajadora del Estado de Honduras ante la Organización de Estados Americanos (OEA); dialogamos sobre su vida, sus estudios, trayectoria política, entre otras cosas.

¿Es capitalina o del interior del país?

Yo nací en Juticalpa, Olancho. Luego me moví para esta ciudad. Acá (en Tegucigalpa) he crecido.

Sí, tuve algunos espacios de mi infancia que pasé en Danlí y en Olancho. Después me vine para acá, es donde he pasado la mayor parte de mi vida, junto con mi familia: mi padre, mi madre, mis hermanos, y pues, esta es mi ciudad.

Obviamente, tengo mucho cariño por el departamento en el cual nací. No solo porque he crecido acá, sino porque, además, mi trabajo con el municipio me hizo amar todavía mucho más a esta ciudad, que en realidad es de todos los hondureños.

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¿Recuerda algunos pasajes de su infancia en Juticalpa y en Danlí? Recuerdo mucho, sí. En Danlí tuve la oportunidad de vivir un año con mi abuela y con mis tíos.

Fue una época muy agradable, aprendí mucho de la disciplina; digamos que en mi casa era un poquito más consentida, y allá me instruían sobre presentarme, por ejemplo, en la cocina y decir “¿Con qué puedo ayudar?”.

Y mi abuela me hacía poner la mesa, con las pequeñas tareas que se podían hacer.

Cosstte López-Osorio fue designada recientemente como embajadora de Honduras ante la Organización de Estados Americanos (OEA), por el presidente de la República, Nasry Asfura.

Extrañé mucho el café, porque en mi casa me daban café y mi abuela me servía —sólo los domingos— leche con un chorrito de café; de los recuerdos que tengo de una mujer muy fuerte, que todavía vive, tiene 97 años ya.

En el caso de Olancho, tengo a mi familia materna allá, y definitivamente mi cariño, mis recuerdos me llevan hacia ese lugar siempre.

Cuando llueve, siempre me acuerdo de los corredores de las casas de mis tías, de ver llover en medio de sus helechos y de todos sus corredores adornados, llenos de plantas.

Son recuerdos muy gratos; espacio donde uno con mucha libertad, con mucha felicidad, jugó y compartió con los primos, así que son recuerdos felices.

¿Nació en el seno de una familia con un confort distinto al común denominador o en una familia de escasos recursos económicos?

No diría que de escasos recursos económicos, pero tampoco con un confort más allá del usual. Una familia de clase media, dos personas profesionales: mi mamá, cuando yo nací, era directora del Departamento de Enfermería del Hospital de Juticalpa y mi papá era subdirector del Instituto Nacional Agrario, ahí mismo. En ese contexto de profesionales nací yo.

Por el lado de mi familia materna, también hay gente dedicada al campo, con lo cual también es una dignificación del trabajo permanente, que para nosotros tiene un valor de importancia.

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En mi familia, por el lado de mi padre, yo soy abogada de la cuarta generación.

Mi bisabuelo (Abel López-Osorio) fue procurador general de la República, de los pocos que ha habido como tales, acreditado en Honduras y también en Centroamérica.

Él litigaba en Guatemala, en Belice y en El Salvador, porque tuvo una etapa dura en el exilio, durante la cual nació mi abuelo y mis tíos abuelos.

En sus años de infancia creció en una familia de clase media, en la ciudad de Juticalpa. Aquí junto a sus primos, cuando tenía seis años de edad.

Siempre viví en una casa llena de libros, una conversación de sobremesa muy rica. Yo iba a la escuela y aprendía mucho, pero en mi casa era un aprendizaje permanente, y eso es algo que todavía, cualquier persona que visite la casa de mis padres, puede experimentar.

Es una mesa muy rica, una conversación muy buena, y somos personas diletantes, en búsqueda del conocimiento permanentemente; lo disfrutamos mucho.

¿Recuerda ese paso de Juticalpa a la capital?

En realidad, yo estaba muy pequeña cuando salí de Juticalpa, pero fue normal. Con la transición que se hace en términos escolares no hubo mayor problema, porque me fue bien siempre en las clases igual.

