Tegucigalpa, Honduras.- Transportistas que brindaron el servicio de entrega de medicamentos a domicilio protestan este jueves -22 de enero- ante la falta de pago por parte del Estado.
Los afectados aseguraron que desde hace varios meses han intentado obtener una respuesta de las autoridades sin éxito, por lo que este jueves decidieron cerrar todos los accesos a la Secretaría de Salud (Sesal), para presionar a las autoridades.
“Hemos tocado puertas, llamado a todas las autoridades, incluyendo a la ministra que estaba y ahora la otra ministra que quedó, pero no nos han atendido”, expresó uno de los representantes del grupo.
Según relataron, el reclamo por el pago inició desde finales del año pasado. “Hemos tratado de dialogar de la mejor manera, hemos estado desde octubre, noviembre y diciembre reclamando nuestro pago”, señalaron, al tiempo que denunciaron falta de claridad sobre quién debe asumir la responsabilidad.
Los transportistas afirmaron que las instituciones se deslindan unas de otras. “Se echan la pelota de que paga el San Felipe, el Tórax, la Sesal; nadie se quiere hacer cargo del pago del servicio que nosotros ya le dimos”, manifestaron.
De acuerdo con los denunciantes, el servicio implicó altos costos operativos que fueron asumidos por ellos mismos. “Nosotros hemos gastado dinero en gasolina a Guaimaca, Vallecillo, El Porvenir, El Guantillo; nuestros colaboradores se dirigían a todos esos lugares”, indicaron.
Detallaron que el servicio fue brindado a varios centros hospitalarios, entre ellos Santa Rosita, Mario Mendoza, Tórax y San Felipe. Aclararon que el Hospital Santa Rosita ya cumplió con el pago. “Con ellos no tenemos ningún problema, el problema es con el Tórax, el Mario Mendoza y el hospital San Felipe”, enfatizaron.
El grupo aseguró que unas 35 personas participaron directamente en el proyecto, cubriendo diariamente los costos de combustible. “Íbamos a colonias peligrosas y todo ese dinero de combustible salía de nuestros bolsillos”, afirmaron.
Ante la falta de respuesta, los transportistas decidieron tomar medidas de presión. “Todo el edificio está tomado con cadenas y candados; no nos gusta este tipo de cosas, hemos sido bastante tolerantes, pero ya no nos gusta que se estén tirando la pelota”, concluyeron.