Tegucigalpa, Honduras.-Durante la homilía de este domingo, el padre Carlo Magno hizo un llamado a la población a fortalecer los valores familiares y a vivir en el amor, tanto dentro del hogar como con el prójimo, asegurando que el verdadero seguimiento de Jesucristo debe reflejarse en la forma en que las personas conviven y se relacionan con los demás.
Basándose en el Evangelio de San Mateo, el sacerdote explicó que, aunque el mensaje de Cristo puede generar diferencias cuando una persona decide vivir de acuerdo con su fe, el propósito de Dios nunca es sembrar división, sino conducir a la unidad y a la armonía entre las familias.
"El Señor, por supuesto, quiere la armonía. Que su palabra no vaya a ser nunca causa de división en nuestros hogares, sino, por el contrario, que sea causa de unión", expresó durante su reflexión.
El religioso recordó que el amor a Dios constituye el fundamento de todas las relaciones humanas, por lo que aseguró que quien vive conforme al Evangelio también fortalece los lazos familiares, comunitarios y sociales. En ese sentido, señaló que el testimonio cristiano debe ser evidente en las acciones diarias.
"Al cristiano se le tiene que notar que verdaderamente Dios habita en él, que Dios está en él", manifestó, al destacar que el ejemplo de vida es la mejor forma de transmitir los valores del Evangelio.
Asimismo, retomó la conocida frase "familia que reza unida permanece unida" para insistir en que la oración y el amor de Dios son herramientas que fortalecen la convivencia y ayudan a superar los conflictos dentro del hogar.
El padre Carlo Magno también citó las enseñanzas de Benedicto XVI para explicar que quien ama verdaderamente a Dios puede vivir plenamente todos los demás amores: el filial, el paternal, el conyugal y el fraterno, ya que todos encuentran su origen en el mismo amor divino.
En su mensaje exhortó a los fieles a abandonar las actitudes de juicio y confrontación, recordando que el Evangelio invita a cada persona a revisar primero su propia vida antes de señalar los errores ajenos. "A veces nosotros somos bien permisivos con nosotros, pero jueces sin misericordia con los demás".
Invitó a la población a hacer de cada día una oportunidad de conversión y crecimiento personal, convencido de que una sociedad más pacífica comienza con familias que practican el respeto, el perdón y la solidaridad. "Cuando seguimos y hacemos la voluntad de Dios, entonces se nos nota. Generamos paz, generamos armonía", concluyó el sacerdote.