Crecí en una casa con tradición católica e hice mis estudios en el Instituto María Auxiliadora, donde fui muy feliz; de hecho, próximamente está de aniversario, el 24 de mayo.

La transición fue normal, porque la hice con mi familia completa, con mi núcleo. Entonces no hubo ningún trauma respecto al tema; yo estaba pequeña, contenta de estar acá, y se formó el círculo de amigos de siempre de mi papá, porque mi papá sí es nativo de acá y mi familia paterna vive acá.

Igual, mucha de mi familia materna también; usted sabe que la migración siempre se da del campo a la ciudad.

¿Estudió la carrera de Derecho por un sueño suyo o usted quería estudiar algo más y sus papás le dijeron: estudiá Derecho?

Las dos cosas. Hay una anécdota acá, porque yo quería estudiar Comunicaciones y Publicidad, y también me gustaba Derecho y, de hecho, me sigue gustando muchísimo la comunicación. No quería ser presentadora ni quería ser periodista, yo quería ser creativa.

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Siempre me gustaron mucho los comerciales de televisión y me entretenía mucho, por ejemplo: con la televisión argentina o los anuncios gringos, como decimos nosotros, que yo lo veía como muy bonitos, con voces suaves, bien producidos, y yo decía: “Me encantaría hacer eso”.

En 2001 se graduó de licenciada en ciencias jurídicas y sociales, en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Cuenta que es la cuarta generación de abogados en su familia paterna.

Ya cuando estaba en la universidad sí había una fuerte influencia paterna. Cumplieron el decálogo del abogado, el que dice: “Cuando tu hijo te pida una recomendación de qué estudiar, honrate en recomendarle que estudie Derecho”.

Así que, más allá de la formación, hay una vocación familiar, digamos, en ese sentido, y mucha cualidad del manejo verbal de la argumentación; entonces, por ahí hay algo. Pero siempre dije que después iba a estudiar publicidad.

Yo me fui a hacer un posgrado al extranjero en 2004 y 2005 y cuando yo regresé fui a Unitec a sacar el plan de estudio de publicidad.

Y entonces un rector que ya falleció me dijo: "No, no estudies esto, que vamos a poner la maestría y vas a poder sacar la maestría". Es esta fecha y nunca nunca se dio la maestría. Así que me he quedado solo en la rama del derecho.

Tras graduarse en la UNAH, se fue a España por motivos académicos. ¿Esos estudios fueron costeados por usted o eran becas gubernamentales?

No, no he tenido; nunca apliqué a becas; luego recordé que me lo habían ofrecido. Cuando yo estudié, hice un programa doble con la Universidad Externado de Colombia y con la Universidad Autónoma de Madrid, en derecho constitucional y parlamentario; me lo costeé yo, con mi trabajo, yo lo pagaba.

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No eran costos tan altos como universidades de otros lugares, y pude hacer este posgrado.

Sí hubo, por ejemplo, una especialización en derecho administrativo local, que hicimos con la Unión de Ciudades Capitales de Iberoamérica y la Universidad Autónoma de Madrid; fue un programa que le dieron a la Alcaldía Municipal del Distrito Central, en el que yo pude participar.

En 2004, participó como observadora electoral en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Pero yo soy fruto de la educación pública, en términos generales, a nivel de grado universitario, y muy contenta de la formación que yo recibí en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

A mí me causa gracia, porque lo que pagábamos por el periodo eran 45 lempiras, y no fue hace tanto tiempo, pero 45 lempiras es menos de lo que le puede costar un combo de una hamburguesa en cualquier restaurante de comida rápida, y yo tenía profesores de alto nivel.

¿Cuándo llega el momento de enrolarse en las filas del Partido Nacional?

¡Aaah, bueno! Yo le puedo enseñar una foto mía cuando tenía seis años, al lado de una bandera del Partido Nacional.

