Tegucigalpa, Honduras.- Durante la homilía de este domingo en la Basílica Menor de Suyapa, el padre Carlo Magno afirmó que tanto los bienes materiales como los espirituales provienen de Dios, aunque las personas deban poner de su parte para obtenerlos.
El sacerdote señaló que muchas veces no se reconoce que lo que se tiene es “bendición de Dios” y recordó que, en el Evangelio, Jesús multiplicó los panes y los peces a partir de la entrega de un muchacho, resaltando así la importancia del esfuerzo humano.
El también rector de la Basílica de Suyapa sostuvo que la liturgia invita a “ponerse en camino” y a buscar a Dios de manera activa. “A veces queremos milagros, pero no lo buscamos, no vamos donde sucede, donde está el milagro, que es el Señor Jesús”, expresó, al tiempo que cuestionó la actitud de quienes esperan cambios sin tomar decisiones concretas en su vida.
El padre Carlo Magno indicó que la vida cristiana es un proceso continuo y que solo quienes avanzan y perseveran logran ver resultados. Mencionó ejemplos de personas que desean convertirse o abandonar un vicio, pero que no dan pasos reales para alcanzar ese objetivo. “No nos ponemos en movimiento, no nos ponemos en camino”, insistió.
El sacerdote también destacó el sentido de gratuidad presente en la primera lectura y en la Eucaristía. Citó el llamado bíblico a tomar “trigo y vino sin pagar” y recordó que en cada misa Jesús invita a los fieles a alimentarse del “pan de la vida”. “Vengan a comer, vengan a fortalecerse, y es alimento para la vida eterna”, expresó al referirse a la comunión dominical.
Asimismo, exhortó a buscar primero el reino de Dios y su justicia, asegurando que las demás cosas llegarán “por añadidura”. Relacionó esta enseñanza con la oración del Padre Nuestro, en la que se pide el pan de cada día, y afirmó que ese pan también se obtiene mediante el trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad personal, sin vivir a expensas de los demás.
En la parte final de la homilía, el padre Carlo Magno recordó las palabras del apóstol Pablo sobre la confianza en el amor de Dios. Señaló que ni la tribulación, el hambre, el peligro o la muerte pueden apartar al creyente de ese amor cuando verdaderamente busca y encuentra al Señor. “No estamos exonerados de problemas, pero con la gracia y la fuerza del Señor vamos a salir adelante”, concluyó.