Tegucigalpa, Honduras.- En una era donde la información se consume a la velocidad de la luz y las pantallas fragmentan la atención de las nuevas generaciones, dos maestras hondureñas han demostrado que las aulas pueden seguir siendo el epicentro de una revolución silenciosa y profunda: la de la lectura comprensiva.
La entrega por parte de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM) de los reconocimientos del Premio a las Buenas Prácticas para el Desarrollo de la Competencia Comunicativa 2026 puso bajo el reflector el trabajo de Elsa González, del Centro de Innovación e Investigación Educativa (CIIE) de la UPNFM, galardonada en el apartado de Educación Básica, y de Ana Reyes, del Instituto Tecnológico de Administración de Empresas (INTAE) de San Pedro Sula, reconocida en la categoría de Educación Media.
El premio, cuyo jurado estuvo integrado por prestigiosos académicos de Honduras y España, evaluó propuestas a nivel nacional y seleccionó aquellas capaces de despertar en los alumnos un interés genuino y transformador por los libros.
En esta oportunidad, nos centraremos en la estrategia aplicada por la maestra Ana Reyes, tanto en el INTAE como en el otro centro educativo donde ejerce la docencia: Happy New Dawn.
"Los libros nos salvan de convertirnos en seres incapaces de pensar"
Tras recibir el galardón que la llena de "felicidad y compromiso con la sociedad", la docente sampedrana conversó sobre el método que la llevó a la cima de este certamen, un proyecto que le tomó tres años de maduración antes de atreverse a postularlo.
¿Cómo se enteró de la existencia de este premio y qué la motivó a postularse?
Hace tres años miré la existencia de este premio mediante Facebook, pero solo quedaba en la lectura de las bases porque no me sentía completamente lista para presentar una práctica completa con la rúbrica estipulada. Decidí hace tres años que iba a concursar y estuve preparando y modificando, y lo que al inicio fue una preocupación, empezó a ser una motivación.
¿Cómo describiría la práctica o estrategia que presentó para ganar este reconocimiento?
Esta práctica se centra en fomentar la lectura de manera cronológica, sistemática y reflexiva dentro del aula, evaluada mediante un calendario de lectura de un libro que se leerá en las seis a nueve semanas que dura un parcial. La evaluación se realizará en cada semana haciendo un seguimiento de las fases del proceso lector (prelectura, lectura y poslectura) y los niveles de la Taxonomía de Bloom hasta llegar al nivel más poderoso: CREAR.
Benjamin Bloom fue un psicólogo y pedagogo estadounidense que organizó el aprendizaje en seis niveles cognitivos, que van de la menor a la mayor complejidad.
Es así que la maestra Ana Reyes aplicó la metodología que sigue este esquema: Recordar (recuperar información básica), comprender (explicar ideas o conceptos), aplicar (usar el conocimiento), analizar (descomponer información y encontrar relaciones), evaluar (emitir juicios o defender una postura) y crear (generar algo nuevo a partir del conocimiento.
Lo que implica que la lectura no sea una actividad meramente estética (me gusta la historia que leo), si no también una actividad crítica.
¿De dónde nació la idea de implementar esta estrategia en sus estudiantes de educación media?
Desde la necesidad; la necesidad de enseñar en recipientes con pensamiento crítico, creatividad y sensibilidad al arte. Existen pocas satisfacciones tan grandes como enseñar a personas capaces de ampliar su conocimiento, reflexionar sobre lo que leen y desarrollar una visión más profunda del mundo que les rodea.
Aunque hablar de lectura parece algo sencillo, en la práctica resulta complejo cultivarla en una sociedad vertiginosa e inmediatista, donde la información surge y se consume a la velocidad de la luz. Precisamente por ello surgió la búsqueda de una estrategia pedagógica capaz de despertar en los estudiantes no solo “leer” y asignar controles, sino de fomentar un hábito e incomodarnos los pensamientos.
¿Cuáles eran los principales obstáculos que enfrentaban sus alumnos frente a la lectura antes de aplicar esta propuesta?
Los estudiantes enfrentaban diversos obstáculos, entre ellos la falta de constancia en el hábito lector, un vocabulario limitado y escasa capacidad de análisis simbólico e interpretativo. Asimismo, presentaban dificultades para elaborar comentarios críticos y reflexivos sobre los textos, o incluso peor: sobre su propio contexto cotidiano.
