Tegucigalpa, Honduras.- La cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 55,000 hondureños en Estados Unidos genera preocupación entre organizaciones defensoras de derechos humanos, quienes advierten sobre un eventual incremento en el retorno de compatriotas.
Desde el 1 de enero hasta el 14 de agosto (en los primeros 225 días de 2026) llegaron al país 45,632 personas retornadas, frente a 36,216 registradas en el mismo período de 2025.
Esto significa que el número de retornados aumentó un 26%, según cifras oficiales analizadas desde el Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Conadeh).
Los datos evidencian que Honduras enfrenta un fuerte aumento en la llegada de connacionales y no se descarta que con terminación del TPS el número incremente.
Esto, principalmente, porque Estados Unidos continúa siendo el principal expulsor de hondureños que intentan ingresar irregularmente. En este 2027, unos 40,717 (el 89.2%) retornados procedían de esa nación. Esta cifra casi representa el doble (realmente es el 47.3%) respecto a los 27,628 hondureños que retornaron en 2025.
Preocupación
Para la coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del Conadeh, Elsy Reyes, el incremento resulta preocupante porque cada vez son más los compatriotas que regresan y requieren apoyo para incorporarse nuevamente a la vida económica y social del país.
"Estamos viendo que alrededor del 89% vienen de los Estados Unidos", explicó Reyes; al tiempo que señaló que el país debe prepararse para atender a una mayor población deportada para finales del año.
La funcionaria dijo que una parte importante de los retornados llevaba más de 20 años viviendo en Estados Unidos, por lo que su regreso implica enfrentar una realidad distinta a la que dejaron cuando emigraron.
De la población retornada hay un total de 30,919 hombres; 7,172 mujeres; 2,722 niñas y 4,818 niños. Además, el 76% tiene entre 21 y 50 años, es decir, se encuentra en una edad considerada productiva laboralmente.
Para el Conadeh, este perfil representa uno de los principales desafíos, debido a que buena parte de estas personas necesitará incorporarse nuevamente al mercado laboral hondureño después de haber desarrollado durante años su vida económica en el extranjero.
Reyes indicó que más del 80% de los retornados requieren algún tipo de apoyo económico para poder trabajar y generar medios de vida, por lo que al no de encontrar oportunidades existe el riesgo de que algunos vuelvan a considerar la migración como una alternativa.
Por su parte, Mercedes Pérez, de la Comisión de Acción Social Menonita (CASM), consideró que la situación es todavía más compleja porque Honduras enfrenta una emergencia climática que limita las posibilidades de que los retornados puedan recuperar sus medios de vida.
La especialista cuestionó que el Estado no haya preparado con suficiente anticipación un plan de corto, mediano y largo plazo para atender a los hondureños que eventualmente regresen, especialmente a quienes han permanecido hasta 25 años en Estados Unidos y tienen familias y comunidades establecidas en ese país.
La representante de CASM recomendó declarar una emergencia migratoria y adoptar medidas que permitan responder no solamente a los beneficiarios del TPS, sino también a los hondureños que diariamente están siendo retornados.
Pérez señaló que actualmente Honduras recibe alrededor de tres vuelos con personas retornadas, además de quienes deciden autodeportarse o ingresan por vía terrestre después de permanecer en México.
La preocupación de las organizaciones no se limita al número de personas que puedan retornar, sino a la capacidad del país para garantizarles empleo, vivienda, atención en salud, apoyo psicológico y oportunidades para reconstruir sus medios de vida.
Gobierno descarta retorno masivo
Pese a las advertencias de los organismos, desde el Gobierno sostienen que el fin del TPS no significa de momento un retorno masivo inmediato o un golpe severo a las remesas.
La canciller Mireya Agüero reconoció que la terminación del Estatus de Protección Temporal es una realidad con efectos concretos.
"Para quienes dependían exclusivamente de esta figura para su permanencia y autorización de empleo es una pérdida de protección, lo que aumenta su exposición a procesos migratorios de deportación y reduce la probabilidad de mantenerse en el mercado laboral formal estadounidense", subrayó la canciller en un video divulgado por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Pese a ese escenario, la diplomática afirmó que la cancelación del TPS no significa que todos los beneficiarios deban regresar inmediatamente al país.
Aseguró que el caso de cada migrante dependerá de su arraigo, tiempo de residencia, situación familiar, la posibilidad de regularización por vías alternativas y la existencia de procesos judiciales pendientes.
"La pérdida del TPS no implica por sí misma un retorno inmediato", enfatizó la canciller.
Cancillería también descartó, por ahora, que el fin del Programa de Protección Temporal provoque un impacto severo e inmediato en las remesas.
Agüero sostuvo que Honduras ha asumido el desafío "con seriedad, sin generar alarma".
En ese marco, detalló que el presidente hondureño, Nasry Asfura, envió el pasado 30 de junio una carta al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en la que solicitó un "periodo adicional, razonable y claramente delimitado de transición ordenada".
La petición incluye además la continuidad temporal de los permisos de empleo y la posibilidad de ampliar la concesión de visas laborales para los hondureños afectados por el fin del programa.
Asimismo, destacó el desarrollo de una estrategia interinstitucional articulada mediante el Consejo Nacional de Protección al Hondureño Migrante (Conaprohm) para garantizar una reintegración digna y protegida a quienes decidan regresar al país.