Tegucigalpa, Honduras.- Quizá la Batalla del Gaznate haya sido presentada como el gran episodio de la temporada, pero la desolación del último capítulo de la tercera temporada de "La casa del dragón" (House of the Dragon) no tiene comparación en esta entrega.
Fue un episodio donde se rompieron alianzas, se fortalecieron lealtades, quedaron en suspenso las promesas de una corona y la traición llegó a su punto máximo de ebullición.
Al igual que en "Juego de tronos" (Game of Thrones), en "La casa del dragón" cada quien juega su propio juego, y algunos pierden y otros ganan.
A diferencia de los sentimientos que generó Daenerys Targaryen en "Juego de tronos", su antepasada Rhaenyra Targaryen deja otro tipo de emociones contradictorias.
La tercera entrega estuvo marcada por dos capítulos clave: el primero, "Sal y mar, fuego y sangre", y el último, "Las traiciones de Tumbleton", en este, el destino se presenta trágico.
La serie se acerca a su temporada final, y la penúltima entrega deja más ordenado el juego, a pesar del caos.
Poder y locura (spoiler)
En el último episodio se consolida la transformación de Rhaenyra, que pasa de ser una reina "pacífica" a una reina que ordena el derramamiento de sangre con el fin de sostener su poder.
Pero Rhaenyra no se mancha las manos de sangre; ella envía a otros a hacerlo. Y cuando consideró que iba a dar un golpe de poder, la traición la tomó por sorpresa. En esta oportunidad, queda difusa la frontera entre vencedores y vencidos.
La traición de Ulf marcó uno de los momentos más determinantes porque, al final, no fue ni del bando de los negros ni del de los verdes. Cuando Ormund Hightower creyó que tenía un aliado, Ulf le dio la orden a Ala de Plata de acabar con él.
Este capítulo también dejó servido el reencuentro de Aegon II y Aemond, el reclamo del primero al segundo, el poder que parece haber recuperado y la posibilidad de un regreso que también trae de vuelta a Fuegosol.
Aegon II no lo pasó nada bien en esta temporada y Aemond estuvo fuera de guardia, por lo que la figura de ambos quedó un tanto disminuida. No obstante, su encuentro en el último episodio marcaría una nueva alianza en contra de su media hermana.
Mientras tanto, Rhaenyra quedó paranoica ante el regreso de Aegon II, y su actuación es desesperada ante la posibilidad de perder poder y aliados.
Destituye a Mysaria, quien lideraba su red de espías, además de ser su amante; ordena la ejecución del Septón Supremo ante su negativa a ungirla como reina; quiere obligar a Helaena Targaryen a confirmar que su reinado permanecerá y, ante su muerte, ni se inmuta.
Respecto a Daemon, parece haber recuperado la confianza de su esposa, pero ha perdido a su ejército aliado ante el fuego de Ala de Plata.
Por su parte, Corlys Velaryon profundiza su rencor hacia Rhaenyra y la brecha entre ambos se amplía. En contraposición, la cercanía entre su hijo bastardo, Alyn de Hull, y la reina se fortalece, creando un vínculo cada vez más estrecho.
Y Alicent Hightower, que ya no sorprende con sus decisiones en su lucha por sobrevivir al juego de tronos, pero su jugada quedó deficiente en astucia al cierre de la temporada.
La balanza ha quedado en un «cuasi» equilibrio, pero tan frágil como el poder y la lealtad en esta lucha que reaviva el espíritu de la serie original, "Juego de tronos".
"La casa del dragón" encontrará su clímax en la cuarta temporada, prevista para 2028.
Aquí habrá nuevos personajes, dragones y un trono por el que se derramará sangre y fuego antes de ver sentado a su verdadero rey.