Danilo Izaguirre: "No es que yo era tunante, sino que las mujeres eran celosas"

El reconocido periodista y abogado procreó 13 hijos con diez mujeres, es un aficionado a las corbatas y al buen vestir, y le fascinan los autos de alta gama

  • Actualizado: 22 de abril de 2026 a las 14:34
Danilo Izaguirre: No es que yo era tunante, sino que las mujeres eran celosas

Tegucigalpa, Honduras.- Faltó la corbata esta vez, pero —como de costumbre— vestido de forma elegante, con su singular y locuaz tono de voz, el experimentado periodista, con cinco décadas en el periodismo, José Danilo Izaguirre Bonilla abrió las puertas de su casa a EL HERALDO para hablar de todo un poco... su trayectoria periodística, sus aficiones y hasta de sus andanzas con las mujeres.

No se olvida de su pueblo natal; aunque hace 62 años dejó esa tierra que lo vio nacer, todavía conserva la "casita" en la que creció junto a sus padres y viaja de vez en cuando a la zona sur para no olvidar de dónde viene, sus raíces y lo que el periodismo le ha dado.

¿De dónde es originario?

Yo nací en Langue, departamento de Valle, el 31 de diciembre de 1949. Yo pasé mi escuela en Langue. El año que se fundó el colegio, el John F. Kennedy, ese año dejé Langue; pero yo no pude estudiar en Langue porque no tenía comodidades, no podía, pues.

Definitivamente, no había la posibilidad de que estudiara por la parte económica. Mi niñez fue buena, fue linda, pero a los 12 o 13 años, nos venimos en declive y llegamos a problemas serios, económicos.

Me tocó irme a Monjarás, en busca de mejores derroteros, a cortar algodón, a ganar pistillo, porque había que trabajar duro. Yo nunca había trabajado, tenía 14 años, imagínese, la escuela, uno de cipote, y me fui a Monjarás.

Luego se consiguió un lote de terreno allá en la Buena Vista y sembramos ajonjolí.

¿Cuándo decide salir de Monjarás y venirse para Tegucigalpa?

Estuve en Tegucigalpa el primer año, en 1967. Después me vine a estudiar a San Pedro Sula.

Yo trabajaba en la Cervecería Hondureña. El problema es que en la Cervecería no me quedaba chance de estudiar, porque tenía tres turnos, y lo digo con mucho orgullo: yo entré barriendo el piso en el Departamento de Producción de refrescos, ahí en La Burrera, y luego fui encargado de turno.

A los tres meses ya era el encargado de turno, ya con contrato indefinido.

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Pero hubo un problema con el señor que preparaba el agua. Le metió más cloro y quedaron los pedacitos de cloro y la gente decía que se había muerto uno en la producción y que eran pedazos de carne, y no era cierto, era algo que se habían inventado.

El controversial periodista Danilo Izaguirre, asegura no haber recibido coimas en sus 50 años de carrera.

Entonces yo decidí pedir traslado para San Pedro; no me dieron, entonces dije: yo me voy. Me dice el jefe del sindicato: "Yo te lo voy a conseguir", y me consiguieron el traslado.

Pero pasó lo mismo allá; la jefa de personal me llamó la atención, y yo, que no soy dejado, nos peleamos. Me pagaron y me fui; quedé en el aire, tenía 18 años.

¿Qué pasó después de la experiencia en la Cervecería?

Conseguí trabajo en la alcaldía municipal, con José Fernández Guzmán, que era el alcalde de San Pedro Sula. Yo no lo conocía, estuve ahí esperándolo hasta que me dijo la secretaria: "Si no tiene cita, no lo va a recibir; lo único que puedo hacer yo es enseñarlo cuando él salga y usted lo aborda.

Venía "Chepe", elegante, con guardaespaldas. Y me paro yo y le digo: "Abogado Fernández, mi nombre es José Danilo Izaguirre, yo soy Maratón como usted, no tengo trabajo, usted es el presidente de esta ciudad, ayúdeme, yo quiero estudiar".

