Los retos culturales de la ciudad de Gracias, Lempira

Pensar culturalmente a Gracias es una tarea compleja que requiere estudio y reflexión profunda desde la historia, la gestión del patrimonio, la economía y el turismo

  • Actualizado: 14 de enero de 2026 a las 11:13
Los retos culturales de la ciudad de Gracias, Lempira

Gracias, Lempiras.- La tierra de Lempira ha generado históricamente símbolos y relatos culturales tan poderosos que rebasan su propio territorio y se han insertado en el imaginario nacional, por ejemplo el nombre de nuestra moneda, las narrativas de resistencia o soberanía y un universo mitológico ancestral que acrisola la tradición lenca y mestiza.

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Gracias, la ciudad más importante de Lempira, posee una riqueza cultural amenazada debido a la falta de estudio, documentación, desinterés institucional, además de una idea de explotación y visibilidad superficial al tratarla como souvenir de consumo inmediato.

¿Cómo está Gracias actualmente? un centro histórico desbaratado por la negligencia e ignorancia; las fiestas tradicionales, ferias y rituales como el guancasco son menospreciados y están al borde del olvido; los sitios históricos, los monumentos públicos, parques y plazas están descuidados, sin mantenimiento y sin personal capacitado para su atención; el manejo de la basura y residuos es pavoroso, igual que la invasión de calles y aceras por los comercios y vendedores; apoyo paupérrimo a los procesos culturales que se gestan desde la sociedad civil; la grave depredación del bosque por las lotificadoras y constructoras que operan sin ningún control en la zona de amortiguamiento en la montaña de Celaque y arrasan con la flora y fauna endémica que es parte del atractivo de esta región.

Los retos culturales de la ciudad de Gracias, Lempira

La idiosincrasia de Gracias ha cambiado en las últimas décadas debido a las migraciones del sur de Lempira y de otros lugares de Honduras, son pocas las familias patricias que aún conservan y protegen sus propiedades, hay una fuerte tensión en el patrimonio arquitectónico y en el tejido social debido a la falta de educación sobre la riqueza histórica y las responsabilidades que implican salvaguardar esta joya de nuestra cultura.

La preservación de propiedades antiquísimas y patrimoniales choca con quienes tienen una idea del consumismo desalmado y alienado, pero lo más grave es que no existe una tradición institucional de estudio y documentación para que conozcamos la ciudad, ni voluntad para cumplir con la normativa del patrimonio que fue impulsada por alcaldes del pasado.

Si no nos educamos en el significado de Gracias, es imposible protegerla. No se puede tener conciencia de lo que no conocemos, peor aún: no podemos amarlo.

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Pensar culturalmente a Gracias es una tarea compleja que requiere estudio y reflexión profunda desde la historia, la gestión del patrimonio, la economía y el turismo. La ciudad es la puerta cultural de un territorio lleno de riquezas tangibles e intangibles de donde mana la historia precolombina, colonial, republicana y contemporánea.

Aquí fluye cultura viva, sincretismo expresado en su lenguaje, su gastronomía, sus ritos y formas de sobrevivencia en un territorio hermoso, pero donde la gobernabilidad y la educación están en deuda con sus habitantes. Es una tierra de contradicciones despiadadas y de belleza sin igual.

Los protagonistas de la cultura son sus sujetos de producción en sí mismos y también sus públicos o sus consumidores, sin embargo esta dinámica se desborda y crea imaginarios o productos culturales que pueden ser aprovechados por la institucionalidad o el turismo para edificar tejido comunitario, participación democrática y atractivo como destino de viaje.

Una población educada en el valor cultural de su ciudad, dinamiza la vida comunitaria y sana las heridas sociales; tendrá un sentido fuerte de orgullo, identidad y pertenencia; valoriza sus expresiones y fiestas; hace más fácil la convivencia, la protección de sus recursos y su patrimonio; mejora la seguridad; permite la creación de empresas culturales; estimula la consolidación de una clase empresarial con sentido de responsabilidad social vinculada a la cultura y garantiza acceso y participación igualitaria a los bienes comunes.

