China hundió a las camaroneras de Honduras, hoy piden auxilio

Más de 200 fincas de camarón permanecen cerradas en la zona sur de Honduras tras cortar relaciones con Taiwán. Muchas están a punto de desaparecer por completo si el Gobierno actual no interviene

  • Actualizado: 05 de abril de 2026 a las 22:00
China hundió a las camaroneras de Honduras, hoy piden auxilio

Choluteca, Honduras.- El humo que surgió por el fuego de una zacatera, enmedio del sofocante calor del Pacífico de Honduras se elevaba a la superficie. No salió de un potrero, tampoco de un cerro, sino de una laguna, que en ese momento debería estar cultivando camarones para ser exportados.

La quema ocurrió en la finca El Faro, una de las más emblemáticas de Choluteca. Estas instalaciones junto a la producción cotidiana sucumbieron, debido a las decisiones políticas del Gobierno de la expresidenta Xiomara Castro, del partido Libertad y Refundación (Libre), al romper relaciones con la República de Taiwán en marzo de 2023.

Una lancha de fibra de vidrio se miraba tostada por el calor, desde hace varios años no volvió a tocar el agua, las manos de los obreros que la utilizaron se marcharon lentamente como el viento, se fueron con nostalgia y angustia, porque la fuente de trabajo se acabó de la noche a la mañana.

Un guardia de seguridad bloqueó el paso a la profundo de la propiedad. El obrero aseguró que los dueños se marcharon y solo quedó el personal de vigilancia, que con sus armas se aseguran que nadie invada las más de 1,000 hectáreas que antes eran productivas lagunas y donde brotaban camiones cargados de camarón para exportarlo al exterior.

El hombre de uniforme gris, respetuoso y con piel quemada por el sol, expresó con nostalgia que unas 400 familias sobrevivían gracias a que la camaronera estaba abierta. “Todos los días entraban tres buses y un camión llenos de trabajadores, pero se fueron”.

El equipo de la Unidad Investigativa de EL HERALDO Plus llegó hasta los departamentos de Valle y Choluteca, donde el calor no contempla a nadie, para conocer la realidad de la industria camaronera.

La zona que, hace unos años era un motor económico, ahora parece un desierto, miles de familia buscan otras alternativas para sobrevivir, después de que el emporio del camarón fuera destruido cuando Honduras estableció relaciones diplomáticas con Taiwán.

Emblemáticas empresas productoras de camarón desaparecieron tras romper relaciones con Taiwán.

La Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (Andah) estima que al menos 220 fincas, que representan unas 7,000 hectáreas productoras de camarón, se perdieron, dejando sin empleo a unas 6,000 personas de forma directa desde que Honduras cortó vínculos con la nación taiwanesa.

Recorrer las zonas productoras resulta alarmante. El cuarto rubro más importante de exportación y generación de divisas para Honduras, después del café, el aceite de palma y el banano, ha sido prácticamente aniquilado.

Una industria en quiebra

Muchos de los grandes productores optaron por la salida más fácil: cerrar las fincas y esperar a que el mercado se recupere o, simplemente, abandonar el país sin intención de regresar. Incluso se han dado casos en los que los empleados han asumido el control de las propiedades y plantas procesadoras, como una forma de saldar las prestaciones laborales.

Otros continúan operando a medio ritmo, pese a haber tenido que despedir a una gran parte de su personal. El mercado de China continental no ha resultado una solución los precios son considerablemente más bajos. Mientras Taiwán pagaba hasta 10.5 dólares por kilogramo de camarón, China apenas ofrece alrededor de cinco dólares, es decir, menos de la mitad.

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El impacto más severo ha recaído en los pequeños acuicultores, aquellos que solo poseen una, dos o hasta cinco lagunas, quienes han sufrido pérdidas millonarias. Tradicionalmente, este sector abastecía al mercado nacional, pero este fue rápidamente acaparado por los grandes productores cuando se desplomaron las exportaciones.

“Antes que llegara Libre al poder, yo tenía cinco millones de lempiras para producir, no había problemas, no necesitaba a la banca, pero en los últimos tres años todo lo perdí, más bien le pido a mis familiares en Estados Unidos que me manden, para ver si logro recuperarme”, expresó un pequeño productor.