Se mete la mano en la billetera, saca una tarjeta, me la da y le dice a la secretaria: "Agéndamelo para mañana a las 10:00 de la mañana; a las 9:00 estaba yo ahí.

Y como Dios es grande y maravilloso, y San Antonito de Langue, platicando con él, llegó un ingeniero, que era el encargado de adoquinar todas las avenidas de San Pedro Sula.

A propósito, este cipote quiere trabajar; mándamelo a una bodega de esas para que entregue el material en la mañana y lo reciba a las 5:00 de la tarde. Me dieron el trabajito ganando 300 lempiras en aquel tiempo.

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Y entonces, ¿cómo es que inicia en el periodismo?

Después de trabajar en la bodega, me fui a conseguir trabajo como narrador en Radio Tiempo, una emisora local.

Narrábamos la Liga Mayor en 1974; fueron los primeros pininos en deportes. Pero don Víctor Manuel Rodríguez necesitaba un locutor musical, entonces yo hacía tres horas de música y narraba los sábados.

Fue distinguido con el reconocimiento de hijo predilecto de Langue, el pueblo que lo vio nacer y crecer.

Al año, don Orlando Ventura me habló y me dijo: queremos que vayas a Radio San Pedro.

Yo le expliqué cuánto ganaba; me dijo: "Te vamos a dar como narrador tanto, y como locutor musical, tanto. Queremos impulsar los programas musicales; quiero que vos lo agarrés".

Yo fundé Lo último en deportes; todavía está, creo, lo fundé en 1975, a las 7:00 de la mañana en Radio San Pedro. Luego la Radio San Pedro entró a Tegucigalpa; ahí me escucha Diógenes Cruz (de HRN); les faltaba un cronista deportivo aquí.

Después pasó a Radio El Mundo. ¿Cómo fue ese paso?

Yo estaba en mi casa, en Buenos Aires, y llegó José Antonio Peña Jerezano, que era el narrador y el director de deportes de Radio El Mundo; ya le conté yo (sobre el despido en Radio San Pedro). Véngase a trabajar con nosotros, me dijo.

Me dice: "Le voy a dar mi grabadora, va a trabajar conmigo en Palpitar Deportivo a las 12:00 (del mediodía), y va a narrar con nosotros en el estadio, cuando don Efraín Zúniga Chacón y conmigo. Le vamos a pagar tanto por esto, por esto y dos anuncios, porque antes nos dan anuncios para mejorar los salarios, porque los salarios eran de hambre".

¿Cómo se da la oportunidad de entrar a HRN, quién lo trajo?

La Mundo duró como cinco meses. Como a los seis meses llamó Diógenes a La Mundo, y la llamada la recibió Ricardo Adán Ortiz; estábamos en el programa musical de la noche, un sábado. Te llama Diógenes, me dice Ricardo, y me puso a Diógenes.

Me dijo Diógenes: "Lo miro en el Hotel Sula, el otro sábado, a tal hora; quiero hablar con usted para que trabaje con nosotros. Nos pusimos de acuerdo y ya me vine para HRN, para deportes, en 1978.

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Mis sueños eran seguir estudiando. Me acuerdo que éramos compañeros con Renato Álvarez, él estaba en la América y yo en la "N"; nos veníamos caminando de la Federación (Nacional de Fútbol).

En mayo del año 2004, tuvo la oportunidad de estrechar la mano del sumo pontífice, Juan Pablo II.

Entré a deportes, en Ante la afición y Por el mundo del deporte; narraba con Germán Márquez y con Cervando; así entré a HRN, pero solo estuve en deportes un año y pico. Mazariegos me sacó de deportes para meterme a prensa general, para cubrir las policiales, la PC (Penitenciaría Central), los juzgados y la Corte Suprema de Justicia; así empecé.

¿En qué otros medios de comunicación trabajó, aparte de HRN?