Eso digamos que venía casi que en el subconsciente (sonríe). Era como lo del Derecho en mi familia. Siempre me identifiqué con este partido y tengo los conceptos respecto de él muy afianzados en términos de valores. Obviamente, los partidos son pluralistas y no somos iguales.

No hay una regla por la que nos puedan medir a todos por igual. Desde chiquita saqué mi bandera, entonces no le podría decir en qué época, pero desde mi primer voto, yo voté por el Partido Nacional.

Luego, ya cuando entro al Congreso Nacional, me encuentro en una arena política que, para una muchacha de 22 años, era un escenario revelador, en el que uno puede ver tensiones, puede ver lo bueno y lo malo de lo que hay en ese ambiente. Y digo: yo sí quiero ser una militante activa de mi partido. Con los años, incluso, fui candidata (a diputada), y pues aquí hemos seguido en ese camino.

¿Cuál fue su primer cargo en la administración pública?

Mi primer cargo en la administración pública fue en el proyecto Apoyo al Sector Justicia (en la Corte Suprema de Justicia). Era depuradora de causas penales, básicamente una escribiente; cuando se venía la implementación del nuevo Código Procesal Penal y era un proyecto de apoyo al sector justicia con la Corte.

La abogada de profesión, tiene tres especialidades: en Derecho Constitucional y Parlamentario, en Derecho Administrativo Local y en Alta Dirección Pública; todas en universidades de España.

Ahí tuve la oportunidad de depurar, incluso, expedientes de mi bisabuelo de 1923-1934, porque recorríamos el país recopilando expedientes antiguos para sacar la mora judicial. Le estoy hablando de 2001-2002.

Luego pasé al Congreso Nacional. A una amiga mía le habían ofrecido un cargo como asistente en la parte de la Secretaría Adjunta del Congreso Nacional, que iba a ser un enlace con la primera secretaría.

A esta amiga le ofrecieron otro cargo, y como éramos de un grupo de excelencia académica en conjunto, ella dice: "Yo no lo puedo tomar porque tengo una mejor oferta, pero tengo candidatas, y fuimos varias personas y al final me eligieron a mí.

Se desempeñó como secretaria general en la Alcaldía Municipal del Distrito Central. ¿Quién la llevó ahí?

A la Alcaldía Municipal llego a la Gerencia General, primero, con Juan Diego Zelaya y cierto grupo. Estábamos relacionados en política; en algún momento tuvo la oportunidad de ofrecerme un espacio para ser asesora legal de la Gerencia General. Él era gerente general; entonces, entré allí.

Estuve dos años como asesora legal y luego Ricardo Álvarez, directamente, me ofrece ser secretaria general del municipio.

Me llamó a su oficina y me presentó. Yo estaba embarazada, esperando a mi hija, y me dijo: Quiero que seas la secretaria general para el siguiente periodo. Era el segundo periodo de él; si no me equivoco, era 2010-2014.

Él, me acuerdo claramente, porque tenía una noche de desvelo completa, elaborando un plan de arbitrios con otros abogados y, como yo estaba embarazada, tenía las piernas subidas en una silla; me llamó y me juramentó de una vez frente a la Corporación y yo, un poco sorprendida, desvelada.

¿Se imaginó que sería una tromba llegar al CNE en 2024 y todo lo que ocurrió después?

De alguna manera sí podía anticipar que sería una situación difícil, que no iba a ser fácil. El contexto político tenía elementos suficientes para decirnos que había una polarización alta y que se podía marcar. No le puedo decir que lo dimensioné de la manera en que ocurrió.

Uno cree que puede imaginarse qué tan graves pueden ser las cosas, pero en realidad la imaginación, digamos que no me alcanzó porque ha llegado a niveles bastante deplorables, sensibles, y son cosas que se tienen que enmendar en el país.

Porque aquí todo el mundo está hablando y haciendo diagnóstico sobre el CNE, y nadie hace el diagnóstico sobre el sistema de partidos, sobre si una ministra de Defensa debería ser o no candidata; nadie habla de la esencia de lo que nos llevó y nos arrastró hasta aquí y la enorme polarización que llenó de incertidumbre al pueblo.

