Tegucigalpa, Honduras.- La niña llena de sueños que creció en la colonia Soto de Comayagüela, hoy recibirá el distinguido premio Álvaro Contreras, al periodista del año 2026.
Lucía Alvarado Alonzo, periodista con más de tres décadas en el periodismo nacional, nos contó sus inicios en este gremio y lo difícil que fueron sus años de infancia en la capital.
¿Por qué estudiar periodismo? ¿Era un deseo o lo más viable que le pareció?
Siempre quise ser periodista, y desde pequeña mi abuela decía que cuando ocurría algo, yo traía toda la información a la casa; porque yo iba a averiguar y decía: ésta como que va a ser periodista. Y desde entonces me quedó esa inquietud y al momento ya de elegir una carrera en la universidad, determiné, precisamente, la carrera de periodismo.
Sus inicios en las comunicaciones fueron allá por la década de los 80, no había muchas mujeres en el periodismo nacional ¿Fue una tarea difícil incursionar?
Sí, solo habían dos mujeres que destacaban en el periodismo nacional: Magda Argentina Erazo -que lamentablemente ya nos dejó- e Irma Santos; que eran símbolos del periodismo hondureño, porque ellas abrieron la brecha para que empezáramos a destacar algunas otras mujeres. Eran muy colaboradoras.
Pero también me encontré en conferencias de prensa, en las que cuándo yo quería poner mi grabadora para grabar, -que era una cosa enorme-, me la apagaban, los hombres, apagaban mi grabadora. Entonces ella (Magda) me decía, "No soltés, nunca dejés sola tu grabadora." Porque a ella también le había pasado en algunos casos.
Ahora los compañeros son amables, ceden un espacio; pero ellos hacían como que se habían movido bruscamente y lo golpeaban a uno lo empujaban. Después, cuando vieron que uno tenía fuerza de voluntad y que no iba a ceder, empezaron a respetarlo.
¿Cómo y cuándo se da su llegada a HRN?
Yo entré en HRN a mediados de 1987, cuando a don Manuel Villeda Toledo se le ocurrió la bendita idea de permitir que estudiantes de periodismo hicieran su práctica; él es el pionero en esto, en cuanto a que estudiantes de periodismo hicieran la práctica en HRN.
Cuando me comunicaron que yo iba a hacer mi práctica en HRN y con la colaboración de Juan Bautista Vázquez, me colaboró para que fuera yo una de las que asistía a HRN junto a cuatro compañeros más para hacer la práctica.
Yo me sentía sumamente agotada, con solo ver aquellas tres letras que han sido un sinónimo de responsabilidad en el país, y le di gracias a Dios ese día, porque él me permitía estar en uno de los medios más importantes del país.
Hice la práctica, y como al mes y medio me llamó René Zepeda, que era el coordinador en ese entonces de HRN y me dijo que yo me iba a quedar y que procurara pasar más notas.
¿Con quiénes compartió reporteada en su inicio?
Con Milton Mateo (QDDG), Julio Armando Valdés (QDDG), Domingo Flores (QDDG), Roy Arthur, Irma Santos y Trinidad “Trino” Murillo (QDDG); ellos eran parte del staff más importante, para ese momento ellos ya eran periodistas de experiencia. Eran unos periodistas de Hollywood, les decía yo.
Habían dos cabinas de grabación, una para ellos y otra para los nuevos. Nosotros íbamos donde estaba Henry Almendares, que él grababa a nosotros los nuevos y en el otro estaba don Ricardo Laguna, ya fallecido también.
Si por casualidad yo iba por esos lados, me quedaban viendo así como diciendo: que me fuera, porque no era mi mi ámbito. Yo gozaba mucho con ellos porque yo les decía: "Ay, llegué a Hollywood." Y me iba. ¡Qué irreverente, estas generaciones de ahora no respetan!, decía "Trino Murillo".
¿Qué fue lo más difícil con qué se encontró en esos primeros años de aprendizaje en el periodismo?
Tratar de seguir los lineamientos de la radio, porque en eso son muy estrictos, y abrirme espacio en los medios de comunicación. Porque al igual que ahora, había mucha gente que lo ponía en mal a uno; de repente un funcionario era muy amable y después ya no, y eran los mismos colegas.