Estando en HRN, Ricardo Alonso Flores era el director de Diario La Prensa aquí en Tegucigalpa. En un evento de las elecciones de Estados Unidos, se reunió con Milton Mateo; platicando, le dijo que necesitaba un reportero; hay un cipote bueno en la "N", tiene un buen olfato para las noticias. ¿Quién es?, le preguntó Ricardo. José Danilo Izaguirre le dice: "Yo lo conozco, dígale que llegue el lunes.

El mismo día agarré a mi fotógrafo, y no se me olvida como que fue el día de hoy; Daniel Toledo era mi fotógrafo.

Voy para donde un pariente para decirle que ya estaba trabajando en el diario La Prensa, cuando me informan que mataron a mi sobrina Delmi Saraí Osorio Izaguirre, en la 21 de Octubre, por andar de revolucionaria; esa fue la primera nota que yo hice en La Prensa, en 1982. Estuve ahí hasta 1996.

De La Prensa me salí un lunes. El miércoles jugaba Motagua-Olimpia, me fui al estadio; yo no pagaba, como no era cronista deportivo, entonces fui al estadio y me encontré con don Adán Elvir, que estaba con René Zepeda, y me dice: "Cuénteme, ya no está en La Prensa; no, ya no estoy en La Prensa", le dije. Lléguese mañana a La Tribuna, me dijo.

Me fui a La Tribuna, entré el mismo día que Blanca Moreno, con don Adán Elvir y don Paulino Medina, que era el jefe de redacción, y allí me estuve en La Tribuna, pero me cansé; tenía tres trabajos: en la Corte, en HRN y en La Tribuna.

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¿Cómo fue su llegada a la Corte Suprema de Justicia, utilizó influencias políticas para ser relacionador público?

Yo hice los exámenes, a mí no me puso nadie, no me puso a ningún partido político.

Como yo cubría la Corte, que le cuento en mis inicios, y siempre me dieron (como fuentes) Congreso o Presidencial, pero yo siempre estaba pendiente de la Corte; entonces hubo un concurso, cuando don Salomón Jiménez Castro era el presidente de la Corte Suprema, que estaba aquí por la Moda de París.

Izaguirre lleva una vida cómoda, y asevera que los bienes que obtuvo y lo que construyó con su carrera, lo hizo por esfuerzo propio y mucho trabajo.

Yo concursé y gané el concurso, y entré a las Relaciones Públicas de la Corte, como relacionador II.

No utilicé influencias políticas; que las hubiera utilizado, pero no lo hice; yo hice mi examen y entré relaciones públicas con don Salomón Jiménez.

Yo informaba de lo que pasaba; antes no es como ahora, que tienen que estar informando (de los casos); hablaban los presidentes de la Corte, eran los que daban las opiniones y nada más; entonces era informar qué es lo que pasaba, cómo estaba el ambiente, hacer recomendaciones, qué se podía hacer.

Luego ascendí a jefe de relaciones públicas y después a director, porque el cargo ese no existía, el de jefe, solo de directores.

Estuve treinta años en la Corte, me jubilé con la Corte, salí con don Jorge Rivera.

Yo era precandidato a diputado, entonces la ley prohíbe que los funcionarios judiciales andemos en política; pues no, páguenme mis prestaciones y yo me voy, y me fui. Gracias al Señor, yo ganaba muy bien en la Corte.

Su nombre es José Danilo Izaguirre Bonilla, pero ¿de dónde salió el seudónimo de “Tito Tito”?

Danilo Antúnez, un periodista, compañero mío de la "N", a quien le decíamos "Pocas tapas"; estábamos jugando fútbol ahí en la cancha que está frente a la cervecería. Entonces, con el compañero Willy Bermúdez, que era el volante y yo era el delantero, Willy era el tocador; le decía: "Dame la pelota, Tito, dámela, Tito, dámela, Tito, Tito", le dije yo; se me fue la frase.