En los momentos de mayor tensión en el CNE, ¿en algún momento se insinuó alguna agresión física hacia usted y hacia Ana Paola Hall por parte de Marlon Ochoa?

Como agresión física, no. No lo llegamos a percibir. Manteníamos esa distancia, pero sí hubo espacio en que nosotros teníamos ya que avanzar acompañadas.

No se sentía el ambiente seguro; el personal era muy agresivo. Había como roces cercanos, especialmente con mujeres de su despacho, que después además salieron haciéndose las víctimas en la televisión.

Había un permanente asedio, que además era más fuerte porque éramos mujeres. Cuando usted tiene miembros militares que le sonríen al consejero Ochoa y le toman fotografías a usted, usted sabe que hay un sesgo en lo que está ocurriendo y el ambiente era como tal.

Desde Libre criticaron el accionar suyo y de Ana Paola Hall. ¿Se arrepiente de algo en su desempeño en el CNE?

Ellos nos critican porque no somos parte de ese 19%, y yo me siento honrada de no serlo. Porque si antes yo pensaba con mayor apertura que efectivamente en democracia cabemos todos, ahora estoy convencida de que ellos son el germen que puede destruir la democracia de Honduras.

Así que me honro en que no me quieran, me honro en que me critiquen, me honro en que me dediquen tanto tiempo, porque cuánto tiempo dedican para pretender destruirme.

¿De qué me puedo arrepentir yo? Tal vez debí tener más malicia en algunas cosas, debí haber anticipado (qué pasaría).

Hubo escenarios en que yo quise confiar, en que quise, por la gobernabilidad del Consejo, ser abierta y tener un trato humano; son personas con las que podemos pasar 10, 12, 14 horas; aquí le pueden decir los compañeros cómo vivimos.

Uno piensa que puede fraternizar en algún momento, que hay un espectro de bondad que va a prevalecer, y pues lamentablemente eso no se dio.

La oposición política señaló la forma en la que se dio la declaratoria de elecciones. ¿Se cometió delito al hacerla desde una sede diplomática?

Nosotros estábamos en territorio nacional. Le puedo hablar de múltiples delitos y emitir la declaratoria; es simplemente un mecanismo que de hecho evitó la comisión de más delitos.

La atribución del Consejo Nacional Electoral estaba queriendo ser arrebatada por un Congreso Nacional que no solo cercenó sus funciones; quería cercenar las funciones del Consejo Nacional Electoral desde antes, sino que lo hizo, incluso, después.

Hasta el último momento, el Congreso Nacional intentó arrebatar nuestras atribuciones, ejercerlas ellos y declarar quién sabe qué. Porque cuando decían que ellos iban a contar los votos, la pregunta es, ¿quiénes? La comisión permanente. La pregunta es, ¿y a quién pretendían declarar?

Le puedo decir que la declaratoria sostuvo lo que hoy tenemos, que usted y yo hoy estemos sentados acá, que las personas anden tranquilamente trabajando; se debe precisamente a que hubo declaratoria, a que hubo traspaso de mando y a que hubo firmeza y determinación.

Ahora que el Partido Nacional es gobierno, ¿usted ha recomendado a personas para que trabajen dentro de la administración pública?

A mí se me ha acercado muchísima gente, para comenzar los que salieron del CNE. Recuerde que nosotros contratamos en época electoral a muchas personas, pero nuestro presupuesto se contrae de nuevo a un presupuesto ordinario que no tiene más de 200 y tantos empleados.

Así que sí, en algún momento me han llamado para pedirme, ya sea de conductor, un vigilante, de diferentes cosas. Así como hay otras personas que se acercan a uno y le dicen: Bueno, necesito a alguien especialista en contrataciones, y uno tiene personas calificadas acá que están a punto de quedarse sin trabajo.

En la primera etapa de los nombramientos del presidente Asfura, participé en dos o tres reuniones en las cuales yo estaba discutiendo su gabinete.

