Tegucigalpa, Honduras.- ¿Qué está sucediendo con el cine en Honduras? ¿Ha sido cerrada la Dirección General de Cinematografía (DGCINE)? ¿Hay planes de la Secretaría de Cultura, Arte y Patrimonio (SECAPPH) sin diálogo con el sector?
La denuncia de la Asociación Hondureña de Cineastas "Linterna Mágica", la falta de claridad y diálogo por parte de la SECAPPH y la liquidación de la DGCINE dejan una deriva que genera incertidumbre en el sector cine de Honduras.
Contexto
El jueves Linterna Mágica publicó un comunicado en el que advierten sobre la liquidación del personal de la DGCINE, así como el cierre de sus instalaciones.
Recordemos que el Artículo 13 del Decreto Ejecutivo PCM 004-2026 aprobado en este gobierno, extingue la autonomía de la DGCINE —ente rector creado bajo la Ley de Cinematografía de 2019— para absorberla como una dependencia interna de la SECAPPH. El cambio normativo ha encendido las alarmas del sector cultural y empresarial, quienes advierten un severo retroceso legal y operativo.
El argumento oficial es la reducción de burocracia. De acuerdo con la postura del Gobierno de la República, la absorción institucional responde a un plan de reestructuración administrativa. Las autoridades justifican el desmantelamiento de las oficinas independientes bajo la premisa de eliminar puestos duplicados y reducir el gasto corriente.
Según el planteamiento oficial, los recursos económicos ahorrados en infraestructura y salarios burocráticos serán redirigidos de forma íntegra al Fondo para el Desarrollo Cinematográfico (FONDECI), permitiendo una mayor inyección de capital directo mediante fondos concursables para directores, guionistas y proyectos audiovisuales nacionales.
La postura del gremio
En el citado pronunciamiento de la Asociación Hondureña de Cineastas "Linterna Mágica", los realizadores locales calificaron la decisión gubernamental como un zarpazo ejecutado sin comunicación oficial ni consulta previa con las organizaciones legales del sector. El gremio lamentó que la medida se consume tras cinco meses de mesas de diálogo infructuosas con la SECAPPH, donde las advertencias técnicas de los cineastas fueron ignoradas.
Los cineastas sostienen que el cierre de la DGCINE ocurre paradójicamente en el momento de mayor consolidación del cine hondureño, caracterizado por un auge de coproducciones internacionales, generación de empleo creativo y presencia sostenida en festivales internacionales de prestigio.
Consultado por EL HERALDO, el escritor y cineasta Javier Suazo denunció la unilateralidad de las autoridades, una acción que califica como "un retroceso nefasto en todos los avances que había logrado el gremio cinematográfico a la fecha".
El cine, señala Suazo, es "el único sector de la actividad artística en el país que contaba con una ley", que luego avanzó a la creación de la DGCINE que tenía, hasta ahora, independencia de la burocracia que en lugar de sostener, ahoga.
También está el Consejo Nacional de Cinematografía, "que en medio de esta situación ha estado ausente, se le ha hecho a un lado, el gobierno le ha escondido lo que está haciendo", dice Suazo, y agrega que esta situación se da cuando hay 20 coproducciones internacionales en las que tiene participación Honduras, lo que representa alrededor de unos 10 millones de dólares que están en este momento en riesgo.
Ante la falta de diálogo con los gremios organizados y la opacidad en el manejo de los activos institucionales, Suazo hace un llamado urgente a las autoridades para que reconozcan el potencial económico de la cinematografía y respeten las leyes vigentes mediante una concertación abierta con los profesionales del sector.
Por otra parte, la productora Ana Martins, miembro de Linterna Mágica, advierte una crisis ante la falta de institucionalidad y la paralización administrativa de la DGCINE, ya que la ausencia de una autoridad formal impide gestionar coproducciones internacionales y limita el acceso a fondos cruciales como el programa Ibermedia, ya que esto en lugar de consolidar alianzas, lo que hace es profundizar la desconfianza en los mercados internacionales.
