Los Ángeles, Estados Unidos.- La historia arranca en un taller mecánico iraní, de noche, con un hombre que cree haber reconocido a su torturador. Termina en el delta del Misisipi de 1932, con vampiros y blues.
En el medio, un letrista borracho en el bar Sardi’s de Manhattan, un jugador de ping-pong que apuesta todo por ser recordado y un cineasta noruego que convirtió la venta de la casa familiar en una pregunta sobre lo que queda cuando los padres se van.
Eso es la terna al Oscar a Mejor guion original de la 98 edición de los Premios de la Academia, que se entregará el 15 de marzo en el Dolby Theatre de Los Ángeles.
Cinco textos tan distintos entre sí que la categoría parece, este año, una deliberada declaración de que el cine aún puede sorprender.
Sinners
Sinners, con 16 nominaciones, alcanzó un récord que ninguna producción había conseguido antes en los Oscar. Ryan Coogler sitúa la acción en el sur profundo de Estados Unidos, donde dos hermanos gemelos que regresan a su ciudad natal viven bajo las leyes de Jim Crow y se enfrentan a un mal sobrenatural.
La figura del vampiro le sirve para hablar de racismo, violencia y fanatismo con una franqueza que el género fantástico pocas veces ha sostenido con tanto rigor.
Que Coogler sea además uno de los poquísimos guionistas negros nominados en esta categoría en décadas añade una carga histórica que la Academia difícilmente puede ignorar.
It Was Just an Accident
Frente a él, Jafar Panahi llega con la Palma de Oro de Cannes 2025. It Was Just an Accident sigue a un grupo de expresos políticos iraníes que se enfrentan a la posibilidad de que el mecánico que los ha auxiliado sea el mismo torturador que los marcó para siempre.
Panahi rodó la película sin permiso del régimen de Teherán, como ha hecho con todo lo que ha filmado desde que su propio país lo condenó a no dirigir.
"Valor sentimental"
“Valor sentimental”, de Joachim Trier y Eskil Vogt, opera en otra frecuencia. La película, que ganó el Grand Prix 2025 del jurado en Cannes, narra el reencuentro de dos hermanas con su padre director de cine, quien regresa con un guion construido a partir del pasado familiar.
La idea surgió cuando Trier tuvo que enfrentar la venta de la casa de su infancia. De esa grieta íntima, el dúo que firmó “La peor persona del mundo” (2021) desarrolló un drama que la crítica no ha dudado en comparar con Ingmar Bergman.
Marty Supreme
Marty Supreme, de Josh Safdie junto a Ronald Bronstein, trae a la terna su energía más nerviosa. El guion sigue a Marty Mauser, un jugador de ping-pong que lo apuesta todo en cada mesa, y Timothée Chalamet sostiene un texto que le exige bastante más que carisma. Safdie no abandona el nerviosismo que definió Uncut Gems (2019), pero aquí lo afina con una precisión más contenida y cruel.
Blue Moon
El texto más quieto —y quizá el más arriesgado— es el de Blue Moon. Robert Kaplow construyó el guion a partir de la correspondencia real entre el letrista Lorenz Hart y Elizabeth, una estudiante de Yale.
Ethan Hawke se rapó la cabeza para ponerse el tupé del protagonista, y toda la película transcurre casi en tiempo real dentro del mismo bar, la noche del 31 de marzo de 1943.
Cinco guiones, cinco maneras de entender por qué alguien se sienta a escribir una historia desde cero. La Academia tendrá que elegir uno. El cine, por suerte, se queda con todos