Le mentiría si le dijera que seguí participando porque en realidad teníamos muchas cosas que hacer acá y ciertamente, pues, les deseo lo mejor, pero a más de tres cuartas partes del gabinete no lo conozco, no lo conozco.

Nosotros, igual, seguimos acá con nuestras labores y la verdad es que yo no fui parte de una campaña, entonces no tengo por qué conocerlos a todos; unos por referencia y ellos me conocen por referencia, pero no digamos que no es la dinámica que tenemos el presidente Asfura y esta servidora, el estar cuadrando qué empleados o qué funcionarios son los que él designe.

¿Tiene a familiares trabajando en la administración pública?

¿Qué familiares tengo yo ahorita en la administración? No.

Déjeme pensar... tal vez alguien que ya estuviera empleado en algún cargo. Mi mamá trabajó 40 años en Salud Pública, por ejemplo, pero ya está jubilada. Algún empleado debe de haber por ahí, pero no que se me venga a la cabeza, ni que sea nuevo de esta etapa.

Han sacado hablando de mi exesposo (José Argueta, ministro de Comunicaciones).

Mi exesposo tiene su propio recorrido en el Partido Nacional; ahí lo conocí hace muchos años y cada quien tiene su trayectoria; ciertamente no tuve nada que ver con el nombramiento que el presidente realizó sobre él.

El presidente me comentó a mí que lo iba a designar y fue una sorpresa para mí.

El presidente en algún momento me preguntó, pero nunca de tal, de tal, de tal (nunca injerencia), ni tampoco coordinación. Yo respeto en ese sentido que él está haciendo su trabajo y, pues, yo no formo parte del gabinete. Él es quien debe decidir y entrar en sus interacciones de manera particular; cada uno deberá responderle a él que es su jefe.

Por lo agraciada que es y lo que tuvo que haber sido más joven, como se dice popularmente, ¿le llovieron los pretendientes?

Pues sí. Sí hubo bastantes. Sí hubo bastantes. Yo creo que en la adolescencia, no tanto, porque yo era megaflaquita. Todavía en la universidad pesaba 104 libras, imagínese usted. Siempre hubo pretendientes en esa época; yo creo que todos pasamos por eso.

Yo me casé a los 29 años y tuve a mi hija. Me divorcié y sigo divorciada en este momento.

Obviamente, siempre hay personas (que la cortejan), pero últimamente dicen que los intimido (sonríe).

No, no se preocupe, le digo, que eso no es el terreno de las elecciones; pueden desbloquear mi personalidad VIP. Es parte del asunto.

El ser o no agraciado también se puede convertir en un óbice, en un problema. Porque a mí me ocurrió en algún momento.

¿Fue muy popular en la Facultad de Derecho o era alguien reservada?

No era reservada, pero no diría que era de las populares. Cómo me molesta un amigo, porque siempre con los mismos jeans y los mismos zapatos, dice: "Pues sí, el uniforme de la universidad, ¿verdad...?", pero sí era muy activa.

Tuve un grupo muy interesante, participaba en los grupos de excelencia académica, llegué a presidir y en estos grupos éramos muy activos.

Fuimos becarios del Centro Nacional de Cortes Estatales, hicimos programa de educación popular legal; iba a Radio Comayagüela y teníamos programas los sábados. Éramos como la sociedad civil en la universidad.

No estábamos con el FUDD (Frente Unido Universitario Democrático), ni con el FRU (Frente de Reforma Universitaria) ni nada, pero hacíamos muchas actividades de academia dentro de la universidad: en foros de Derecho, participábamos en la semana científica, que no era usual para la Facultad de Derecho, por ejemplo, en la época de crisis de bolsa de valores que hubo en Honduras.

¡Muy interesante! Sí, me encantaba la parte de la academia y teníamos un grupo muy cohesionado, con mucha visión por la excelencia.

Al momento de vestir, ¿tiene alguna afición, zapatos, vestidos, aretes?

A ver... me gusta de todo. Solo que ahorita tengo ya de todas las tallas en el closet. Me gustan mucho los aretes; los anillos me gustan bastante; los aretes de mi país me gustan. Me gustan los aretes un poquito grandes, pero soy práctica con la ropa.

