Gracias, Lempira.- A veces la poesía necesita aprender a hablar otros idiomas. No el francés de Canadá, ni el español de Bolivia o de Honduras, sino el lenguaje del turismo, de la gestión pública, de los empresarios y de las instituciones.
Ese fue uno de los ejes que atravesó el conversatorio “Ciudades de la poesía: sobre la sensibilidad poética y el turismo”, realizado este viernes en el marco del X Festival Internacional de Poesía Los Confines, donde tres voces con experiencias distintas compartieron una misma certeza: la poesía también puede construir ciudad.
Desde Canadá, el director del Festival Internacional de Poesía de Trois-Rivières, Étienne Poirier, habló desde la experiencia de una plataforma que lleva 42 años convirtiendo a la ciudad de Quebec en un referente internacional.
“No soy el fundador del festival porque este tiene 42 años, aunque sé muy bien que todo empezó con un sueño”, recordó, antes de explicar cómo la poesía se convirtió allí en un motor de desarrollo. “Quebec se sirve de la poesía como un propulsor del desarrollo económico y estoy muy orgulloso por eso”, afirmó.
Su exposición trazó un modelo donde la poesía dejó de ser una experiencia confinada a auditorios para convertirse en una presencia viva en parques, calles y espacios públicos. En Trois-Rivières, explicó, la apuesta ha sido hacer de la poesía una experiencia lo más gratuita y cercana posible, permitiendo incluso que niños y jóvenes organicen lecturas y actividades.
Pero ese crecimiento ha requerido respaldo institucional y trabajo conjunto con distintos sectores. “Nosotros no tratamos de convencer a los empresarios, hablamos su idioma”, señaló Poirier, al subrayar que la sostenibilidad cultural también pasa por entender cómo dialogar con quienes toman decisiones políticas y económicas.
Desde Honduras, el fundador y director del Festival Internacional de Poesía Los Confines, Salvador Madrid, ofreció una lectura más situada en las complejidades del contexto local. “En Honduras estamos comenzando”, reconoció.
Recordó que Los Confines nació de la necesidad de crear espacios para la poesía, luego de la experiencia previa junto a su equipo de fundar Gracias Convoca, y destacó cómo la visión del festival ha evolucionado hacia alianzas más estratégicas con bibliotecas, centros educativos, universidades y actores del turismo.
Han sido diez años de trabajo que, según detalló, han permitido reunir a más de 200 poetas y publicar más de 200 libros. Sin embargo, insistió en que los desafíos siguen siendo profundos: conseguir recursos, formar públicos y sostener procesos formativos durante todo el año.
“Siempre le temo a la banalización de la cultura”, advirtió Madrid al referirse al vínculo entre poesía y turismo. Para él, el reto no es oponerse al turismo cultural, sino evitar que este se convierta en una puesta en escena artificial.
“Al turismo no hay que tenerle miedo. Es muy importante acercar a la comunidad al verdadero turismo, a la cultura y a la literatura, no a espacios artificiales que pretenden vender una idea equivocada y pretensiosa de identidad”, sostuvo.
En esa ecuación, dijo, resulta indispensable construir alianzas con actores capaces de traducir la experiencia poética en sostenibilidad sin vaciarla de sentido. “Los poetas no podemos hacer negocios, los empresarios sí”, resumió.
Finalmente, el boliviano Gary Daher, fundador del Encuentro Internacional de Poesía Ciudad de los Anillos, en Santa Cruz de la Sierra, llevó la conversación hacia el terreno de la osadía. “Hay que atreverse a hacer cosas; lo dice un atrevido por naturaleza”, expresó.
Recordó que uno de los primeros movimientos de su encuentro fue apostar por traer al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, una decisión arriesgada que permitió abrir conexiones internacionales y consolidar legitimidad.
Para Daher, los festivales sobreviven porque crean redes y porque logran activar una sensibilidad ya presente en las personas. “La gente está despierta para la poesía, la gente es la poesía”, dijo, resaltando que "Bolivia tiene una debilidad enorme en el tema turístico", algo que el gobierno actual ha prometido abordar. "Nosotros queremos subirnos a esa ola", admitió.
Aunque los tres contextos son distintos, la conversación dejó una conclusión compartida: la poesía no debe replegarse frente al turismo ni frente a las dinámicas institucionales, sino aprender a dialogar con ellas.
Como apuntó Madrid, la aspiración de fondo es que las dinámicas culturales logren convertirse también en dinámicas políticas.