Tegucigalpa, Honduras.- Cada inicio de año trae consigo una lista de propósitos, y entre los más repetidos está leer más. Sin embargo, para muchos, el entusiasmo dura poco: libros abandonados, páginas sin terminar y la sensación de que la lectura “no es para ellos”.
La buena noticia es que crear el hábito de leer no depende de disciplina extrema, sino de pequeñas decisiones cotidianas que hacen la experiencia más accesible y placentera.
1. Empieza pequeño (muy pequeño). Uno de los errores más comunes es proponerse leer “una hora diaria”. Empieza con 10 minutos al día o 5–10 páginas. La constancia es más importante que la cantidad.
2. Asocia la lectura a un momento fijo. El hábito se construye mejor cuando se integra a una rutina ya existente: antes de dormir, con el café de la mañana, en el transporte o durante una pausa. No esperes “tener tiempo”; créalo.
3. Elige libros que realmente te den curiosidad. No todos los libros son para todos los lectores. Si un libro no te engancha en 40–50 páginas, puedes dejarlo sin culpa. Leer por obligación mata el hábito.
4. Prioriza libros cortos y de lenguaje sencillo. Terminar un libro genera motivación. Los libros breves ayudan a crear la sensación de logro y refuerzan el deseo de seguir leyendo.
5. Aprovecha todos los formatos. Leer también cuenta si es: libro físico, ebook, audiolibro. Lo importante es consumir historias o ideas, no el formato.
6. Crea un espacio cómodo. Buena luz, postura cómoda y pocas distracciones. Un entorno agradable invita a repetir la experiencia.
7. Lleva un registro (sin presión). Anotar lo leído o marcar avances ayuda a visualizar el progreso. No tiene que ser una meta ambiciosa, solo un recordatorio de constancia.
Errores que hacen que la gente abandone la lectura
1. Elegir libros “porque todos los leen”. Popular no siempre significa accesible. Empieza por lo que te entretenga, no por lo que impresione.
2. Compararte con lectores experimentados. Cada lector tiene su ritmo. Leer poco no es leer mal.
3. Forzarte a terminar un libro que no te gusta. Abandonar un libro no es fracasar; es tomar una buena decisión como lector.
4. Pensar que solo vale leer clásicos. La lectura también es entretenimiento. Novelas ligeras, ensayos cortos o incluso sagas juveniles sí cuentan.
5. Leer solo cuando hay “ganas”. Las ganas aparecen después de crear el hábito, no antes.
6. Creer que leer debe ser difícil. Si leer se siente pesado, algo está fallando: el libro, el momento o la expectativa.