Me me dificultaba mucho el hecho que yo ya tenía dos hijos y que tenía que compaginarme, pero no podía dejar ir esa oportunidad de de haber entrado en uno de los medios más importantes del país.
Recuerdo mucho a Danilo Izaguirre, que todavía en estos momentos de vez en cuando me llama por teléfono. y me decía: "Vos entraste por la puerta grande a HRN, que no te pase lo que a otros, que salen por la puerta de atrás. Pues no debes ceder. Seguí ese consejo de Danilo, procurando siempre ser responsable y cumplir con mi deber.
A finales de los ochenta no había radios digitales, se escuchaba el retorno de la radio en el parlante de su radio transistor ¿Cómo fue esa experiencia?
Todavía tengo una lesión en este hombro. Yo tenía una maletita, y ahí metía la grabadora que me cubría casi todo el espacio de la maletita, y el radio era otro tanto, casi como este teléfono celular.
Siempre nos regañaban porque teníamos que ponerlo así, para escuchar, y hasta que un amigo me regaló unos audífonos, entonces, más o menos ya lo manejaba, pero uno tenía que andar con la grabadora, el radio aquí y el walkie-talkie.
Como a los cuatro meses que me asignaron un walkie, ya podía transmitir en vivo, pero era otro cansancio en este brazo, también era grande (Sonríe).
En este bregar del periodismo se dan algunos viajes ¿Tuvo la oportunidad de hacer viajes al extranjero con presidentes de la República?
Sí. Con el presidente Carlos Roberto Reina viajé a Venezuela, a la isla de Margarita. Estuve en la Cumbre Iberoamericana ahí. Ahí conocí al Rey de España y a otros grandes líderes mundiales. También a muchas reinas de belleza que estaban ahí del Miss Universo Venezuela.
Viajé a México con funcionarios del Estado. Cubrí toda la crisis política cuando el golpe de Estado. Seguidamente la incorporación de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA) después de esta crisis.
He cubierto por mucho tiempo la Cancillería de la República y he acompañado a cancilleres a diferentes visitas oficiales o a organismos como el que le menciono, el Sistema de Integración de Centroamérica y a la ONU; he tenido mucho trabajo en el exterior, he cubierto a muchos presidentes fuera del país.
¿Dónde nació y creció?
Yo nací en el Hospital San Felipe. Vivíamos aquí en la colonia Soto, que era una colonia muy bonita.
Lucía (su hija) goza porque una exministra decía: "Yo nací en el Hospital Escuela." Mami, ¿y vos dónde naciste? En el San Felipe, que era era un hospital de mucho respeto, tenía muy buena atención.
¿Qué recuerda de esa infancia en la colonia Soto?
Tuve una infancia de mucha carencia, iba descalza a la escuela. Teníamos que caminar desde la Soto hasta el barrio El Chile, porque no había escuela en la Soto, sino, que estaba la Manuel Bonilla, en El Chile, y hasta ahí caminábamos.
Tuve que ayudar a mi mamá con mis otros hermanos, porque ella tenía que ir a vender café para sostenernos, porque mi papá nos abandonó; así se dieron las cosas.
Salió de HRN, ¿Pensó que el periodismo había terminado para usted o creyó que habría oportunidad desde otra trinchera?
Yo nunca he dejado que nada me venza. He tenido muchas vicisitudes en la vida y he salido adelante. Además, tengo una fe inquebrantable en Dios.
Yo supuse que si Dios me sacaba, si él permitía que me sacaran de ahí, implicaba que yo iba a tener más oportunidades, porque no puedo estar quieta.
Yo salí de HRN ahí por la pandemia y estaba recién operada de apendicitis, yo dije: "Dios quiere que yo descanse." Estuve descansando en la en la casa y luego que recrudeció la pandemia, Lucía mi hija me dice: "ni quiera Dios que te vaya a pasar algo en la calle, Dios aquí te quiere tener".
¿Fue difícil, desde la parte emocional, salir de HRN?
Siempre duele, porque uno tiene tantos años ahí, y algunos decían: "Estos creen que son dueños." No, no era eso, que uno crea que es dueño; es tu rutina diaria, y tener siempre en la mente a HRN; porque yo estaba en mi casa, pero yo seguía transmitiendo, seguía trabajando.
