Las coincidencias que rodean la muerte de Julio Núñez: una final Motagua-Marathón y el Día del Periodista
Julio Núñez llegó a Honduras un 25 de mayo y se fue a un viaje sin retorno un 24 de mayo, esta es solo una de las grandes coincidencias que rodean la muerte del comentarista deportivo
- Actualizado: 24 de mayo de 2026 a las 21:11
Un 24 de mayo de 2026, el periodismo deportivo de Honduras vio partir a una de sus leyendas: Julio César Núñez, el hombre que llegó al país una fecha muy similar: el 25 de mayo, pero de 2003, es decir, hace 23 años. Aquí te contamos qué coincidencias rodean el fallecimiento del querido uruguayo.
Julio César Núñez Moreira nació el 16 de julio de 1954 en Las Piedras, Uruguay. En la imagen aparece junto a su hermana menor.
En entrevista con la revista Tictac de EL HERALDO, Julio contó que sus inicios en los medios de comunicación fueron cuando apenas tenía 14 años: "llegué a las finales de un concurso para ser locutor, el que lee los anuncios, o informativista, el que da las noticias, de una radio local de Las Piedras llamada Canelones en el Éter". Este recorte de un periódico local muestra cómo lucía en esos ayeres.
Después de eso la carrera de Núñez solo comenzó a ascender, pasando del ámbito de noticias de actualidad al deportivo. Fue hasta el año 2003 cuando decidió viajar a Honduras para establecerse aquí, según dijo, porque sintió que ya estaba listo para abrirse paso en el país que poco a poco se robaba su corazón: "Una de las cuestiones que provocó venirme para acá fue que me había divorciado y mi hijo Pablo Nicolás ya estaba creciendo... Además, mis padres habían fallecido: primero murió mi mamá, doña María Esmeralda, y mi viejo se fue deteriorando increíblemente y se nos fue como en un lapso de ocho meses", confió.
Según contó durante una transmisión en Televicentro, su casa televisora, él aterrizó en el Aeropuerto Toncontín de Tegucigalpa, capital de Honduras, el 25 de mayo de 2003, el día en el que en el país centroamericano se celebra el Día del Periodista. "Fue el Día del Periodista, ¿en qué otro día podía llegar? Domingo 25 de mayo de 2003, al mediodía, llegué después de haber hecho escala en Miami y después de haber hecho otra escala en Sao Paulo, Brasil".
Y es justo ahí donde radica la primera coincidencia en torno a su llegada al país y su muerte, pues su deceso ocurrió el 24 de mayo, un día antes de que cumpliera 23 años de residir en el país que lo acogió como un catracho más.
Julio César Núñez se encariñó tanto y se adaptó tan bien en Honduras que el 21 de marzo de 2015 tomó juramento como un ciudadano hondureño naturalizado.
La segunda coincidencia en torno a su muerte es que según él contó, ese 25 de mayo de 2003 que aterrizó en Honduras, se jugaba la final de ida de Liga Nacional entre el Marathón y el Motagua y un amigo suyo lo invitó a ir a verla, pero él, a pesar de ser un apasionado del fútbol, prefirió verla desde casa, pues estaba cansado del viaje. La vida da giros tan extraños que justo este 24 de mayo, fecha de su fallecimiento, cayó domingo, como aquel glorioso domingo en que él llegó; pero además, este día, nuevamente se disputó una final de Liga Nacional y, como si se tratara de una dedicatoria para Julio Núñez, los contrincantes nuevamente eran Motagua y Marathón.
Pero aún dentro de esta segunda similitud hay dos diferencias: la primera es que en esta ocasión la final era de vuelta y la segunda es que a diferencia de ese partido en 2003, cuando Marathón venció 1-0 a Motagua, este domingo 24 de mayo, Motagua venció 4-2 a Marathón en tanda de penales.
Aunque nunca dejó su característico acento al hablar, Julio Núñez aprendió a comportarse como un hondureño más, al punto que amaba al país y se involucraba en nobles causas, entre ellas, la Vuelta Ciclística de EL HERALDO, una actividad loable que este medio de comunicación realiza cada año. Además, colaboraba con la Fundación Cristo de El Picacho en la Carrera Cristo de El Picacho y con los niños de los Centros Infantiles "Umbrales de la Esperanza".
Julio César Núñez acuñó con cariño y pasión la frase: "¡Aguanta corazón!", la cual decía en cada partido que le tocaba narrar, en referencia a los momentos emocionantes que el fútbol le obsequiaba; hoy, Honduras recuerda con emotividad su sello, el que quedará como un referente en los archivos del periodismo nacional.