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Tegucigalpa, Honduras.— El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, busca reactivar la construcción de la represa San José, ubicada en El Tablón, al suroriente de la capital, con una propuesta que algunos podrían considerar arriesgada: recortar la planilla de empleados.
“Tenemos una planilla de 82 millones de lempiras; ‘Papi’ (Nasry Asfura) la dejó en 32 millones. Son 50 millones adicionales al mes; en cuatro meses serían 200 millones. Se va recortando el gasto para priorizar el agua”, explicó en exclusiva a EL HERALDO Plus.
Zelaya, quien no quiso dar más detalles sobre la posible reducción de la planilla de la comuna, comentó que inició un diálogo con la constructora Hidalgo e Hidalgo Honduras, S.A. de C.V., responsable del proyecto, para que al realizar el desembolso reanude las obras y entregue el embalse antes que inicien las lluvias.
Con ello, Zelaya confirmó que continuará financiando la obra con fondos municipales, siguiendo la línea adoptada por su antecesor, Jorge Aldana, y descartando la figura de concesión por 10 años que se planteó durante la administración de Nasry Asfura.
“Están confiando en mí para que cumplamos con ciertas demandas. Incluso puedo confirmar que ya iniciaron a remover escombros y tuberías, con el fin de comenzar los trabajos próximamente”, aseguró el alcalde.
Uno de los compromisos principales de esta administración es destinar este año entre 300 y 350 millones de lempiras, monto suficiente para retomar lo pendiente desde la gestión de Aldana.
En la visión de Zelaya, el proyecto debe concretarse antes del inicio de la temporada de lluvias. “Si subimos la cota a 1,200 metros, en verano, entre septiembre y octubre, podemos empezar a captar agua. Esto es fundamental si queremos llenarla el próximo año y ponerla en funcionamiento posteriormente”, explicó.
La obra comenzó en octubre de 2021, pero en noviembre de 2024, con un avance del 40 %, se paralizó debido a la falta de financiamiento y la necesidad de ajustes en el contrato.
Mientras las nuevas autoridades buscan cómo retomar el proyecto, el polvo y la tierra húmeda continúan cubriendo las varillas oxidadas que alguna vez sostuvieron columnas de concreto para la represa que prometieron terminar en 2023.
Justo al costado había tuberías de acero que permanecían amontonadas y agrietadas por la exposición al sol y la lluvia; la maquinaria estaba inmóvil, cubierta de polvo, una muestra clara que nadie la tocó en meses.
El silencio solo lo rompía el viento, que arrastraba hojas secas y plásticos olvidados.
Esto es lo que EL HERALDO Plus pudo documentar de lo que queda de la represa San José, anunciada en 2018 por la Alcaldía Municipal del Distrito Central como la gran solución para abastecer agua a unos 350,000 capitalinos, pero inició tres años después (en 2021).
Cinco años después, la obra registra apenas un 40% de avance, mientras que la comuna ha destinado 585 millones de lempiras y sumaba una millonaria deuda con la empresa ejecutora. Desde noviembre de 2024, los obreros fueron retirados por la falta de pagos a la empresa constructora Hidalgo e Hidalgo.
“Solo quedaron los sueños. Mire, ahí está el proyecto abandonado”, dijo Nidia Zerón, vecina de El Tablón. La mujer señaló la zona donde antes se veían camiones y grúas en movimiento constante. “Es como si todo hubiera muerto de repente”, agregó, mientras sus dedos tocaban el óxido de una de las varillas que sobresale del suelo.
El proyecto, que costó inicialmente 1,100 millones de lempiras, subió a 1,600 millones tras ajustes contractuales y modificaciones de diseño.
Según la administración de Aldana, los retrasos se debieron a problemas financieros y deudas pendientes con la empresa ejecutora.
A pesar de los anuncios de reactivación que se hicieron durante el mandato del otrora edil, la obra hoy, en 2026, sigue paralizada; no hay personal, no hay maquinaria, solo materiales expuestos al sol.
Mientras tanto, los capitalinos pagan el precio real del retraso. Familias enteras desembolsan hasta 80 lempiras por un barril de agua potable.