Danilo estaba oyendo, entonces dice Danilo: "Mirá, aquí hay muchos Titos: Tito aguacate, Tito no sé qué, Tito no sé dónde, entonces mejor vos sos "Tito Tito", y empezó a regar la bulla, y hasta Carlos Flores me dice "Tito Tito".

¿Cómo nace eso de la "metralleta" en Temas del Día?

Originalmente, yo estaba de acuerdo con la conducta de Carías (expresidente de la República), porque Carías hizo respetar a la gente, aplicó la ley, a su sobrino lo mandó al "bote" y a otros dicen que estuvo a punto de fusilarlo, porque no hacía lo correcto.

Entonces, vengo y yo decía que hay que fusilarlos, como decía Carías: ¡Hay que fusilarlo, papá! Pero luego se me ocurrió usar el sonido de la ametralladora, entonces le digo al operador que tenía yo: "Pongamos el sonido de la ametralladora"; pusimos el sonido y yo le decía: ¡Tópelos, papá!, y se fue quedando, y se quedó lo de la ametralladora por lo del fusilamiento, porque si se aporta mal, tópemelo, no hace las cosas correctas, fusílelo.

Después los oyentes llamaban, incluso me decían: "fusílemea mi mujer porque no me hizo la cena, ¡tópela, papá!", les decía yo. Ahí se fue haciendo popular la frase, aunque ahora oigo a unos que dicen: ta, ta, ta, pero la original es la mía.

¿Es cierto que usted era parte del selecto grupo de “los 13”, ese grupito de periodistas que anduvo por todo el mundo con Callejas?

Eso se lo inventó David Romero (periodista), porque era un picarito, que en paz descanse, pero era un picarito. Él, para inventar cosas, era genial, y no te cuento lo demás porque ya está muerto, pero él fue el que se inventó el grupo de "los 13", porque te explico. ¿Vos estás casado?, pregunta Danilo; sí, contesto.

El hombre que ofende a tu mujer ya no es tu amigo, y vos vas a defender a tu mujer. Yo defiendo a la mía. Él (David) empezó a tirarle maceta a Norma Gaborit (esposa de Rafael Callejas), de puro aire, porque era el estilo de él.

Empezó a tirarle maceta a Norma Gaborit, y Callejas se dio cuenta. Entonces Callejas no lo tomaba en cuenta. ¿Qué es lo que pasó con Callejas? Yo lo digo públicamente porque es la realidad, y te lo digo ante Dios. Callejas fue inteligente.

Desayunaba con los reporteros, almorzaba con los directores y cenaba con los dueños (de los medios de comunicación). A nosotros nos trataba con respeto y con cariño.

Una cosa es la amistad y otra cosa es tu criterio. Se puede respetar la amistad, pero no vender el criterio, porque desde ese momento dejamos de ser periodistas porque no podemos callar lo que sabemos.

Entonces David Romero, como estaba afuera, empezó a inventar eso del grupo de los 13, que eran de los "ñangaras". Nunca lo he investigado, pero por ahí anda la cosa; era un grupo de ñangarosos.

Él, como él se la picaba de ñangaroso, empezó a hablar de los 13; él inventó esa frase, no es cierto, te lo digo ante Dios que no es cierto, y lo puedes platicar con los compañeros de la época, que no es cierto.

¿No existían canonjías para esos 13 periodistas de quienes se habló?

¿Cuáles canonjías? ¿Qué canonjías? Te explico. Yo tengo cinco anuncios en HRN, yo vendo publicidad, son mis anuncios, yo tuve mi programa 20 años en la televisión y tengo que vender publicidad.

Si El Heraldo no vende publicidad, ¿de qué va a vivir? Los organismos de radio y difusión son empresas mercantiles y todas las empresas mercantiles tienen fines de lucro.

Yo te contaba antes de la entrevista que nos daban un salario y nos daban un par de anuncitos para que nosotros ganáramos más pistillo. Entonces yo tenía dos anuncios, que los podía vender a los privados y los podía vender a lo público.

