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Tegucigalpa, Honduras.- Entre 2022 y 2025, alrededor de 24 mil ciudadanos chinos ingresaron de forma irregular a Honduras. Sin embargo, el Instituto Nacional de Migración (INM) desconoce cuántos de ellos permanecen en el país o continuaron su ruta hacia naciones del norte.
La cifra antes mencionada es independiente de los 13,022 ciudadanos asiáticos que, en ese mismo período, ingresaron de forma regular o legal con una visa emitida por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
El arribo y salida de chinos llama la atención tanto por su periplo para llegar a esta nación centroamericana y como por la apertura de relaciones diplomáticas entre Honduras y China en marzo de 2023.
El ingreso regular de extranjeros se caracteriza porque hay una autorización previa de la autoridad correspondiente, mientras que el ingreso de forma irregular corresponde a aquel cuando el inmigrante, al no tener una autorización para entrar al territorio hondureño, lo hace por los puntos fronterizos donde no hay ningún tipo de vigilancia.
Los registros del INM, analizados por la Unidad de Datos de EL HERALDO Plus, muestran que en la década pasada el ingreso irregular de ciudadanos chinos era casi inexistente. Entre el 2010 y el 2020 apenas se registraron 12 casos. No obstante, en los últimos seis años la cifra- hasta el 6 de agosto reciente- es de 24,782 ingresos.
El vertiginoso crecimiento coincide con la llegada del partido Libertad y Refundación (Libre) al poder: 5 en 2021, un total de 24,294 en los cuatro años del gobierno de Xiomara Castro y en el 2026 la cantidad ya asciende a 483.
El flujo masivo de chinos y extranjeros de otras nacionalidades tomó fuerza en el 2023 cuando el gobierno hondureño no solo abrió relaciones diplomáticas con China Continental, sino que en agosto de ese mismo año puso en vigor una amnistía que favorecía a los migrantes en situación de irregularidad, por lo que se les suspendió la sanción administrativa contemplada en el artículo 104, numeral 1 de la Ley de Migración y Extranjería.
El Congreso Nacional anunció recientemente que creará una comisión para investigar el paradero de aproximadamente 15,000 ciudadanos chinos que ingresaron a Honduras entre enero de 2022 y diciembre de 2025.
A raíz de la crisis política en Venezuela, Nicaragua y Cuba, los puntos fronterizos del oriente y sur de Honduras registraron en 2022 un ingreso masivo de migrantes provenientes de esos y otros países. Entre ellos, también avanzaba una formación muy discreta de miles de ciudadanos asiáticos.
De acuerdo con el abogado Wilson Paz, exdirector del INM durante la administración de Castro, entre 2022 y 2025 cerca de 1.2 millones de personas de distintas nacionalidades —incluidos chinos— ingresaron a Honduras en tránsito hacia naciones del norte. El sistema biométrico registró ese flujo como migración irregular y el INM les dio un tiempo de diez días para que abandonaran el país, explicó.
Como ellos ingresan por un punto fronterizo no autorizado, entonces se instalaron centros de atención para registrarlos. Además, como había una amnistía aprobada, no se les sancionaba. En los centros ubicados en la frontera “nosotros les captábamos todos sus datos, sus huellas y otra información adicional”, detalló.
“Si alguna de esas personas se quedó, independientemente de la nacionalidad, precisamente tenía que buscar regularizar su estadía en el país, pero difícilmente eso era posible porque las autoridades de Gobernación iban a detectar fácilmente que había ingresado a Honduras de manera irregular”, expuso.
Los migrantes podrían solicitar refugio en Honduras, pero Paz matizó que, "hablo en general de esas nacionalidades, no quiero generalizar a los chinos porque si no estaría cayendo en esa temática que han querido imponer, como, por ejemplo, los venezolanos que decían que tenían temor de regresar a su país y pedían refugio. Y eso sí podía crearse, pero no me acuerdo de un chino solicitando refugio en nuestro país".
Detalló que el artículo 21 numeral 8 de la Ley de Migración permitía a Gobernación abrir alternativas para regularizar a los migrantes irregulares, “pero desde que llegué en el 2025, trabajamos con Gobernación para darle un arreglo reglamentario y así cerrar esa puerta”. La ley es clara y establece que cuando alguien ingresó de manera irregular al país, lo que procede es una deportación, agregó.
Paz aseguró: “Yo podría decir que el 99.9% continuaron con su camino y un pequeño 0.1% así accidentalmente se quedó en Honduras porque le gustó el país o porque le dio un trabajo de manera informal, porque esas personas tampoco pueden trabajar de manera formal, y así se quedaron quedando en el país”.