Me molestan mis amigas, porque hasta para cuando estoy en la casa y no me quiero poner nada, solo me pongo un collar de perlas. Entonces, me molestan porque dicen que estoy cocinando y estoy con un collar de perlas, y es cierto.

Por ejemplo, en la pandemia todos nos encerramos, pasábamos mucho tiempo en la casa y con trabajo en casa; yo decía: "No me puedo quedar en pijama todo el día". Yo me vestía y me arreglaba como si iba a ir a trabajar, aunque estuviera con zapatitos cómodos, y entonces yo me ponía mis perlitas.

Sus detractores han criticado el reciente nombramiento de su designación en la OEA, aduciendo que es un favor político el que le están pagando. ¿Cuál es la respuesta suya ante eso?

Yo creo que los detractores, si me quedo, se van a molestar; si me voy, se van a molestar; si subo la grada, se van a molestar; si la bajo, también. Al final, uno tiene que seguir su camino.

La determinación de mis decisiones profesionales es algo que recae precisamente en mi fuero y yo creo que se trata precisamente del ataque por atacar.

Cuando la excandidata (Rixi Moncada) se fue después de ser consejera de acá, para convertirse en ministra de una cosa, después en ministra de otra y finalmente en candidata, nadie de ellos dijo lo mismo. Lo que sí le puedo decir es que efectivamente, es obvio, que el presidente me selecciona porque piensa que puedo hacer un buen trabajo.

Soy una persona que ha trabajado con base en el mérito. Nada me lo han venido a regalar. Hay condiciones de riesgo nuestras que las provocan esas personas. Nosotros ni siquiera podemos estar revelando, pero nos invitan a que nos alejemos un poco del entorno.

Hemos librado una lucha y es una etapa bastante caótica; nos siguen atacando y ahora nos atacan otras personas que no estaban dentro de ese espectro.

Donde sea que yo esté, me voy a desempeñar profesionalmente. No estoy esperando que me regalen nada, ni que sea algo que no me merezca en cualquier sentido, pero sin lugar a dudas, no es ningún pago, porque mi integridad no está a la venta.

Los ataques mediáticos hacia usted durante el gobierno anterior fueron constantes, por su cercanía al expresidente Juan Orlando. ¿Cuál fue la verdadera relación que usted tuvo con él?

Yo lo conocí a él en una entrevista de trabajo, en el 2002, cuando esta amiga declinó del cargo y fueron otras personas a la entrevista y ahí lo conocí.

Trabajé con él del 2002 hasta mediados del 2004. Después yo me fui para Colombia.

Regresé en el 2006. Trabajé tres meses más en el Congreso Nacional, en la Comisión de Presupuesto, y de ahí no volví a trabajar más con él.

Lo volví a ver ya en la campaña en la que la contienda era entre Ricardo Álvarez y él; el movimiento resulta ganador y yo era producto del movimiento Ricardo Álvarez.

Yo vuelvo a cruzar conversación de 2007 hasta 2013 con él, porque yo era una candidata diputada que venía del movimiento de Ricardo y él era el candidato a presidente.

Yo me quedé en la Alcaldía Municipal, muy, muy, muy esporádico; ni siquiera podría recordar las comunicaciones que haya tenido con él; una relación distante. Fue mi jefe en algún momento, hace más de 20 años.

Hablamos hace poco de los ataques que se dan en contra de las mujeres. Me han convertido en blanco de sus ataques; sin ningún fundamento, adjudican paternidad a mi hija, por ejemplo, que es una situación compleja; imagínese usted la vergüenza.

Mi exesposo sabe perfectamente que no es cierto, no es algo que tenga que aclarar, pero psicológicamente, enfrentar y decirle a la niña.

¿Cuáles son los pasatiempos de Cossette López-Osorio fuera de la oficina?