El gobierno daba un anuncio, pero eso no significa que compraba mi criterio, porque el anuncio se pasaba, la publicidad se pasaba. Esas eran las mentadas canonjías. Yo no sé los demás; te respondo por Danilo, ¿verdad?

En sus 50 años de carrera en el periodismo, ¿ha recibido “machaca” alguna vez?

Mirá, el único moje que yo he recibido es el moje de mi publicidad; yo vendo publicidad. Yo tenía amigos, amigos de las Fuerzas Armadas que mandaban, amigos que mandaban, y lo único que recibí yo de las Fuerzas Armadas fue que Humberto Regalado me prestara un avión para llevar el equipo de la prensa deportiva a Nueva Orleans, porque él era mi hermano, mi sangre.

Fue mi compañero en primer año de bachillerato en Las Américas.

Él era el comandante de Copeco en Puerto Cortés y yo le conseguía las copias, porque a veces no llegaba a clases, y yo era novio de una hermana de él.

A veces no llegaba y yo le conseguía las copias. Entonces había una amistad. ¿Qué no pude haber conseguido yo? A mí me decían que te den una radio, conseguite un canal de televisión. No, no, ¿por qué, a cuenta de qué voy a ser yo testaferro? Mi tranquilidad no tiene precio.

¿Se puede desarrollar la labor periodística y ser político a la vez?

No es fácil. O haces una cosa o haces la otra. Porque ya cuando uno se mete a eso, ya está claro que tiene que dejar lo demás, mientras tanto no seas electo, obviamente. Una vez que sos electo, apartese del periodismo o apartese de la política; una de las dos cosas. Pero todos tenemos derecho a aspirar, y la Constitución te da ese derecho; ¿acaso los periodistas somos aislados, o somos santos, o qué somos nosotros? Somos seres humanos, y como seres humanos tenemos aspiraciones.

En el ambiente periodístico de la capital, sus contemporáneos lo conocieron a usted como un tunante. ¿Cuántas mujeres tuvo y cuántos hijos procreó con sus parejas?

Bueno, mujeres, hermano, no me acuerdo, pero fueron muchas. Hijos, sí, 13, con diez mamás.

Cuando me casé con mi doña (Blanca Lozano Varela), ya tenía diez hijos con nueve mujeres, porque me salían celosas.

No es que yo era tunante, sino que las mujeres eran celosas, y yo siempre quise tener un hogar, pero yo jamás abandoné a mis hijos.

Yo estoy pendiente de todos mis hijos, al grado de que todos mis hijos son amigos, además de ser hermanos.

¿Cómo es esa relación con sus 13 hijos?

¡Maravillosa, maravillosa! Con el mayor, no, porque está en Estados Unidos; digo, me lo llevaron pequeño, yo le di la autorización a la mamá para que se lo llevara, y la relación no es frecuente.

Pero con el resto de los que están en Estados Unidos y los que están acá, cuando vienen aquellos, nos reunimos todos; aquí con mis hijos vamos a comer con frecuencia, todos se llevan bien, se apoyan, el que tiene con el que no tiene.

Yo les enseñé que eran hermanos; aquí no hay hijos de afuera, hijos de adentro. Todos son mis hijos y todos son Izaguirre, todos llevan mi apellido. Obviamente, los eduqué con la ayuda de sus mamás, no solo yo.

Tenía tres trabajos, dos carreras; no es fácil. Uno se cansa, pero hubo voluntad de hacerlos ser alguien en la vida, dentro del camino derecho.

En ese caminar promiscuo que tuvo, ¿se contagió de alguna enfermedad de transmisión sexual en algún pasaje de su vida?

Gracias al Señor, no. Dios me quiso, porque yo no fui tunante de antros; yo fui tunante hacia afuera. Yo trataba y conocía a las personas primero, con un secreto que me dio mi padre, que no te lo voy a contar (risas), porque no se puede contar, pero aprendí esas cosas, gracias a Dios. Mirame, aquí estoy todavía.