Producir camarón de calidad cada vez es más costoso en Honduras.

Dennis Manzanares es un joven acuicultor de camarón en Catú, Costa de los Amates, Alianza, Valle, quien decidió dejar sus estudios de ingeniería en sistemas en una universidad privada de la capital para irle a ayudar a su padre a sacar adelante la finca de camarón, pero la misión ha sido casi imposible.

Antes de la crisis, habían adquirido dos lagunas adicionales, sumándolas a las tres que ya operaban, con una inversión total de tres millones de lempiras. La intención era aumentar la producción, mejorar sus condiciones de vida y generar empleo; sin embargo, todo quedó reducido a un sueño.

Afirmó que el cierre del mercado de Taiwán afectó directamente en los precios, porque el productor grande se metió a la plaza hondureña, lo que provocó que el precio cayera bastante. Ahora el margen de ganancia es muy poco en comparación con los costos de producción.

“Antes cultivábamos las tres lagunas, ahora solo tenemos capacidad para una, se nos ha dificultado por los costos, el combustible también ha subido 12 lempiras por galón y el costo de los alimentos de los camarones es alto, solo un quintal de 50 kilogramos cuesta alrededor de 1,200 lempiras”, lamentó.

La mano de obra también desaparece lentamente. “Antes teníamos tres trabajadores y hoy solo tenemos uno y el guardia, por la falta de trabajo, porque solo se ha sembrado una laguna, de tres habilitadas, aunque son cinco, pero las otras fueron afectadas por problemas ambientales".

Para Dennis Manzanares, un pequeño productor de camarón, los costos para cosechar el producto cada vez son más elevados.

Contó que recientemente el mar socavó uno de los embalses y se llevó el agua donde almacenaban 15,000 libras de camarón que estaban por salir; solo ahí la pérdida superó el medio millón de lempiras. Todo les ha golpeado de una sola vez.

Algunos productores afirmaron que el mercado nacional enfrenta una sobreoferta, situación que es aprovechada por los intermediarios, quienes son los que realmente obtienen ganancias en medio del colapso de la industria camaronera. Compran el producto a precios de remate, aprovechándose de la urgencia de los empresarios por vender, lo que termina generando pérdidas considerables.

Peligro de desaparecer

La falta de mercado, de incentivos, de apoyo del Gobierno y de los golpes de la naturaleza ha provocado que cientos de productores de camarón busquen trabajo en el mercado informal.

Las integrantes de una asociación de mujeres productoras, que antes contaban con sus propias lagunas, hoy trabajan como cocineras o se han dedicado al hogar. Otros pequeños camaroneros han pasado a la informalidad como vendedores, mientras que quienes tienen un poco más de posibilidades han optado por producir sal o intentar subsistir con el ganado.

Un productor del sector de El Cubulero, en Alianza, Valle, perdió por completo sus lagunas. En lo que antes era su fuente de sustento, hoy crece un bosque de árboles de mangle; las vías de acceso están destruidas. La crecida del río Goascorán arrasó con todo, luego de que colapsara la borda construida por el gobierno, dejándolo sin el patrimonio de toda una familia. Ahora, el jefe de ese hogar deambula por el pueblo, sobreviviendo con trabajos de albañilería.

“Esa decisión de cerrar relaciones con Taiwán fue lo peor que pudo haber pasado para el rubro del camarón, ha dejado pérdidas incalculables y cualquier cantidad de fincas cerradas, porque lastimosamente no podemos cubrir nuestros costos de producción", afirmó José Armando Nuñez, un camaronero de pequeña escala.

El hombre de sombrero, manos callosas y piel quemada por el sol dijo con firmeza que "es preocupante la situación, la mayoría de los productores estamos en las últimas cosechas, porque así como está todo, creo que es mejor cerrar las fincas".

Núñez comparó que, antes del cierre de mercado con Taiwán, él producía alrededor de 50,000 libras de camarón por año, pero en la actualidad apenas llega a 6,000 libras, con el riesgo de perderlas.

Él también tiene su finca en una zona de riesgo, que en temporada de lluvia el río Goascorán cubre todo su terreno, lo que provoca que solo puede trabajar en verano, pero las condiciones de mercado no son nada favorables.

Algunos productores como José Armando Núñez, le han apostado a la sal, para sobrevivir a la crisis.