En invierno, recolectan agua de lluvia desde los techos; en verano, sobreviven con racionamientos y cisternas.
“El proyecto estaba bien, pero quedó abandonado. No se ve gente trabajando desde hace meses”, condenó Zerón. Sus ojos recorrían la maquinaria inerte: grúas, camiones y mezcladoras, todas cubiertas de polvo, que alguna vez prometieron agua y empleo para la comunidad.
La represa San José sigue siendo una promesa en espera. Mientras tanto, en las colonias de la zona oriental como Los Pinos, Villa Nueva y la Kennedy, miles de familias continúan pagando precios altos por un recurso básico que debería llegar con regularidad a sus hogares.
La historia de la represa San José no se escribe únicamente en muros de concreto ytuberías. También se cimenta en adendas, revisiones técnicas y decisiones políticas que transformaron un proyecto hídrico en un proceso administrativo complejo y financieramente exigente.
El contrato original —No. 0909/GLA/AMDC/2021 (código 2635)— fue suscrito el 28 de junio de 2018 entre la Alcaldía Municipal del Distrito Central, bajo la administración del entonces alcalde Nasry Juan Asfura Zablah (actual presidente de Honduras), y la empresa Hidalgo e Hidalgo Honduras S.A. de C.V., filial de la compañía ecuatoriana Hidalgo e Hidalgo.
El monto inicial ascendía a 1,083.2 millones de lempiras, con financiamiento municipal. También establecía un plazo de 660 días para la construcción y 1,095 días para la operación.
Aunque el contrato fue firmado en 2018, la construcción comenzó en octubre de 2021. Desde el inicio, el proyecto requirió ajustes técnicos y financieros.
El primero de ellos, aprobado en noviembre de 2021, modificó cláusulas de pago y cantidades. Fue presentado como un ajuste necesario para ordenar la ejecución.
En julio de 2023, ya bajo la administración del alcalde Jorge Aldana, se amplió el alcance de la obra con el objetivo de mejorar la cobertura del servicio.
Los documentos reflejan que el diseño inicial no respondía plenamente a la demanda proyectada del Distrito Central, lo que obligó a revisar componentes técnicos y proyecciones de distribución, según dijo el mismo edil.
Ese mismo año, el Congreso Nacional aprobó el contrato y sus revisiones mediante el Decreto No. 04-2023.
En ese proceso se eliminó una cláusula que contemplaba una concesión privada del servicio de agua por diez años. Según la municipalidad, la supresión buscó evitar un esquema de privatización y mantener el control del recurso bajo gestión pública.
En mayo de 2024, la corporación municipal decidió cambiar el punto de conexión a la red principal de distribución. Con ese rediseño, la capacidad de cobertura aumentó, pero también lo hizo el costo del proyecto.
Para noviembre de 2024, el presupuesto total ascendía a 1,675.1 millones lempiras, casi 600 millones más que el monto original.
El incremento respondió a obras adicionales, ampliaciones técnicas y actividades no contempladas en el diseño inicial.
A pesar de que la construcción reportaba un avance aproximado del 40%, ese mismo mes los trabajos fueron suspendidos a finales de 2024 debido a la necesidad de refinanciamiento y nuevas revisiones del contrato.
En abril de 2025 se formalizó la suspensión y meses después se autorizó la reanudación con una ampliación del plazo.
La comuna capitalina justificó la extensión por “atrasos acumulados” y afectaciones en la ruta crítica —es decir, las actividades que determinan la duración total del proyecto—, así como factores externos, como los ciclos hidrológicos necesarios para limpiar y llenar de forma controlada el embalse.
Con estos cambios, el plazo original fue modificado, dejando como fecha de finalización el 15 de diciembre de 2027, es decir, se superó el período municipal de Aldana, lo que obligó a asegurar respaldo legislativo para garantizar la continuidad del contrato.
Ahora, el nuevo edil, Juan Diego Zelaya, prometió retomar el proyecto, sin embargo, los pobladores no guardan esperanza, pues ya han pasado dos gestiones sin concluir la anunciada represa San José.