Yo no fui un bebedor consuetudinario. Yo un viernes, para relajarme, y no todos los viernes, porque yo estudiaba de lunes a jueves, de las diez de la noche a las 2:00 de la mañana, todos los días; sábado me iba al gimnasio, al sauna, en la tarde para mi casa, el domingo aquí en mi casa a repasar.

Los domingos aquí me encuentro; ha sido la conducta mía desde siempre.

¿Sintió que lo marginaron cuando le quitaron el horario de la tarde en Temas del Día?

Claro, claro, porque lo que te repito, yo no soy arrastrado, yo no me arrastro, yo no sobo leva, yo hago lo mío y les demostré cómo se hacen las cosas.

Entonces empezaron conmigo queriéndome presionar, pero a mí no me presionan, yo estoy bien. ¿Qué me han hecho? ¿Me han hecho un daño o no me han hecho un daño? Y lo digo públicamente, a mí no me han hecho un daño, a mí lo que me han hecho es un favor.

El programa lo hago desde aquí, desde mi casa; ni me he sentado cuando está sonando el teléfono. La gente me escucha y de todos lados, porque me ha escuchado a través del tiempo y me siguen, muchachos que me dicen: "Te escucho desde que estaba con mi papá.

No sé por qué razones, yo no sé, pero yo no soy sobaleva, yo no voy a sobar leva por una posición; lo que yo he ganado me lo he ganado trabajando, y puedes verificarlo cuando querrás. De La Prensa me llamaron, de La Tribuna me llamaron y de HRN, y no es que soy fachento, ni fantasioso.

¿Qué fue lo que dio pie para que naciera esa rencilla con Salvador Nasralla?

Es que no es rencilla. Yo detesto a la gente mentirosa y farsante, y Nasrralla es un farsante, es un mentiroso.

Yo era el coordinador de las transmisiones en el circuito Radiocentro de la Liga Mayor de Fútbol, que transmitíamos del Estadio Nacional; él llegó con un cuadernito, con su pantaloncito blanco y una camiseta pegada, que estaban de moda en 1978. Me lo mandó don Manuel Villeda Toledo para que narrara con nosotros; dos semanas estuvo con nosotros, porque no sirve, no es narrador, yo te lo digo que ni siquiera es relator; lo que tuvo él es suerte.

Él agarra Canal 5, llega a Canal 5 a vender publicidad, porque volvemos a lo mismo: la publicidad es el sustento de los medios de comunicación.

En Honduras hay que darle gracias a Dios que nosotros por lo menos hemos dado un paso.

Aquí necesitas apellidos raros para que vos puedas triunfar, hermano, se te abren las puertas; pero si sos Martínez, Izaguirre, Rodríguez, Pérez, o sos López, estás jodido, entonces hay que luchar para eso.

Él entra con el Nasralla a vender publicidad y, claro, los contactos de su familia y toda la cosa, empezó a vender publicidad. El Cinco Deportivo era de César "Checha" Quezada; él le hizo la cama a "Checha" y se quedó con Cinco Deportivo.

Yo te conté al principio que nosotros escuchábamos las emisoras de El Salvador, y había un Canal 4 de El Salvador, que entraba a Langue, y ese programa yo lo vi cuando tenía 8 años (en 1957). X-0 da dinero, igualito; él lo chepeó, entonces, ¿dónde está el genio, la genialidad que tiene? Es mentiroso.

Yo tengo una frase: "Soltero maduro, Nasralla seguro". ¿Qué pasa con un hombre que se casa, y se casa porque le dijeron que iba a ser presidente, y que los presidentes tenían que estar casados, y por qué no se había casado.

Yo nunca le conocí a una mujer, aunque tampoco te voy a decir que le conocí a un hombre; pero no es la rencilla, es la forma de ser de él, prepotente y soberbio.

De lo que usted ha podido ver y vivir, ¿quién ha sido el mejor presidente de la República que ha tenido Honduras?

