Gracias, Lempira.- Con "sacrificio" y "gratitud" resume Salvador Madrid la entrega absoluta que durante diez años consecutivos ha permitido que el Festival Internacional de Poesía Los Confines se mantenga vivo, pese a que muchas veces el sueño parezca escaparse.
Una vez concluida la décima edición, el director y fundador hace un espacio a la autorreflexión y la honestidad, necesarias para reconocer que, aunque ha habido momentos en los que las recompensas se sienten escasas cuando el precio se paga con tiempo que no regresa, el precedente está sembrado.
¿Qué representa para usted alcanzar una década de trayectoria con este festival?
Representa la creencia ciudadana de que no podemos vivir en un mundo justo sin la poesía y la cultura; además del reconocimiento del voluntariado de sus fundadores: Néstor Ulloa, Ethel Ayala y Armando Maldonado. Representa la creación de un espacio libre, abierto y en constante transformación.
Al mirar hacia atrás, ¿qué momentos decisivos le han permitido a Los Confines llegar hasta aquí?
Asumirlo como un espacio universal e intercultural, sobreponiéndose a las miserias nacionales, sin perder el arraigo y la pertenencia a nuestra idiosincrasia. La calidad de los participantes, integrando a más mujeres y a más jóvenes. La publicación de un libro a cada invitado. La masificación de la lectura a través de los cuadernos virtuales de poesía en diario El Heraldo. La traducción. El involucramiento de niños y docentes de centros educativos.
Cuando el festival nació, ¿usted imaginó que alcanzaría esta dimensión y permanencia?
Sí. Soñamos con un festival fuerte que fuera autosostenible. Aún no lo logramos. Hemos tocado el cielo por el esfuerzo del equipo, pero hay demasiado sacrificio tras bambalinas, mucha resistencia, muchas lágrimas. La gente ve la belleza y el éxito, pero pocos saben que hemos estado a punto de perder la salud y nuestro patrimonio por sostener el festival.
¿Qué sueños iniciales se han cumplido y cuáles siguen estando pendientes?
Hemos logrado la universalidad y la calidad estética como espacio cultural. Somos una referencia en el mundo de la poesía. Tenemos el premio nacional de poesía más amado y esperado del país. Tenemos la editorial más fuerte del país. Recién nos consolidamos como fundación. Ahora queda volverlo autosostenible y asegurar apoyos permanentes.
Hace varios años usted mencionó la necesidad de que al festival se le asignara un presupuesto anual digno, sin importar los colores políticos. ¿Sigue siendo una ilusión?
Por supuesto que sí. Hoy que estamos organizados legalmente. Espero que el gobierno central y local le asignen un presupuesto anual.
¿Cuál ha sido el principal reto personal que usted ha enfrentado para mantenerse de pie con este proyecto?
Salvaguardar mi familia, sobrevivir económicamente, detener mis proyectos personales como escritor y profesional, vivir al borde de la bancarrota.
¿Ha observado un cambio en Gracias como ciudad desde la llegada de este festival?
Gracias ha cambiado positivamente. Es una ciudad comprometida con la cultura. Nuestro trabajo ha consistido en fundar el Festival Gracias Convoca, la metodología de las bibliotecas Blue Lupin para fomento de la lectura y el Festival de Los Confines. Son aportes reales que fortalecen la idea de una ciudad cultural. Los empresarios de la Cámara de Turismo de Gracias son protagonistas ejemplares y le apuestan a la cultura. No conozco en el país otros empresarios con este nivel de compromiso y creencia.
¿Qué papel ha jugado la comunidad local en la evolución de este movimiento?
Es inversionista y público. Al posicionar el festival a nivel internacional fortalecemos el Destino Gracias y Copán Ruinas. La comunidad local reconoce que la cultura nos educa a todos, pero que también es un activo que genera visibilidad positiva, recursos y desarrollo. Gracias es un universo por explorar, maravillosa e infinita, igual que Copán Ruinas.
¿En qué circunstancias y momento se encuentra parado hoy el Festival de Los Confines?
Estamos posicionados culturalmente a nivel internacional. Nos toca desarrollar nuevos productos culturales que se conecten con públicos más amplios y diversos, no solo a nivel local o nacional, sino universal.
Los festivales son posibilidades de conexión y de descubrimiento de nuevas formas de entender la vida. Debemos aprender otros lenguajes, no solo el de la poesía y el arte, sino de la tecnología, los negocios, las oportunidades de inversión y de la política. Debemos profesionalizarnos como gestores culturales para ser emprendimiento sostenible, sin perder nuestra esencia y carácter.
Después de diez años, ¿hacia dónde se debería evolucionar?
Esta pregunta tiene nueva respuesta cada cierto tiempo porque Los Confines está en permanente autotensión. Le apostaremos a convertirlo en espacio de expertís de la poesía, la crónica cultural y la creatividad infantil. Si nos reponemos de esta crisis actual, verán un formato más fresco y formativo, cercano al fluir virtual, pero arraigado en esta tierra hermosa.
¿Qué le diría al Salvador Madrid que imaginó el Festival de Los Confines por primera vez?
Hacelo más simple. Cuida a Demian y a Ethel. No descuides tu propia poesía, tus estudios, tus fuentes de ingreso. Pasá más tiempo de ocio con Armando y Néstor, y no los arrastres a un sacrificio tan inmenso a cambio de tan poco.
¿Se confirma una onceava edición para 2027?
Sí, confirmamos la edición de 2027. El equipo, los patrocinadores, los educadores y las autoridades pensamos que es un espacio cultural esencial para la región.