A mí me gusta mucho cocinar. Con lo de la época electoral se me vinieron un poquito abajo los planes, pero a mí me encanta, por ejemplo, el desayuno; es mi comida favorita, entonces el domingo usted encuentra mi cocina llena de panqueques, de mermeladas, los frijolitos, las frutas, los huevitos y todo, porque me gusta mucho el comer en familia.

Invito a amigos a los juegos de mesa con mis hermanas; somos fanáticas. A veces hacemos campeonatos anuales; nos encantan los juegos de mesa; tengo repisas y repisas llenas de ellos. Me gusta mucho pasar tiempo en la casa. Sí, disfruto mucho estar en mi casa.

Y lo que yo le digo de vivir bonito... Me encanta el tema de poner una flor por allá, de poner una vela, de que se vea agradable la habitación, de que mi cama esté y sea muy acogedora, muy cómoda.

Entonces, digamos que invierto bastante en eso y en mi familia y mis amigos. Para mí, la inversión en el tiempo no es un pasatiempo, es una inversión de tiempo, dedicarse a los amigos, tomarse un cafecito.

Me gusta leer bastante, la música; son las cosas de la vida simple. Que uno esté un día y un rato, lee una revista, al otro lado pone una canción. Ya no salimos a bailar, así que nos toca escuchar en la casa esas cosas.

A su criterio, ¿volverá la izquierda política a gobernar en Honduras? ¿Cuál es su vaticinio?

A ver... Más que si es izquierda o derecha, cualquier grupo, con esfuerzos antidemocráticos o totalitaristas, puede volver a gobernar si los que gobiernan no hacen bien su trabajo y dan espacio.

La tarea es de los que tienen actualmente la oportunidad y de los que la van a tener en el futuro. Porque los esfuerzos antidemocráticos pueden venir de cualquier lugar.

Ciertamente, ahorita tenemos identificados a los más peligrosos, los más esforzados, los más organizados en ese sentido. Lo que pasó no es una cosa ligera, y nosotros pensamos que en el imaginario hondureño, es grave, no, es grave en toda la región.

Nosotros tenemos la oportunidad de reunirnos con autoridades electorales de otros lugares, de otros continentes, y se impresionan de lo que aquí ha sucedido, porque es surrealista.

¿Quieren plantearlo desde la crítica de que la consejera Hall estuvo en una embajada? Planteenlo desde el drama humano que implica tener que refugiarse en una embajada para poder sostener la democracia del país.

Ahora que estamos alejados del peligro, todo el mundo quiere devaluar el trabajo que se hizo. En el momento, todo el mundo lo halagaba y sostenía: "Estamos orando por ustedes. Pero ahora muchos quieren devaluarlo. Yo creo que toman distancia del peligro muchos que ahora se sienten a salvo, vamos a decirlo así".

Yo estuve mes y medio fuera de mi casa. Estaba en un lugar en que no tenía ni televisión ni cable. Y trabajaba todos los días. Mientras otros estaban tranquilos, paseándose, disfrutando de sus cosas, yendo a correr en la Villa Olímpica y boicoteando el proceso.

Lo que nos pasó no es una cosa simple y la manera en que lo enfrentamos no es una cosa improvisada; se sostiene en nuestros valores.

¿Cuándo debe presentarse a la OEA?

Todavía no tenemos una fecha. El presidente de la República me había solicitado acreditarme ya en abril, pero los retrasos relacionados con el juicio político, con la elección que tuvimos de Guanaja el 12 de abril, etc.

Han implicado que tenemos ciertas cosas pendientes acá que cerrar para librar unos informes, hacer una rendición de cuentas y poder hacer, digamos, un traspaso un poquito más sólido, ahorita que se puede integrar el pleno, porque en este momento ni siquiera tenemos pleno.

Entonces, yo esperaría que ya para la Asamblea General (de la OEA) esté integrada, que es a finales de junio, pero todo depende de cómo transcurren los hechos acá, que dependen de otras instituciones.

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Javier Flores
Javier Flores
Periodista

Licenciado en Periodismo, egresado de la UNAH. En la actualidad realiza la cobertura de la temática judicial para EL HERALDO. Profesional con 15 años de experiencia en el plano nacional.

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