Mire, señalar uno, se me pueden resentir los otros; mejor me quedo así.

Ha habido buenos presidentes, hubo un par de presidentes buenos, un par de presidentes buenos, otros que hicieron lo que tenían que hacer, pero se olvidan siempre del pueblo. Anote esta frase: los gobiernos pasan, pero la miseria queda para el 80% o 90% del pueblo.

No es cierto que pongan en práctica lo que establece la Constitución de la República. El fin primordial del Estado es el bien común y no lo hacen; es el bien personal, y todos, con las excepciones de que unos fueron descarados, que no peleaban por el pueblo. ¿Usted cree que Xiomara peleó por el pueblo? Ha peleado por la "tusa".

Mire donde está la prueba, toda la familia metida ganando millones de pesos, y los allegados, y el pobre pueblo, el que andaba quemando llantas, el que andaba tirando piedras, ganaban doce mil pesos y les quitaban tres mil, y los hijos de los grandes ganando 25 mil dólares al mes; esa es la historia, pero no entendemos.

¿De dónde nace el gusto por las corbatas?

Yo tengo un amigo con el que competíamos con carros, competíamos con corbatas, competíamos con trajes, y dije yo: bueno, voy a hacer una cosa, voy a usar una corbata solo una vez; hoy no estoy usando corbata porque ya la moda ahora es sin corbata, y hay que estar a la moda, solo la pañueleta ahora.

Yo no repetía corbata; yo tengo cualquier cantidad de corbatas, ahí gasté mi pistillo, pero no me pesa, era mi gusto, y por eso es que yo uso las corbatas; entonces yo decía en la televisión: mire mi corbata y el que me adivinara si yo repetía una vez, les daba un premio.

Una vez la repetí para ver si me adivinaban, pero nadie adivinó.

¿Utilizó sus influencias políticas para que nombraran a su hija Blanca Izaguirre como comisionada de los Derechos Humanos?

Le digo ante todo el público, que lo sepa, yo jamás levanté un dedo para que la pusieran; que lo pude haber hecho, pero no lo hice.

Ella tiene el mérito, y se lo ganó por meritocracia: tres idiomas, es abogada. Decían que no era abogada, fue subdirectora de políticas públicas en la Secretaría de Derechos Humanos y luego fue directora de Políticas Públicas, fue comisionada de Conaprev (Comité Nacional de Prevención Contra Tortura, Tratos Crueles, Inhumanos y Degradantes); aplicó a esto, y la eligió el Congreso Nacional.

¿Le ha puesto fecha a su retiro?

Fíjese que yo solo estoy esperando a que me paguen, así se lo digo, yo soy franco. Que me digan: "Aquí está tu pisto, andate, ya no te queremos, pero no quieren. Don Manuel (Villeda Toledo) me aprecia mucho; yo no le quiero fallar porque es un buen hombre.

¿Es mucha plata de prestaciones? Es mucha plata, sí, es mucha plata. Son 25 años de trabajo y la ventaja mía es que yo tengo derecho a cinco anuncios en la radio, y con las reformas que hicieron al Código del Trabajo, las comisiones, las concesiones y las bonificaciones son prestaciones puras, entonces me van a tener que pagar sobre los anuncios que yo vendo, más mi salario, porque yo soy empleado desde 1978.

Yo puedo llegar a un acuerdo, pero me dijo don Manuel: "Nadie te está corriendo, entonces ahí me tienen. Solo yo quedé; a toda la vieja guardia se la echaron, empezando por Nahún Valladares, y ahí estoy; si a mí me dicen mañana que me vaya, gracias al Señor tengo para el bocadito; si ya viejito no se come mucho. Con mi jubilación de la Corte y la del Seguro Social, suficiente.

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Javier Flores
Javier Flores
Periodista

Licenciado en Periodismo, egresado de la UNAH. En la actualidad realiza la cobertura de la temática judicial para EL HERALDO. Profesional con 15 años de experiencia en el plano nacional.

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