Para lectores de Joyce: ¿El fin es un inicio nuevo?
En California, la vida imita al arte: un club de lectura que pasó casi tres décadas leyendo la novela la está comenzando de nuevo
Un grupo de California empezó a leer “Finnegans Wake” en 1995 y finalmente lo terminó en octubre. En el 2008.
Por Livia Albeck-Ripka / The New York Times
LOS ÁNGELES — El primer indicio de que “Finnegans Wake” puede figurar entre los libros más retadores que jamás hayas leído es su primera línea, que comienza a media frase.
La novela, de James Joyce, termina de la misma manera, sin punto. Algunos expertos dicen que la última línea hace un circuito con el principio, simbolizando la naturaleza cíclica del tiempo.
En California, la vida imita al arte: un club de lectura que pasó casi tres décadas leyendo la novela la está comenzando de nuevo.
“No ha concluido; es una experiencia continua”, dijo Gerry Fialka, de 70 años, cineasta de Venice, California, que fundó el grupo en 1995. El club se reunió mensualmente para leer una o dos páginas y finalmente terminó en octubre.
El club es uno de varios en el mundo dedicados a desenredar colectivamente la novela de Joyce de 1939, que cuenta muchas historias simultáneamente y está repleta de neologismos y alusiones. Los críticos han considerado desconcertante a la obra; es habitual que un club tarde varios años en leer el libro.
Joyce “no podría haber contado con que muchos lectores, o algún lector, la entendiera”, dijo Samuel Slote, profesor de la Escuela de Inglés del Trinity College Dublin, cuyo grupo de lectura comenzó a leer el libro en el 2016, y aún no llega a la mitad. “Nadie puede realmente dominarlo por completo”.
Una frase al principio de la novela dice: “bababadalgharaghtakamminarronnkonnbronntonnerronntuonnthunntrovarrhounawnskawntoohoohoordenenthurnuk!”.
Margot Norris, profesora emérita de inglés en la Universidad de California, en Irvine, describió “Finnegans Wake” como “poesía dramática” que en lugar de seguir una trama típica juega con la naturaleza misma del lenguaje.
“En ‘Finnegans Wake’ vemos palabras que no son palabras”, dijo Norris. La novela, añadió, “llama tu atención al idioma, pero el idioma no será exactamente el idioma que conoces”.
Fritz Senn, fundador de la Fundación James Joyce de Zurich, que dirige dos grupos de lectura semanales de “Finnegans Wake”, describió las lecturas comunitarias como algo similar a abrirse paso lentamente por un texto religioso, que a menudo está destinado a ser leído una y otra vez.
“Tienes todo el derecho de no entenderlo”, dijo. “No hay por qué avergonzarte”.
“Joyce es una obsesión”, dijo Roy Benjamin, de 70 años, que tiene dos años de pertenecer al club de California. “Mientras más cosas aprendes, más sentido y sinsentido tiene para ti”.
En octubre, más de una docena de personas del grupo de California se unieron a una reunión vía Zoom para leer la página final. Fialka les pidió “respirar conscientemente juntos” antes de turnarse para leer dos líneas cada uno.
Luego, regresaron al principio.
Durante la reunión, un miembro le preguntó a Fialka si “consideraría cambiar este formato para que no tome otros 28 años leerla”. Pero Fialka dijo que el objetivo del club nunca fue terminar el libro, sino trabajar juntos para absorberlo.
“La gente cree que está leyendo un libro; pero no”, dijo. “Están respirando y viviendo juntos como seres humanos en una habitación; mirando el material impreso y descubriendo qué efecto tiene el material impreso en nosotros”.
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