Gracias, Lempira.- El Congreso Nacional le ha otorgado al festival Gracias Convoca la distinción de Patrimonio Cultural de la Nación.
En trece años y bajo diferentes administraciones, CANATURH y la Municipalidad de Gracias, Lempira, han desarrollado un evento que ha alcanzado una dimensión artístico-cultural bien cimentada y reconocida en amplios sectores de la población hondureña y fuera del país.
En tal sentido, la distinción del Congreso solo viene a confirmar algo que ya en los hechos existía: un festival que ha vibrado en la sensibilidad de artistas, escritores y trabajadores de la cultura en general.
La edición 2026 volvió a reunir al universo cultural hondureño. Vimos todo tipo de manifestaciones culturales, desde las más populares hasta las más sofisticadas.
Lo popular se abrazó con la cultura de élite; en el evento convergieron desde una fina degustación de café hasta conciertos musicales de gran categoría; desde muestras gastronómicas hasta muestras de pintura. Apreciamos a niños pintando mientras se preparaba una exposición fotográfica; observamos la potencia visual de los jóvenes andando en zancos hasta presentaciones de libros; fuimos testigos de desfiles que expresaban un profundo sentido de identidad hasta extraordinarias conferencias sobre nuestra producción literaria; los recitales de poesía reunieron la palabra y el espíritu; en Gracias Convoca, una hermosa exhibición de imágenes sobre aves autóctonas movió sus alas bajo una magistral ejecución de saxofón.
Melissa Merlo nos dejó su pensamiento literario; Polache acercó su canto y su guitarra a los oídos del pueblo; el piano se abrazó con la marimba, la palabra con la música, el tambor con el pálpito del corazón; la danza nos trajo el cuerpo y el movimiento; el cine también nos dejó su huella y su sentido de identidad.
Todo ese mundo de arte y cultura cerró con el concierto del grupo argentino “Los Pericos”. Hubo más, pero todo ese decir no cabría en este espacio.
La actividad central que unió los hilos de todo el festival fue la música. Gracias Convoca perfectamente podría convocar a una semana musical. Aparecieron grupos nuevos que no habían tenido la oportunidad de debutar y lo hicieron con mucha calidad. Pienso que el festival debe mantener esa línea de descubrir bandas nuevas y darles la oportunidad de presentarse en el festival, sobre todo porque Honduras es esencialmente un pueblo musical o, por lo menos, la música es central en nuestras vidas.
Fue impresionante la cantidad de bandas musicales de diferente género que participaron en el festival.
La pintura y la fotografía
El artista Orlando Roque presentó la muestra pictórica “Transmutante” en el Fuerte San Cristóbal. Se trata de una exposición de arte abstracto que, a su vez, incorporó parte de su producción figurativa.
La exhibición tenía el propósito de que el público pudiera percibir su evolución desde lo figurativo hasta la abstracción, que captaran que su llegada a la abstracción no fue improvisada, que la pintura es un acto de la conciencia y de la técnica.
Me impresionó la cantidad de público que fue a visitar la muestra los días posteriores a la inauguración y, sobre todo, la forma como la gente interactuó con la obra y con el artista. Este gesto rompió el mito de que la gente no se identifica con el arte abstracto; por lo menos en Gracias, el público que visitó “Transmutante” se identificó plenamente con la obra, expresando comentarios que motivaron e impresionaron al artista.
Daniela Lozano exhibió la exposición fotográfica “Luces en las cenizas”. Fue exhibida en el Mercado Municipal de la ciudad; es la primera vez que se realiza una exposición fotográfica en ese espacio. El tema es la memoria: el mercado se incendió el 29 de julio de 2021 y meses después la artista fue a documentar las ruinas, reuniendo un conjunto fotográfico donde lo estético y el drama nos hablan de esa trágica historia. Por esa razón, la curaduría decidió que ese sería el lugar para realizar la muestra.
La gente admiró la calidad del proyecto fotográfico y volvió a recordar ese trágico momento después de haber sido reconstruido; Lozano reafirmó la tesis de Standall: el arte es una promesa de felicidad; en ese sentido, la belleza de estas fotografías no oculta la dimensión de la tragedia.
Recuerdo que una señora del mercado resumió todo con esta frase: “aquí se quemó parte de mi vida, pero esta muchacha (refiriéndose a Daniela Lozano) me hizo pensar que uno debe estar siempre dispuesto a levantarse”.
Lo que impresiona de estas dos exposiciones, además de su calidad, es el grado de empatía que alcanzaron en el público; mientras el festival se movía de una actividad a otra, estas exhibiciones eran como un soporte que identificaba la calidad general del evento. El peso visual de ambas se hacía sentir: una en color (la pintura), otra en blanco y negro (la fotografía). El contraste es parte de la identidad visual y expresiva de Gracias Convoca.
Un festival que crece y debe reinventarse
Lo que diré sobre este asunto ya lo expresé en un artículo anterior, pero es necesario insistir porque ya es del dominio público y, por lo tanto, es justo tratarlo de manera pública.
Gracias Convoca padece desde hace varios años una crisis de crecimiento. Una crisis de crecimiento significa que es una crisis de naturaleza progresiva y no regresiva; es progresiva porque el festival no deja de crecer, a pesar de que su nivel organizativo no alcanza a potenciar, ordenar y canalizar toda la energía del festival.
Aún existe un excesivo activismo que deja pasar muchas expresiones de baja calidad e interés. La debilidad de estas propuestas en su forma y contenido no contribuye a percibir la grandeza del festival en su justa dimensión.
Hacen falta filtros que, en medio del torrente de actividades que se proponen, sepan decir "no" a aquellas iniciativas que no ensanchan las perspectivas del festival.
Por otro lado, es urgente que, además de los filtros necesarios, se modernice su infraestructura de comunicación, se contrate más personal profesionalizado en el manejo de temas culturales o que tenga experiencia en este campo, para no depender del voluntariado. También es importante manejar protocolos de montaje de eventos y, sobre todo, evitar la saturación paralela de actividades que dificultan los niveles de coordinación.
Digo lo anterior porque una crisis de carácter progresivo se puede convertir en una crisis regresiva y eso sería algo no deseado para un festival que ahora es Patrimonio Cultural de la Nación.
Tengo la esperanza de que Gracias Convoca crecerá en todos los sentidos porque se ha convertido en el gran referente de la cultura hondureña.