Tegucigalpa, Honduras. - Una de las celebraciones más profundas y más esperadas en el calendario cristiano se vivirá desde el domingo 29 de marzo de 2026, marcando un tiempo de reflexión, fe, convicción y tradición de millones de personas en el mundo.
La celebración de esta festividad varía cada año porque se determina con el calendario lunar y en función del Domingo de Pascua. Esta fecha se fija el primer domingo después de la primera luna llena en primavera, establecida desde el concilio de Nicea en el año 325 d. C.
Además de un significado religioso, la Semana Santa es un período esperado por muchas personas para viajar, visitar familiares y disfrutar de un descanso. En distintas regiones del país, la playa, ciudades coloniales y pueblos tradicionales se llenan de visitantes, generando un movimiento turístico; asimismo, para quienes reciben a los turistas, este tiempo representa una oportunidad económica y cultural.
Cada una de las fechas tiene un significado importante y detallado para las personas que practican la fe.
La primera fecha representa la celebración de la entrada de Jesús a Jerusalén, el día que lo recibieron con alegría, fe y esperanza con ramas de palma y ramos de olivo. Más que un símbolo, este se convierte en un acto de júbilo que da por iniciada la Semana Mayor.
Durante los días intermedios, las iglesias reflexionan sobre los últimos momentos de vida de Jesús y se preparan para los días más solemnes que están por venir, se intensifican las celebraciones litúrgicas y las procesiones en muchas comunidades cristianas.
El Jueves Santo es el símbolo de la última cena de Jesús, cuando compartió el pan y el vino con sus discípulos e instituyó la Eucaristía. Esta jornada también destaca por el lavatorio de pies, un gesto de humildad y servicio que recuerda el mandato de amor al prójimo.
El Viernes Santo está dedicado a la cruz y a la muerte de Jesús en el calvario. Las comunidades realizan ceremonias de adoración de la cruz, Vía Crucis y momentos de silencio, oración y penitencia. No se celebra la Eucaristía, y la jornada se vive con profundo recogimiento.
La Iglesia recuerda a Jesús en el sepulcro, mientras los fieles se preparan para la gran celebración de la resurrección. Por la noche, muchas parroquias celebran la Vigilia Pascual, una liturgia solemne que anticipa el triunfo de la vida sobre la muerte.
La Semana Santa culmina con el Domingo de Resurrección, el día más alegre del año litúrgico cristiano. Se celebra la resurrección de Jesucristo, el acontecimiento central de la fe cristiana, que significa victoria sobre el pecado y la muerte, renovación de la esperanza y promesa de vida eterna para todos los creyentes. Fiestas, misas especiales y encuentros familiares marcan esta jornada.
En cada país, estas celebraciones se acompañan de tradiciones locales, procesiones multitudinarias, actos de devoción y momentos de recogimiento que reúnen a familias, fieles y comunidades enteras en un tiempo de recogimiento espiritual y cultural.