Tegucigalpa, Honduras.- El fenómeno de El Niño podría intensificarse hasta finales de año y alcanzar una magnitud que genere importantes impactos en Honduras.
El especialista señaló que, aunque los pronósticos mantienen un elevado nivel de incertidumbre, las condiciones actuales apuntan a una intensificación de El Niño durante los próximos meses.
“Yo creo que los pronósticos están con una elevadísima incertidumbre hoy día, el niño sigue intensificándose, ya es una realidad que para diciembre vamos a tener probablemente el fenómeno climatológico atmosférico más potente de los últimos 60 años”, declaró el experto en cambio climático Wilmer Reyes.
Advirtió que Honduras enfrentará una reducción considerable de las precipitaciones durante este ciclo, especialmente en las zonas que forman parte del corredor seco.
“Las expectativas para Honduras también son inequívocas y son claras: la cantidad de precipitación en este período, en este ciclo, se va a reducir entre 30 y hasta 70% la cantidad de precipitación en áreas como el corredor seco”, explicó.
Oportunidades
El experto consideró que la situación debería convertirse en una oportunidad para transformar el sistema agrícola y pecuario del país y adaptarlo a las nuevas condiciones climáticas.
“Yo creo que este más bien es un momento para reflexionar y eso probablemente debería y tiene que ser, yo espero que así sea, una contribución de este gobierno, que es la verdadera transformación de todo lo que es el sistema agrícola del país, el sector agrícola y pecuario”, explicó.
Honduras comenzó a recibir las primeras advertencias sobre la llegada de El Niño desde los primeros meses de 2023, cuando los pronósticos climáticos anticipaban una transición desde las condiciones de La Niña hacia un período marcado por menores precipitaciones.
Para febrero de ese año, las autoridades ya alertaban sobre una temporada seca más severa y posibles lluvias por debajo del promedio, especialmente en las zonas del corredor seco.
En abril de 2023, las proyecciones apuntaban a que el fenómeno se establecería en el país a partir de junio. En ese momento, los pronósticos señalaban que El Niño podría generar una reducción de las lluvias y prolongar la canícula, con posibles repercusiones para las zonas agrícolas y las fuentes de agua.
La llegada del fenómeno agravó las condiciones de sequía en Honduras y elevó la preocupación por la disponibilidad de agua y la producción agrícola.
Las menores precipitaciones y el incremento de las temperaturas golpearon zonas productivas, mientras las autoridades tuvieron que activar medidas para atender a las poblaciones afectadas por la falta de agua y las pérdidas asociadas a la sequía.