Un conflicto que ha escalado
En marzo de este año, a pocos días de iniciada la gestión del nuevo gobierno, el sector cinematográfico solicitó la derogación del artículo 13 del PCM-004-2026, publicado el 25 de febrero de este año, al advertir que la autonomía técnica y operativa de la DGCINE es un elemento central de la Ley de Cine.
La reforma contenida en el PCM 004-2026 contradice abiertamente y vulnera el marco jurídico de la Ley de Cinematografía vigente, puesto que con esta reforma la DGCINE ahora sería parte de la SECAPPH.
Esto contradice la Ley de Cine que establece que la DGCINE tendría autonomía para promover, regular y atraer la inversión a la industria audiovisual; integrarla a esta secretaría no solo debilitaría su independencia, sino que dejaría al cine como una actividad subsidiada, y no como una industria estratégica que apenas estaba dando sus primeros pasos.
Según señalaron, esta independencia permite garantizar la transparencia, la continuidad de las políticas públicas y la adecuada articulación con el Consejo Nacional de la Industria Cinematográfica (CNIC), bajo un modelo de gobernanza público-privado.
Por lo que ante esta deriva institucional, la Asociación Hondureña de Cineastas "Linterna Mágica" hace tres demandas:
- Aclaración jurídica: Un pronunciamiento oficial que explique el alcance y los fundamentos legales del PCM 004-2026 respecto a la vigencia de la Ley de Cine.
- Garantía institucional: Respetar la estabilidad necesaria para que la política cinematográfica no sufra una parálisis operativa total.
- Audiencia presidencial: Un llamado al Presidente de la República y al Ministro de Inversiones para establecer una mesa técnica que permita rescatar la competitividad internacional de la industria y el fomento de las coproducciones.
¿Qué responde la SECAPPH?
EL HERALDO se contactó con la SECAPPH para aclarar si las acciones están orientadas a un cierre o liquidación.
La respuesta fue que no tenían mayor información porque de esto se estaba encargando una comisión técnica liquidadora manejada a través de la Secretaría de Finanzas.
"Por parte de la SECAPPH se está trabajando en la Ley de Cine, ya que, como usted sabe, el IHCINE (o DGCINE) ha sido adscrito a esta secretaría, por ende se debe modificar la ley".
"En relación a los despidos puedo mencionarle que no es cierto que sean todos los empleados los que serán separados, actualmente labora personal con mucha experiencia y capacidad técnica que seguirá ejerciendo sus funciones".
Y continúa: "La idea con todo ello es fortalecer la industria cinematográfica nacional, pronto tendremos buenas noticias para el país en ese sentido".
Finaliza: "No, no se cierra (la DGCINE), ni se extingue, solo pasa a ser una dirección de la Secretaría de la Cultura, Arte y Patrimonios de Honduras".
Fomento del cine sin diálogo con el sector cine
En contraste con el escaso diálogo de las SECAPPH con el sector cine, en la cuenta de Facebook de esta secretaría, se publicó el viaje que hizo a Brasil el ministro de Cultura, Yasser Handal, con el objetivo de desarrollar "una agenda estratégica enfocada en fortalecer las oportunidades de inversión y cooperación para el cine hondureño, mediante el intercambio de experiencias y el análisis de modelos internacionales que han contribuido al crecimiento sostenible de la industria audiovisual en la región".
Además, Handal se reunió con la viceministra de Cultura de Panamá, Arianne Benedetti, impulsora de la actual Ley de Cine panameña.
Según la publicación, Honduras "continúa explorando mecanismos que permitan consolidar un marco legal más competitivo para atraer inversión extranjera, facilitar rodajes internacionales y fortalecer una industria cinematográfica moderna y sostenible, en consonancia con la visión del presidente de la República, Nasry Asfura, de impulsar el séptimo arte hondureño en escenarios internacionales".
El problema con esto de los intentos, de las reuniones, de iniciativas, de leyes que no se respetan, de sectores que no se toman en cuenta y de diálogos que no existen, es que para que un sector se desarrolle, necesita transparencia.
Y esa es una de las peticiones del sector cine: la transparencia.
El gremio exige información clara sobre el destino de los recursos públicos, el inventario de bienes y el cumplimiento de compromisos financieros previamente adquiridos.