Para el exdirector de Migración, ni Estados Unidos tiene claridad sobre cuántas personas están de manera irregular en su territorio, ni cuántas migraron a Canadá. En todo caso, las autoridades del INM sí tienen datos más precisos sobre los ingresos regulares de los extranjeros, expuso.
La Unidad de Datos de EL HERALDO Plus intentó determinar, a partir de las estadísticas migratorias de Guatemala y México, si los ciudadanos chinos que ingresaron de forma irregular a Honduras continuaron su ruta hacia el norte, pues ambos países constituyen las siguientes etapas de su trayecto.
Sin embargo, ese análisis no puede establecerse con Guatemala, ya que el país no publica estadísticas abiertas sobre ingresos irregulares comparables con las de Honduras. Sus registros disponibles se limitan, principalmente, a migrantes inadmitidos y expulsados. Entre 2024 y 2025 —años con reportes consolidados—, el servicio migratorio guatemalteco informó de la expulsión de 134 ciudadanos chinos y de la inadmisión de otros 106.
Estas cifras se sitúan muy por debajo de los 11,083 ingresos irregulares de ciudadanos chinos registrados por Honduras durante esos mismos dos años.
México, en cambio, sí reportó un volumen elevado de ingresos irregulares de ciudadanos chinos en ese período: 16,940 casos, de acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Gobernación.
Además, la evolución registrada en México guarda similitudes con la observada en Honduras: niveles relativamente bajos en 2022, un pico entre 2023 y 2024 y una caída pronunciada en 2025.
Anualmente, la cantidad de ingresos ha venido creciendo, sobre todo a partir del 2023 cuando Honduras estrechó relaciones diplomáticas con la potencia asiática. Ese año llegaron al país 2,755 ciudadanos chinos y, para 2025, la cifra alcanzó los 5,026 ingresos.
La llegada regular de ciudadanos chinos continúa en 2026. Solo entre enero y el 6 de agosto arribaron al país 2,307.
Recientemente, el actual director del INM, Carlos Cordero, confirmó que en los últimos cuatro años (2022-2025) se consignó el ingreso de unos 13 mil ciudadanos chinos, de los cuales 12,400 registraron su salida, 82 tramitaron permisos especiales de permanencia y 198 obtuvieron residencias temporales. La situación de unos 341 ciudadanos restantes continúa bajo revisión de las autoridades.
Para Graco Pérez, experto en temas internacionales, cuando Honduras estableció relaciones con China Continental eliminó el requisito de visa consultada para los ciudadanos de esa nación, un mecanismo que hacía mucho más difícil su ingreso al territorio hondureño. Ahora, los ciudadanos chinos pueden optar a diferentes tipos de visa, lo que, a su criterio, ha generado una mayor cantidad de llegadas.
Por otro lado, a los ciudadanos chinos que no contaban con autorización para ingresar legalmente a Honduras y que transitaban hacia Estados Unidos se les abrieron las fronteras mediante una amnistía y la emisión de un salvoconducto, como ocurrió también con migrantes venezolanos y cubanos, sostuvo Pérez.
A criterio del experto, es posible que muchos hayan ingresado sin pasar por un control migratorio y posteriormente hayan salido por un punto ciego, o simplemente no hayan abandonado el país. El problema, señaló, es que cuando no existen controles confiables “pueden pasar muchas cosas, incluso pueden haberse quedado en el país durante un tiempo y después de haber continuado su ruta porque el destino final generalmente era Estados Unidos”.
Pérez indicó que permitir este tipo de ingreso irregular de extranjeros se convierte en un asunto de seguridad nacional, no solo para Honduras, sino también para Estados Unidos, "porque así como pasan los ciudadanos chinos, pueden pasar ciudadanos de otros países que son considerados amenazas”.
Asimismo, agregó que el movimiento migratorio de los ciudadanos chinos es más discreto que el de otras nacionalidades porque, generalmente, viajan con cierta cantidad de dinero que les permite realizar las travesías sin demasiada visibilidad.
Indicó que cualquier movimiento irregular de ciudadanos extranjeros genera desconfianza. "En nuestro caso no somos un país del primer mundo a donde la gente quiera migrar. El recelo con los chinos sobre todo los que van en tránsito actualmente es producto de un momento donde esta en boga un tema geopolítico", explicó.
La situación es distinta cuando una persona ingresa con autorización a un territorio. Pérez puso como ejemplo el caso de obreros chinos que trabajaban en la construcción del Hospital del Sur, en Choluteca, un hecho documentado por EL HERALDO Plus. Estos trabajadores, señaló, podrían haber solicitado posteriormente una residencia para convertirse en inversionistas.
Al flexibilizarse la ley, advirtió Pérez, se puede generar en las autoridades hondureñas "algún tipo de corrupción".