Dejó atrás su récord de ser nueve veces presentador de los premios Oscar y llevó su voz divertida y su facilidad para hacer reír a la gente al filme animado Monsters Inc. University. Viajamos especialmente hasta los estudios Pixar, en San Francisco, para entrevistar al actor, escritor, productor, comediante y director de cine estadounidense Billy Crystal, sobre el principio de su ‘animada’ historia.
¿En qué momento de su vida se dio cuenta que podía hacer reir a la gente? Muy temprano, a los tres, cuatro o cinco años.
¿Tan jovencito? Ah, sí, sí. Imitaba a mis familiares. Y en las obras de teatro de la escuela, siempre estaba improvisando. Sabía que me gustaba, me sentía cómodo hablando en frente de cientos de personas. Siempre estaba actuando, especialmente cuando llegaban familiares a casa. No veía la hora de hacer algo divertido para ellos. Con mis dos hermanos teníamos un acto especial, hacíamos comedias juntos. Teníamos una energía increíble, era muy gracioso. En realidad, supe siempre que quería ser comediante.
¿Y es verdad que sus primeros éxitos tuvieron que ver con un personaje latino? (Risas) Es cierto, imitaba a Fernando Lamas en Saturday Night Live. Había creado un personaje que obviamente se llamaba Fernando y conducía un programa periodístico desde una cabina llamada Fernando´s Hideaway (El Escondite de Fernando), donde entrevistaba a famosos, todo improvisado. Tenía una hermosa peluca blanca y un saco como el que usaba Fernando Lamas. Era un personaje muy popular.
¿Y cuándo se dio cuenta que había logrado el éxito que buscaba? Cuando salió When Harry Met Sally (con Meg Ryan). Fue todo muy de golpe, me convertí en protagonista. Y desde aquel entonces, tuve que comprobar que valía, para que la gente quiera verme en cine, porque el cine no miente. Hay que ser bueno.
Sigamos retrocediendo un poco. ¿En qué momento exacto de su vida se dio cuenta que la actuación era su verdadero destino? Cuando estaba en la Universidad, en Nassau Community College, tenían un departamento de teatro fantástico. Y ahí empecé a hacer obras de teatro, musicales, incluso dirigí algunas producciones. Nunca dejé de trabajar como actor desde aquel entonces.
¿Y es verdad que tuvo a Martin Scorsese como profesor, en la Universidad?
Sí. Bueno, tampoco era Martin Scorsese en ese entonces (risas), no era como lo ves hoy. Era un hippie con pelo largo hasta los hombros y una larga barba, lentes gruesos como los de mi abuelo y trabajaba como profesor de cine en NYU, la Universidad de Nueva York. Era un estudiante graduado que daba clases de producción y también historia de cine. Yo estaba en las dos clases. Era muy intenso, como ahora, muy perfeccionista. Y era muy duro con los estudiantes de cine, esperaba que tuvieran la misma pasión que él.
¿Esa fue la misma época que conoció a su esposa? No, no, no. La conocí antes, recién había terminado mi primer año de la Universidad, quería jugar al beisbol y no funcionó. Me transfirieron a otra universidad, donde conocí a mi esposa, en el verano, durante un día de campamento.
¿Es verdad que ella fue su primera y única novia? Sí. El martes 4 de junio cumplimos 43 años de casados. Y estamos juntos desde 1966, 47 años en total.
¿Todavía siente que ella es su mejor amiga? Por supuesto.
¿Y sus hijas? ¿Cómo reaccionó cuando supo que querían seguir el mismo camino que usted en Hollywood? Bueno, primero me preocupé porque sé que es algo difícil. Y es mucho más difícil para los hijos. No hay nada fácil. Una de ellas es directora y Jenny, la mayor, es actriz. Le va muy bien, pero hubo veces donde entró en una prueba de casting y el director le dijo: “Me encantaría que tu padre también pudiera estar en esta película”.
¿Es verdad que además del principio de la historia de Monsters Inc. usted escribió una autobiografía sobre su propia historia? Sí, va a salir en Estados Unidos, el 10 de septiembre.
¿Podríamos saber los mejores secretos que piensa develar? El libro cuenta diferentes momentos de mi vida y algunos problemas por los que pasan los hombres cuando envejecen. Pero lo mejor que puedo contarte es que trata sobre temas como el insomnio o la memoria. También hay temas polémicos como el sexo y la diferencia en el sexo entre un joven y un adulto, es bastante gracioso, compara la época donde teníamos 23 años y ahora que tenemos 65.
¿Alguna historia sobre el Oscar? Bueno, hay algunos momentos arriba del escenario del Oscar que me dieron muchas satisfacciones, la época que presentaba la ceremonia era maravillosa. Fueron nueve veces y escribí sobre la gente que realmente aprecio y un par de enamoramientos que tuve, también.
¿Quién, quién? Tiene que contarnos... Bueno, hay una historia muy graciosa en mi biografía sobre Sofía Loren y yo. Sobre un affair que tuvimos.
¿Pero antes no dijo que su esposa había sido su única novia? Sí, pero cuando pasó, yo tenía apenas 13 años. Por eso es tan gracioso. Y cuando la volví a encontrar en el Oscar, me sentí mal por eso (risas).
¿Podemos imaginarlo conduciendo el Oscar una vez más? No.
¿De verdad? No lo creo.
La última vez que lo hizo, nadie lo esperaba y sin embargo aceptó. Sí, bueno, se quedaron cortos (cuando cambió la producción a último momento y Eddie Murphie renunció). Y cuando me lo ofrecieron, me pareció bien.
¿No cree que se lo piden, porque saben que lo hace bien? Bueno, sí, supongo... gracias. Pero hay otras cosas que realmente quiero hacer ahora que el tiempo es tan precioso para mi. Quiero hacer cosas que nunca antes hice.
¿Le gustaría volver a la ceremonia del Oscar... como un ganador? ¿Ganar el Oscar? Ya no pienso en eso.
¿Significa que alguna vez lo pensó? Sí. Yo estaba por presentar la ceremonia del Oscar justo después que salió When Harry Met Sally. La noche antes de anunciar las nominaciones, estaba mirando las noticias por televisión y un crítico de cine muy popular nombró a los que definitivamente podían ser nominados. En la quinta opción, me mencionó a mí, con When Harry Met Sally. Y yo me compré la carnada, como si fuera un pez. Pensé que tenía posibilidades. Nunca lo había imaginado. Incluso nombró a Meg (Ryan) y hasta creyó que podían nominarnos como Mejor Película. Ni siquiera me acuerdo quiénes eran los otros cuatro nominados que mencionó. Y a las cinco de la mañana, cuando anunciaron las nominaciones, mi teléfono nunca sonó. Y pensé “Ay, por qué habré comprado esa ilusión”.