Tegucigalpa, Honduras.- Desde hace 95 días, las autoridades de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) mantienen vigente la emergencia hídrica que afecta a la capital hondureña, una medida adoptada oficialmente el 26 de mayo debido al descenso en los niveles de las represas Los Laureles y La Concepción.
La declaratoria contempló acciones para garantizar el abastecimiento de las familias y enfrentar una situación que comenzaba a complicar el suministro en distintos sectores de Tegucigalpa y Comayagüela.
“Lo más importante, creo yo, es la declaratoria temprana. Esta nos permitió avanzar en los procesos para poder hacer una distribución a los sectores que ya sabíamos que no iban a estar recibiendo agua”, explicó Julio Quiñónez, del Sistema Municipal de Gestión de Riesgo (Simger).
Desde ese momento, la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS) comenzó a ajustar sus operaciones para administrar unas reservas cada vez más limitadas.
Los reportes del 27 de mayo reflejaban que La Concepción se encontraba en alrededor del 42.66 por ciento de su capacidad, mientras las autoridades advertían sobre la necesidad de cuidar cada metro cúbico disponible.
A finales de mayo, la Alcaldía Municipal anunció que las unidades comenzarían a ejecutar acciones para atender a las zonas afectadas, entre ellas el abastecimiento mediante camiones cisterna.
El 9 de junio, los registros de UMAPS mostraban que Los Laureles se encontraba en 35.55% y La Concepción en 40.96%. Aunque las lluvias habían generado cierta esperanza, las autoridades mantenían la preocupación porque los embalses continuaban lejos de niveles seguros.
Para el 22 de junio, UMAPS puso en marcha nuevos calendarios de distribución, con turnos para diferentes colonias y sectores. El objetivo era administrar el agua disponible y garantizar que el recurso alcanzara para más familias durante el mayor tiempo posible.
Quiñónez destacó que la emergencia también permitió generar conciencia entre los capitalinos sobre la necesidad de reducir el consumo y cuidar las reservas. “La declaratoria de emergencia generó una alerta en la población, en donde muchos entendieron la importancia de cuidar el agua. Esto, lógicamente, generó un beneficio favorable porque bajaron los consumos”, señaló.
Una semana después, el 29 de junio, la alcaldía municipal confirmó que los racionamientos continuarían durante julio. La distribución comenzó a depender cada vez más de horarios y días establecidos, mientras los capitalinos debían organizar sus actividades en función de las pocas horas en que recibían el servicio.
El 1 de julio, Los Laureles registraba alrededor del 41.12 por ciento y La Concepción 38.01%. Las variaciones en los niveles no cambiaban el panorama general: las principales fuentes superficiales continuaban bajo presión y la emergencia hídrica seguía vigente.
La preocupación aumentó todavía más cuando UMAPS comparó los niveles registrados en mayo con los de julio. Para el 5 de julio, La Concepción había perdido varios puntos porcentuales desde el inicio de la emergencia, una señal de que el consumo y la falta de lluvias continuaban golpeando las reservas destinadas a abastecer a la capital.
Ante la situación, la comuna capitalina buscó alternativas para reducir la dependencia de las represas. Durante julio, la perforación y recuperación de pozos adquirió mayor importancia dentro de la estrategia municipal.
“Si bien hemos tenido horarios de distribución de agua, esta búsqueda nos va a permitir que el suministro llegue de manera más completa a la población, una vez que los pozos estén operando y generando más agua”, explicó Quiñónez al referirse a las fuentes alternativas.
La situación llegó a otro momento crítico el 22 de julio, cuando la AMDC y UMAPS presentaron un plan de contingencia que contemplaba decenas de camiones cisterna y numerosas rutas diarias.
El operativo buscaba llevar agua a cientos de sectores de Tegucigalpa y Comayagüela, especialmente a las zonas donde los racionamientos habían dejado a las familias durante varios días sin el líquido.
Un día después, el 23 de julio, el alcalde Juan Diego Zelaya describió la situación como una de las crisis de abastecimiento más severas de las últimas décadas. También colocó sobre la mesa soluciones de largo plazo, entre ellas la represa San José, un proyecto que la administración municipal considera fundamental para aumentar la capacidad de almacenamiento de agua de la capital.
Agosto comenzó sin que las condiciones mejoraran de manera significativa. El 6 de agosto, la Alcaldía incluso analizaba elevar el nivel de alerta debido al descenso de las reservas y a la falta de lluvias suficientes.
Para el 17 de agosto, Zelaya informó que la administración municipal mantenía los trabajos para habilitar pozos y continuaba con la distribución mediante cisternas.
La crisis adquirió una dimensión mayor el 18 de agosto, cuando las autoridades nacionales declararon alerta roja por sequía en 75 municipios, entre ellos el Distrito Central.
La decisión, relacionada con las condiciones provocadas por el fenómeno de El Niño, confirmó que el problema de abastecimiento de la capital formaba parte de un escenario climático más amplio.
Dos días después, el 20 de agosto, los datos de UMAPS mostraban nuevamente la presión sobre los embalses: Los Laureles rondaba el 36.55 %y La Concepción apenas alcanzaba el 29.29%.
En medio de esta situación también se produjo un cambio en la conducción de UMAPS. Entre el 21 y el 24 de agosto, Gustavo Boquín anunció su salida de la gerencia de la institución, mientras se confirmó que Raúl Lanza asumiría de manera interina.
Ese mismo 24 de agosto, la Corporación Municipal decidió ampliar la emergencia hídrica, que originalmente concluía el 26 de agosto, hasta diciembre.
Los registros del 24 de agosto ubicaban La Concepción en 28.44% y Los Laureles en 34.66%, mientras la Alcaldía aceleraba la recuperación de pozos y mantenía el despliegue de cisternas para atender a las familias que no reciben agua por la red.
Para Quiñónez, la estrategia de buscar fuentes alternativas podría ser determinante si las lluvias no permiten una recuperación suficiente de los embalses. “Los 41 pozos que ya existían y que se han estado habilitando, además de un poco más de tres que se pueden asegurar, representa para nosotros una solución”, afirmó quiñónes este Sábado 29 de agosto.
El funcionario advirtió, sin embargo, que la ciudad podría tener que recurrir a otras fuentes si los pozos municipales no resultan suficientes. “En Tegucigalpa, y esta información la brindó la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), hay un poco más de 1,500 pozos construidos. Entonces, tocará recurrir a esa fuente privada de agua para efectos de abastecer a los capitalinos”, sostuvo.
Sobre la posibilidad de utilizar pozos privados ante una emergencia, Quiñónez explicó que existe un marco legal que permitiría tomar medidas en función del interés colectivo. “Si toca, para efectos del bienestar común, hacer lo que sea necesario para abastecer de agua a los capitalinos, se hará”, manifestó.
Al llegar al 29 de agosto, la emergencia ya acumula 95 días. Lo que comenzó el 26 de mayo como una declaratoria temporal de 90 días terminó extendiéndose hasta diciembre ante la falta de recuperación suficiente de las fuentes.
“No sabemos con qué volumen va a llover. Entre el 7 y el 9 de septiembre es muy probable que tengamos algún fenómeno que nos pueda dejar precipitaciones, pero no sé si las lluvias que deje van a ser significativas para los embalses”, advirtió Quiñónes.
La emergencia, por ahora, continúa y las represas para este sábado tinene Un 27.62% La Condepción y un 32.60% Los Laureles. la recuperación definitiva de las represas sigue dependiendo de un factor que las autoridades no pueden controlar: la lluvia, principalmente en las montañas de Lepaterique, San Matías y La Tigra de dinde vienen los afuente que las abastecen.