Los retos culturales de la ciudad de Gracias, Lempira

Tenemos todo en Gracias, pero los ciudadanos debemos estar a la altura de su riqueza y de su bendición. Comencemos por cuidar lo que ya existe, sin dejar de realizar acciones esenciales a mediano plazo y de edificar la visión del futuro; es cuestión de organizar la propia casa.

Hay retos esenciales a nivel institucional como crear una política municipal de la cultura que incluya su protección, que potencie un programa de investigación, genere publicaciones expertas y populares sobre el patrimonio, recuperación de la bibliografía producida por sus escritores y pensadores; inversión en la infraestructura de sus espacios culturales como casa de la cultura, Casa Galeano, Jardín Botánico, la Casa del Guancasco de La Villa y la Casa del Guancasco de Mejicapa, la Fortaleza San Cristóbal (finalizar el anfiteatro), escuela de música; estructurar profesionalmente al menos tres salas de exposiciones artísticas y eventos; habilitar un espacio como pabellón de artesanías y manufactura lenca; formar a un grupo de jóvenes en gestión cultural, museografía, curaduría, edición, periodismo cultural, emprendedurismo, y márquetin cultural; crear redes de colaboración institucional; generar calendarizaciones anuales de la cultura con integración de sus actores; capacitar al personal de atención; formar públicos en expresiones culturales tradicionales y contemporáneas; crear un presupuesto especial para ser ejecutado por la Cámara de Turismo de acuerdo a objetivos e indicadores de desarrollo previamente establecidos, cederle algunos espacios para administrarlos y que las ganancias se reinviertan en su mantenimientos o en las mismas dinámicas culturales; potenciar la gestión cultural independiente con recursos y logística; generar fondos para proyectos de los artistas y emprendedores vinculados a la artesanía o gastronomía tradicional; propiciar un espacio de debate permanente de la cultura, vista sin miedo, desde la libertad de expresión y alejada del utilitarismo del turismo o de la política para que no se estigmatice la belleza y la comprendamos, en su vigorosa conciencia de la verdad y la justicia; crear una estrategia de vinculación e integración de las instituciones educativas en sus diferentes niveles; organizar el archivo de la ciudad; actualizar la marca Gracias y crear un asocio intermunicipal para fortalecer la red de bibliotecas Blue Lupin cuya plataforma puede convertirse en uno de los semilleros culturales más pujantes de América Latina.

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Entre la cultura y el turismo hay una relación recíproca, pero casi nunca se comprenden sus dinámicas. No es el turismo el que hace interesante a la cultura, todo lo contario, es la cultura la que le da contenido y potencialidad al turismo que puede prever estrategias de visualización de la cultura o mecanismos de captación justa de su riqueza, pero muchas veces el turismo peca de vampirismo, pues únicamente se aprovecha de los bienes culturales o emite una imagen decadente de la cultura como entretenimiento, espectáculo o activismo vacío que obviamente deformará a quien lo consuma.

¿Qué posee Gracias a su favor? la UPNFM que ofrece una carrera de turismo; hay una Cámara de Turismo con un corpus de empresarios cuyo sentido de responsabilidad social es ejemplar; existen dos festivales con enorme renombre: el Festival Gracias Convoca y el Festival de Los Confines que se ha convertido en un espacio universal de la poesía con participación anual de treinta países; hay organizaciones comunitarias y sociedad civil que luchan por sostener el Guancasco entre Gracias y Mejicapa; hay expresiones de cultura viva que pueden estudiarse y fortalecerse; existe una cantera de artistas multidisciplinarios; hay sitios memorables como sus plazas, parques y centros culturales, una casa de la cultura con infraestructura envidiable; una interesante oferta hotelera y gastronómica; aguas termales; una carretera pavimentada hacia La Campa para conectarnos con el universo lenca y otra para el Parque Nacional Celaque.

Un liderazgo social y político inteligente, asume que la cultura no es un adorno, un lujo, una expresión fatua de entretenimiento o un gasto, sino que representa en si misma el alma de un territorio y la conciencia de sus seres para vivir de acuerdo con su visión del mundo porque es lo único que real que se posee para ofrecer a otros y heredar a quienes amamos.

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