Londres, Inglaterra.- Ser "la que no arde y madre de dragones", para Emilia Clarke no fue un asunto fácil de superar.
En una entrevista con Variety, la actriz británica recordó lo que significó ser mundialmente conocida por Game of Thrones ("Juego de tronos"), y desmintió algunos mitos sobre la producción que fue un fenómeno de la televisión desde 2011 que se estrenó su primera temporada en HBO.
Redefinición del éxito
La intérprete de Daenerys Targaryen, se sinceró sobre las secuelas psicológicas de esta experiencia profesional y cómo tuvo que reinventar su propia definición de éxito tras el final de la producción en 2019.
Ahora con 39 años, Clarke ve con mayor distancia esa época y ahora recuerda con madurez el torbellino que significó la última etapa de la serie.
La actriz recuerda que una experiencia que tuvo que superar fue perder el Emmy en 2019 ante su colega Jodie Comer (Killing Eve), que la sumió en una crisis personal.
Clarke ahora admite que le da vergüenza reconocer que no ganar ese Emmy "fue algo muy significativo", ya que eso la hizo sentir que ella como actriz ya era "noticia vieja".
Pero en lugar de sumirse en una crisis, se propuso cambiar esa mentalidad y abandonar lo que llamó una "idea de éxito propia de una adolescente de 13 años".
Los salarios millonarios... un mito
El éxito de la serie de HBO hizo circular en los medios de entretenimiento que los actores ganaban mucho dinero por cada episodio, se habló de que el elenco principal de Game of Thrones llegó a percibir salarios de 300,000 dólares por episodio, pero Clarke desmiente tal cosa.
"No ganábamos tanto. ¿Te lo imaginas? ¡Estaría conduciendo un par de Porsches!", aclaró, aunque señaló que la remuneración sí le otorgó la seguridad financiera necesaria para pagar la hipoteca de sus padres.
Tras dejar el universo creado por George R.R. Martin, la actriz actuó en otras franquicias a las que precedía el éxito, como Terminator Genisys, Solo: A Star Wars Story y la serie de Marvel Secret Invasion, y aunque en estas no logró ver esos mismos resultados, ella lo aceptacon naturalidad: "Entré en franquicias que ya existían, así que cuando no funcionan, no es algo personal".
Actualmente, Clarke ha elegido el mismo camino que otros actores y actrices: disfrutar el proceso y no el resultado.
Es así que estrenará el drama romántico independiente de bajo presupuesto Next Life en el Festival de Tribeca y protagoniza la serie de espionaje Ponies para la plataforma Peacock, donde además funge como productora ejecutiva, un rol de liderazgo y control creativo que nunca pudo experimentar en el set de HBO.
"He tomado todos los caminos sinuosos posibles para llegar al lugar en el que estoy ahora, que es finalmente poder estar muy agradecida por todo lo que Game of Thrones hizo y me dio", concluyó Clarke. "Ya no me siento atrapada en ello".