Para sobrevivir, Núñez incursionó en el mercado de la sal, aprovechando las herramientas que tenía a su alcance. Sin embargo, su especialidad es el camarón y siente que, con el paso de los años, se hunde cada vez más, especialmente tras la llegada de China.

Al ser consultado sobre las posibilidades de resurgir, expresó que el daño ya está hecho y es profundo. Recuperarse de un día a otro será difícil; es una tarea de largo plazo que, a su juicio, requiere del apoyo del gobierno del presidente Nasry Asfura.

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"Esperamos que se puedan abrir de nuevo las exportaciones a Taiwán, que era un socio crucial para nuestro producto, y que el gobierno cree políticas de apoyo a los productores, porque uno se la juega, aquí es de ganar o perder y últimamente solo estamos perdiendo", dijo con tristeza.

Lo cierto es que Honduras no tiene bloqueado el mercado de Taiwán. El problema es que antes de romper relaciones no se pagaba arancel, ahora sin Tratado de Libre Comercio (TLC) se debe pagar el 21% de impuestos, reduciendo significativamente los ingresos y los incentivos al país.

Estado más crítico

Ya transcurrieron más de tres años desde que el Gobierno pasado tomó la letal decisión de cerrar las relaciones diplomáticas con Taiwán, y la situación cada vez es más crítica.

Ahora, donde se debía estar cosechando camarón de alta calidad, solo hay polvo, grietas que se abren cuando arrecia el calor y agua rezagada, debido a que se han roto las bordas cuando sube la marea del Pacífico.

La falta de recursos impide que los productores puedan rehabilitar las lagunas y producir aunque sea para subsistir, ya que todo resulta costoso e incierto. Un millón de larvas puede costar alrededor de 70,000 lempiras, y de ese total apenas logran sobrevivir cerca del 30%, es decir, unos 300,000 camarones.

Hay fincas completamente destruidas y familias afectadas en el sur de Honduras.

Según los productores, el rendimiento ha caído en un 70%, debido a la baja calidad de las larvas producidas por los laboratorios, lo que atribuyen a la falta de supervisión del Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa).

Wilmer Cruz, presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Acuicultores del Sur (Apemasur), aseguró que la suspensión de relaciones con Taiwán los ha obligado a cerrar progresivamente las fincas, y que la crisis se ha agudizado en los últimos meses.

“Tenemos alrededor de 205 o 207 fincas cerradas; el año pasado eran 92, pero ahora hemos llegado al momento más crítico. Estamos casi sin esperanza de poder reabrir estas unidades productivas”, lamentó.

La esperanza, señaló, está puesta en la administración del presidente Nasry Asfura, con la expectativa de que se logren acuerdos con la República de Taiwán. “China nunca nos compró el producto; solo hubo ofrecimientos y cartas de intención, y hasta hoy nada de eso se ha cumplido”, afirmó.

“Estamos en una verdadera crisis”, enfatizó, al tiempo que explicó que el sector ha acumulado millonarias deudas con la banca estatal, como el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (Banadesa) y la Fundación para el Desarrollo Empresarial Rural (Funder). Sin producción activa y con las fincas cerradas, asegura, es imposible cumplir con esos compromisos financieros.

Los productores hacen un llamado al gobierno del presidente, Nasry Asfura, que les ayude a salir de la crisis.

"Hacemos un llamado al presidente de la República, para que nos puedan subsidiar las deudas y que nos pongan fondos frescos para poder reactivar esta gran industria, porque esto era un emporio hace unos tres o cuatro años , pero las malas decisiones políticas nos afectan”, sentenció Cruz.

El presidente de Apemasur criticó la falta de conocimiento de las autoridades salientes, porque Honduras apenas tiene 432 productores de camarones, frente a un millón de China. "Un país como China es difícil que nos quieran comprar, porque ellos son productores y exportadores, ellos quieren vender y no comprar, es ilógico lo que hicieron, y nos llevaron de encuentro, nos tienen en la quiebra".

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Yony Bustillo
Yony Bustillo
Periodista

Periodista de investigación graduado en la UNAH. Con formación nacional e internacional en transparencia, acceso a la información pública, autorregulación de los medios, periodismo de investigación y de datos.