Tegucigalpa, Honduras.- Los atardeceres son como una escena llena de magia, adornada con una mezcla natural de colores naranja y movimientos exactos, como si fuera un cuadro pintado por las manos de un artista, que se va borrando lentamente cuando el sol se esconde en el horizonte. Es algo inolvidable.
Así es el Pacífico, en el sur de Honduras, un lugar perfecto para aquellos hondureños que buscan un momento de esparcimiento para olvidarse del ajetreo diario de la ciudad.
Cada quien elige el destino que más le gusta en este rincón del país, pues hay diferentes sitios con un encanto particular. Lo que tienen en común es el recibimiento de los lugareños, que están dispuestos a brindar una cálida bienvenida, ya que desde hace varias semanas se han estado preparando para esta fecha.
Una de las ventajas de la zona sur es que a los capitalinos les queda muy cerca. Se puede llegar a este destino en viajes de una hora con 30 minutos y hasta en tres horas, depende de la región que quieran visitar. Es decir, pueden ir y regresar el mismo día.
Esta región turística se caracteriza por un extenso mar, playas de origen volcánico, con un vaivén de olas que se mueven al ritmo de la marea; además la rodea un extenso bosque de manglar, por donde hacen sus acrobacias alrededor de 40 especies de aves.
Otro de los atractivos de esta región es su deliciosa gastronomía, con pescados fritos que pueden llegar a pesar entre tres y cuatro libras; la gente dicen que parecen "tiburones", que hacen acompañar de tajadas de mínimo y encurtido de cebolla.
Para gustos las ofertas, porque dentro de los deliciosos platillos también están las sopas marineras, camarones en todas sus presentaciones y los cócteles de curiles, que pueden revivir a cualquier moribundo, aseguran los habitantes del lugar.
El calor también es sofocante, pero en los distintos comercios ofrecen todo tipo de bebidas, así como granizadas naturales y cocteles de frutas tropicales, como sandía, piña, coco y mango.
Ofertas
La imponente Isla del Tigre en Amapala, en el departamento de Valle, es el destino que muchos prefieren por variedad en la propuesta turística, a donde los veraneantes pueden ir de paso o quedarse por varios días.
Muchos prefieren Coyolito, es decir, no cruzan a la isla, sino que buscan playas en los alrededores, pero quienes quieren más aventura y diversión, zarpan hasta la playa El Burro, a donde llegan las lanchas tipo colectivo y de ahí toman una mototaxi.
Algunos se van para el muelle, otros buscan sitios más conocidos como Playa Negra, Playa Grande o vistan la isla de las Almejas, muy conocida por su arena blanca; además, es considerada “virgen” y muy atractiva por no contar con nada de infraestructura. Para ir a esa playa es necesario llevar comida, bebidas y sombrilla de verano por el sol.
Quienes solo quieren pasar un buen momento de esparcimiento a la orilla del mar y disfrutar de los atardeceres se quedan en San Lorenzo, siempre en el departamento de Valle, donde cada experiencia es inolvidable para los visitantes.
Phill Johans Ávila, representante del sector turístico en la zona, afirmó a EL HERALDO que San Lorenzo está preparado para recibir a todos los turistas, tanto nacionales como a los extranjeros que van a pasar esta temporada de verano por Honduras.
“Estamos capacitados para poder recibir a los visitantes y que puedan disfrutar de todo lo que tiene la zona sur, en especial, San Lorenzo, con su gastronomía, sus hermosos atardeceres, los manglares y toda la naturaleza que tenemos”, destacó.
Aseguró que los precios son accesibles para los turistas, se acomodan al bolsillo de la población, con el fin que puedan disfrutar del sazón del sur de Honduras.
En los últimos días se ha estado trabajando con las autoridades policiales para garantizar la seguridad de los turistas durante el feriado.
Capacidades
La capacidad hotelera ha ido en aumento en Valle y Choluteca, igual que los Airbnb, donde los visitantes pueden realizar sus reservaciones de acuerdo a la zona donde se quieran hospedar y disfrutar de las vacaciones.
El servicio de turismo acuático tiene diferentes ofertas, como el traslado en barcaza convencional, también están las lanchas deportivas y otras en las que se puede disfrutar en familia.
La experiencia va de acuerdo con la ruta que deseen los turistas, porque está el viaje por los manglares y por los archipiélagos, que cada uno tiene su encanto.
La Isla de los Pájaros, por ejemplo, es muy famosa porque hay mucha migración de aves durante el año y se puede entrar caminando por los senderos; a la vuelta de ese lugar se ubica la Playa del Amor, que le encanta a los visitantes y a las parejas.
Unos kilómetros más adelante de San Lorenzo se encuentran las playas de Cedeño en Marcovia, Choluteca. Aquí los veraneantes pueden arribar con su vehículo hasta sentir la brisa del extenso mar del pacífico, donde el ambiente es más popular.
Prudencio Auceda, dueño de un negocio de pescado del sector, afirmó que están preparados para atender a la población que llega a disfrutar de las playas en un ambiente de tranquilidad y diversión.
Aseguró que los precios de los pescados van de acuerdo con la capacidad de la población, porque “si me piden un pescado de 100 yo se los hago, pero es pequeñito; también tenemos de 150, 200 y hasta de 400, que son ´tiburones´, les damos lo que la gente nos pide”.
Dijo que las sopas van desde 400 a 500 lempiras, igual que los platos de camarón, mientras que los cocteles de curiles los encuentran desde 100 lempiras en adelante.
El ambiente es similar en Punta Ratón, una playa escondida en el pacífico hondureño, con playas hermosas, pero olvidadas por los gobiernos que han pasado, debido a que la carretera se mantiene de tierra. Pese a eso, el viaje vale la pena.
En el sur de Honduras hay mucho que ver y disfrutar, incluidos los coloridos cerros y pasajes a la orilla de la carretera en Choluteca y Valle, donde se pueden apreciar los árboles de macuelizo, copados con flores amarillas, rosadas o color naranja; también se ven otros llenos de ciruelas y mangos, que son frutas de la temporada.