Nosotros sabíamos hace algún tiempo que íbamos a salir, porque empezaron a llegar los colombianos (asesores), y apenas llegan los colombianos, -ya teníamos la experiencia en Radio América y en otros medios de comunicación donde precisamente ocurrió que a todos los que estaban antes los despachaban, parece que su teoría es que sacando a los viejos pueden implementar sus ideas más fácil.
A mí me mandaron a la Corte (Suprema de Justicia) con el fin de que no diera el ancho aquí, para tener una justificación para despedirme, pero Dios es maravilloso. Me permitía tener notas de última hora, hasta ahí abajo de la grada encontraba notas; pero nosotros ya sabíamos que iba a ocurrir.
El y el mismo don NahúnValladares nos dijo: "Miren, cuando yo salga, todos van a ir atrás de mí.". Y así se fueron dando las cosas.
De su generación de periodistas, ya muy pocos quedan en la labor de reportero ¿Cómo se ha compaginado con las nuevas generaciones, compartir sólo con jovencitos?
A mí me sorprendió enormemente cuando anunciaron el premio (el Álvaro Contreras) y que era yo la galardonada de este año; y toda esta juventud que vemos en las diferentes fuentes recordaron que yo he sido su maestra todo este tiempo en la fuente judicial y que me reconocían eso, que es muy raro.
Eso me llenó de mucha satisfacción y mucho cariño por parte de ellos al decir que que realmente estaban muy contentos con el nombramiento que hizo el Colegio de Periodistas.
Pues me llamó un miembro del jurado que después me di cuenta que era un miembro del jurado. ¿Del colegio ¿Sí? preuniversitario Sí Eh Wilfredo Ajá Ceguera Entonces Wilfredo Ceguera me dice que que necesita eh algo parecido a un currículum mío. Y yo supuse que era para un curso. Vaya, dije yo van a mandar al concurso. Ni me acordé de que ella se acercaba la Se Se se aproximó.
¿Esperó recibir el premio Ávaro Contreras?
No, porque siempre se le daba a gente élite del periodismo, a nivel de jefe de información para arriba, pero a los reporteros muy raros. Solo recuerdo a Salomón Salguero, que se lo otorgaron hace algunos años en San Pedro Sula, y luego a mí como reportera; creo que solo a nosotros dos.
Me llamó un miembro del jurado del Colegio de Periodistas, y me dice que necesita algo parecido a un currículum mío. Yo supuse que era para un curso. ¡Vaya!, dije, van a mandar a algún curso, pero ni me acordé de que ya se acercaba la fecha (del Día del Periodista); por que siempre hemos pensado que esos premios no son para los que andamos en la calle.
Como a la hora y minutos, me llamó Juan Carlos Sierra (presidente del Colegio de Periodistas de Honduras), le contesto y le digo, ¡Caramba, estaré bendecida! porque si me llama el presidente del Colegio de Periodistas; Ya vas a ver que no te he tenido abandonada.
Me contó que se había reunido el el jurado del premio Álvaro Contreras y que por unanimidad de votos han decidido que soy la galardonada de este año. Yo me quedé que no podía ni hablar... Y me puse a llorar.
Desde su experiencia, ¿Qué mensaje podría darles a las nuevas generaciones de comunicadores de Honduras?
Un día escuché a una colega, que estaba de turno (por la tardes), dijo que ella no podía cubrir la Corte Suprema de Justicia, porque ella no entendía nada de la Corte. ¡Yo me quedé congelada!
Ese fue un principio que me enseñaron los periodistas de antaño, quienes me dijeron, "Usted conoce todo y si no conoce, vaya con una libreta y pregunte, y va a ir aprendiendo".
Yo no quiero escuchar a ningún periodista que diga, "Es que esa materia no la conozco, porque en Honduras no hay materias especializadas para periodistas. Somos todo terreno y debemos saber un poco de todo.
Un periodista nunca debe decir que no puede cubrir un asunto. Cuando está en el lugar ya se ubica y empieza a preguntar, y a usar los términos que convienen a la materia en que estamos dando cobertura.