Poetas de Los Confines leen sobre el duelo, la niñez y el exilio previo a la inauguración del festival
A pocas horas de dar por inaugurado el Festival Internacional de Poesía Los Confines 2026, Michel Leclerc, de Canadá, y Pedro Poitevin, de Guatemala, dieron lectura a sus obras
- Actualizado: 28 de mayo de 2026 a las 16:54
El preámbulo de la inauguración del Festival Internacional de Poesía Los Confines 2026 se extendió hasta Casa de La Ronda, donde Guatemala y Canadá estuvieron representadas en voz de sus poetas.
Pedro Poitevin, originario de Guatemala, y Michel Leclerc, de nacionalidad canadiense, protagonizaron una segunda lectura de poesía la tarde de este jueves 28 de mayo, esta vez en el emblemático recinto cultural de la ciudad que cada año abre sus puertas al movimiento.
Salvador Madrid, director y fundador del Festival de Los Confines, introdujo la actividad y al mismo tiempo aprovechó para presentar a un buen amigo, Étienne Poirier, director del Festival Internacional de Poesía de Trois Rivieres.
En un agradecido esfuerzo por comunicarse en español, el autor agradeció la oportunidad de visitar Honduras por primera vez, sobre todo en el marco de este festival que reúne a poetas de cerca de una treintena de países.
Mercedes Sofía Hernández ofreció una bienvenida a la comunidad del festival. “Es un verdadero honor recibirles esta tarde con un propósito tan especial. Cada una de las personas aquí reunidas llena esa expectativa que nos formamos cada año de reunir a tantos poetas”.
“Espero que disfruten mucho de la presentación de esta tarde, pero también la visita a Gracias. Bienvenidos a la casa de mi familia”, agregó la hospitalaria anfitriona.
La poeta hondureña Francesca Randazzo volvió a participar como moderadora de la lectura y como traductora, esta vez del idioma francés al español.
Michel Leclerc, una de las voces más renombradas de la poesía de Canadá y autor de más de una veintena de obras poéticas, ofreció un conmovedor repaso por el contenido de “Un cielo que ya no existe”.
Poemas que honran la figura perenne de la madre, resienten la crueldad de la muerte sobre los seres amados y sufren por la pérdida anticipada de los placeres de la vida ocuparon el epicentro de su narrativa.
Nacido en Guatemala, Pedro Poitevin, lógico matemático, poeta y traductor, tomó posesión de la segunda mitad de la lectura, amparado en su libro “La casa en el horizonte”.
“Regreso a Honduras, el país donde pasé el año más feliz de mi época de exilio y donde también aprendí a jugar futbol cuando era niño”, introdujo el autor invitado que compartió escritos tanto en inglés como en español.
Escritos que lo remontan al desprendimiento forzado de su tierra, al legado de su abuelo paterno en su gusto por la poesía y a la niñez con la que aún no se reconcilia exaltaron los aplausos del público que lo contemplaba, justo antes de dirigirse hacia la Fortaleza San Cristóbal.