¿Qué particularidades tiene trabajar la competencia comunicativa con jóvenes de educación media en San Pedro Sula?
Tiene particularidades muy interesantes. Son jóvenes muy despiertos, con una visión más cosmopolita e influenciados por un entorno en movimiento e industrial. Eso puede convertirse en una ventaja, porque suelen ser más abiertos a nuevas ideas y formas de comunicación; pero también puede representar un desafío, ya que muchas veces tienen otras prioridades o distracciones propias de su contexto y de la etapa adolescente.
¿Qué cambios concretos ha notado en ellos y qué tipo de materiales ha utilizado?
Se han evidenciado cambios en la constancia lectora, una mayor participación en clase expresando críticas con seguridad y más interés por la lectura como experiencia cognoscitiva y actitudinal.
Para lograrlo, se han utilizado lecturas literarias nacionales, textos con simbolismos, crítica social, novelas clásicas y poesía. Fueron seleccionados de acuerdo con el nivel académico, la madurez intelectual y los intereses de los estudiantes, con el propósito de despertar su interés y, al mismo tiempo, fortalecer la comprensión.
El significado de la resistencia docente
En su discurso de aceptación del premio habló de "resistir al cambio". ¿A qué tipo de resistencia se refería exactamente?
La palabra "resistir" me encanta porque puede indicar fuerza; esa fuerza puede ser profundamente positiva o peligrosamente negativa: una fuerza que nos impulsa a avanzar o una que nos mantiene inmóviles frente al miedo y la incertidumbre.
Cuando hablo de resistir al cambio, me refiero a no rendirnos ante un mundo que nos grita constantemente que ya no son necesarias las habilidades lentas, aquellas que exigen hábitos, disciplina, contemplación y procesos.
Resistir, entonces, en mi discurso es negarnos a naufragar en la inmediatez; es no ahogarnos ante las circunstancias adversas y continuar creyendo en ese aparente cuento utópico de que la lectura todavía puede salvarnos. Porque, al final, los libros no solo forman lectores: también reconstruyen y nos rescatan, una, dos o quizá tres veces en la vida: de convertirnos en seres incapaces de sentir, pensar y cuestionar el mundo que habitamos.
Para sostener este proyecto, ¿cuenta con el apoyo institucional del INTAE?
Trabajo en dos centros reconocidos de San Pedro Sula: en Happy New Dawn y en INTAE ISEMED los fines de semana. En ambos casos cuento con el apoyo de estudiantes y personal administrativo. Son instituciones que me han formado y, a través de la experiencia, se ha consolidado la técnica.
¿Ha podido compartir esta valiosa experiencia con otros docentes?
Con pocos, pero siempre que puedo trato de enfatizar y compartir la técnica con colegas y de difundir lo importante que es encontrar técnicas y lectura.
También es importante mencionar que en Happy New Dawn trabajo con la coordinación de Español del centro, lo que ha permitido desarrollar la técnica en toda la institución, fomentando la lectura y el buen uso comunicativo desde grados inferiores.
¿Qué viene ahora para su carrera? ¿Tiene pensado ampliar o sistematizar esta práctica?
Sí, quiero ampliar esta práctica y convertirla en una estrategia más estructurada para docentes de todo el país. Mi sueño es aportar desde espacios cercanos al sistema educativo nacional para llevar técnicas de fomento a la lectura incluso a las comunidades donde el acceso a los libros es más difícil, dejando así un legado en la educación.
A los docentes nuevos que se están integrando al sistema, ¿qué mensaje les daría?
Les diría que fomentar la lectura es, ante todo, creer profundamente en ella. Creer tanto en su poder transformador que nunca nos rindamos hasta encontrar la técnica o el camino capaz de despertar en cada estudiante el hábito de leer.
Cuando un estudiante desarrolla este hábito más allá del salón de clases, significa un cambio en la sociedad, un cambio en el futuro y la formación de ciudadanos más críticos, conscientes y libres; adquiere una herramienta que lo acompañará toda la vida: libertad y conocimiento.
Si tuviera que resumir en una frase lo que este premio representa para su trayectoria, ¿qué diría?
Este premio representa compromiso, perseverancia y fe en la educación, porque enseñar a leer también es enseñar a soñar, a criticar, a pensar, a empatizar y a fortalecer la fibra humana que mucha falta hace. Como decía Mario Vargas Llosa: "Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida".