Represa del Río del Hombre solo quedó en carta de entendimiento con empresa china

El proyecto fue presentado como una solución estructural al histórico problema de agua en Tegucigalpa, con una inversión estimada entre 500 y 550 millones de dólares

  • Actualizado: 16 de febrero de 2026 a las 21:30
Represa del Río del Hombre solo quedó en carta de entendimiento con empresa china

Tegucigalpa, Honduras. —Desarrollo, innovación y construcción fue lo que se proyectó desde la oficina del otrora alcalde del Distrito Central, Jorge Aldana, el 13 de septiembre de 2024, cuando anunció la firma de una carta de entendimiento para iniciar los estudios de una nueva represa en la cuenca del Río del Hombre.

Sobre el escritorio del edil descansaban planos, mapas y estudios técnicos que, según explicó, cambiarían el rumbo hídrico de la capital. El proyecto no sería Jiniguare ni San José, como se planteó al inicio de su mandato. Esta vez la apuesta estaba ubicada a unos 25 kilómetros de Tegucigalpa, en las cercanías del valle de Amarateca.

El socio técnico sería la empresa estatal China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC), responsable de elaborar los estudios de evaluación de un proyecto cuya inversión se estimó entre 500 y 550 millones de dólares.

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Al tipo de cambio vigente en ese momento (25.50 lempiras por dólar), la obra equivaldría a más de 14,025 millones de lempiras, es decir, 2.75 veces el costo del proyecto pensado para Jiniguare.

Ese día hubo declaraciones optimistas, apretones de mano y la promesa de garantizar agua para Tegucigalpa y Comayagüela durante los próximos 30 o 50 años.

Sin embargo, a más de un año del anuncio, EL HERALDO Plus conoció que no hay evidencia pública de estudios concluidos, asignaciones presupuestarias específicas, desembolsos registrados ni avances físicos en el sitio donde supuestamente se levantaría el embalse.

Río del Hombre en cero

La idea de construir una nueva represa en Tegucigalpa parecía un soplo de esperanza para una ciudad acostumbrada a la escasez de agua. Desde 1997 no se levantaba un embalse; el último, Los Laureles, sigue siendo hoy la referencia de la infraestructura hídrica de la capital.

Por eso, cuando se anunció que al noroeste de la ciudad se proyectaba una nueva obra, la noticia generó ruido mediático y expectativa. Según estudios de la comuna, para 2030 Tegucigalpa contará con 2.1 millones de habitantes, y un embalse adicional representaría un “respiro extra” para abastecer a esa población creciente.

Un año después de la firma de la carta de entendimiento entre el Gobierno de China y Honduras, EL HERALDO Plus decidió ir al sitio prometido para verificar los avances del proyecto.

El 13 de septiembre de 2024, el entonces alcalde del Distrito Central, Jorge Aldana, firmó una carta de entendimiento con la empresa estatal China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC).

La expectativa era encontrar albañiles, ingenieros, maquinaria pesada, campamentos de obra o algo que indicara que se estaba trabajando. Lo que se encontró fue muy distinto.

Al llegar al puente sobre el Río del Hombre, la primera impresión fue la de un paisaje rural, vivo y productivo, pero ajeno a la construcción de un megaproyecto.

La zona es reconocida por la producción de granos y hortalizas; las familias que habitan allí dependen del río para regar sus cultivos y mantener pequeñas lagunas que les sirven de reservorio.

A simple vista, el agua del río está al servicio de la comunidad, no de un embalse planificado. No había excavadoras, no había tractores, no había ingenieros midiendo ni obreros preparando cimientos.

Al adentrarse por las orillas del río, los pobladores mostraron una mezcla de escepticismo y resignación. Algunos recordaron que sí habían visto visitas de personas vinculadas al proyecto, que tomaron medidas y efectuaron estudios preliminares, pero nada que trascendiera más allá de esos gestos.

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“Todo es promesa y ninguna solución que pueda beneficiar a los pobres”, explicaron varios de los habitantes, quienes prefirieron no dar sus nombres ni aparecer en el reportaje.

Desde los cielos se puede ver que a los alrededores del Río del Hombre existen zonas productivas.

La desconfianza hacia los anuncios políticos se percibe como un sentimiento generalizado, ya que después de décadas de proyectos que nunca se materializan, la comunidad ya no se ilusiona fácilmente.

El recorrido por el Río del Hombre permitió también observar cómo la vida cotidiana sigue su curso al margen de los megaproyectos anunciados. Niños juegan en el agua, campesinos riegan sus hortalizas con sistemas caseros, y el río sigue alimentando la economía familiar de quienes dependen de él.

Allí, el concepto de “desarrollo” que se vende en oficinas y discursos queda reducido a palabras, y la realidad tangible es que, más allá de los planos, los mapas y las promesas, no existe obra concreta.

Motivados por esta contradicción, el equipo de investigación de EL HERALDO Plus decidió estudiar a la empresa encargada del proyecto hídrico y los documentos que describen los trabajos que, supuestamente, debieron realizarse.

¿Y Civil Engineering Construction Corporation?

Al intentar obtener información dentro de la municipalidad sobre un posible contacto con los representantes asiáticos, EL HERALDO Plus constató que la carta de entendimiento firmada entre la alcaldía y la empresa china no estaba disponible en ningún registro público.

La única evidencia del convenio es un boletín informativo emitido por la comuna capitalina; la carta misma, que definiría los alcances del proyecto y el proceso de adjudicación, nunca fue divulgada. Incluso tras solicitarla formalmente, la alcaldía respondió que no contaba con la información.

Ante la falta de transparencia, el equipo de investigación emprendió un rastreo inmersivo para conocer qué hay detrás de la China Civil Engineering Construction Corporation (CCECC), la empresa encargada de los estudios y construcción de la represa del Río del Hombre.

La empresa CCECC enfrentó procesos judiciales y sanciones en distintos países, así como un acuerdo de conciliación con el Banco Europeo de Inversiones por presuntas irregularidades en varios proyectos internacionales.

Los hallazgos muestran un historial internacional cargado de controversias y denuncias de corrupción.

En octubre de 2023, el Tribunal Superior Federal de Nigeria (FHC) enjuició a la CCECC y a la exministra de Aviación Stella Oduah por delitos como sobornos, complicidad en lavado de activos y apertura de cuentas bancarias anónimas en dólares. Según la acusación, entre febrero y junio de 2014, la subsidiaria Nigeria Limited transfirió 4,300 millones de dólares a varios funcionarios nigerianos, incluida Oduah.

Además, en 2015 trabajadores de CCECC denunciaron despidos, tratos inhumanos, accidentes mortales por falta de seguridad y un ambiente laboral hostil.

La empresa respondió que los despidos se debieron al precio del petróleo, el cambio de gobierno y la suspensión de proyectos, y que “algunos empleados insatisfechos recurrieron a la protesta”.

El historial cuestionado se extiende a América Latina. En Perú, CCECC fue acusada en 2022 de formar parte de una red criminal vinculada al entonces presidente Pedro Castillo, liderada desde el Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC).

Como resultado, fue sancionada e inhabilitada por 37 meses, decisión que se extiende hasta el 1 de julio de 2026, por falsificación de documentos para obtener contratos del Estado peruano. La empresa anunció que “continuarán con acciones legales” para revertir la sanción.

A nivel internacional, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) firmó en agosto de 2023 un “acuerdo de conciliación” con CCECC tras acusaciones de malversación de fondos en países como Ecuador, Egipto, Malawi, Montenegro, Serbia, Túnez, Ucrania y Zambia. La empresa se comprometió a informar sobre sus avances materiales durante 12 meses.

En Nicaragua, CCECC fue designada por el régimen de Daniel Ortega para construir un tren eléctrico que conectaría Managua, Masaya y Granada, y para reconstruir y ampliar el Aeropuerto de Managua.

Con la construcción de la represa del Río del Hombre se buscaba abastecer la planta de El Picacho. La AMDC compartió el mapa de donde se esperaba la distribución de agua.

Sin embargo, hasta la fecha no se conoce el costo estimado ni si iniciaron estudios de factibilidad. Guan Jiaxin, vicepresidente de CCECC, aseguró a medios nicaragüenses que los acuerdos estaban firmados, pero sin dar mayores detalles sobre presupuesto o plazos.

Este historial internacional plantea serias interrogantes sobre la elección de CCECC para un proyecto estratégico como la represa del Río del Hombre, más aún cuando en Honduras no hay documentación pública que respalde cómo se adjudicó el convenio ni evidencia de que los estudios hayan comenzado.

Lo que se esperaba del Río del Hombre

Al constatar que no existía nada más formalizado que la carta de entendimiento, EL HERALDO Plus decidió profundizar en los documentos que describen qué se esperaba de la represa del Río del Hombre.

La información era limitada, dispersa y fragmentaria, pero los registros encontrados en la Oficina Normativa de Contratación y Adquisiciones del Estado (ONCAE) y en la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA - Japan International Cooperation Agency) permiten dimensionar la magnitud del proyecto: uno de los más grandes proyectados para la capital.

La idea de construir un nuevo embalse no nació con Aldana. Sus raíces se remontan a la administración de Nasry Asfura, quien en el marco de una convención nacionalista el 23 de mayo de 2021 aprovechó la tribuna para adelantar la obra, asegurando: “Aquí nacimos, aquí crecimos y aquí nos vamos a morir; podemos hacer una mejor Honduras”.

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Asfura detalló entonces que se estaba impulsando “la construcción de la represa que resolverá el problema de la escasez de agua en la capital; se trata del embalse Río del Hombre, con 44 millones de metros cúbicos que se estará licitando en el mes de julio”.

Añadió que la obra tendría un plazo estimado de 30 a 48 meses debido a su magnitud, y que garantizaría agua todos los días durante al menos seis horas.

La represa del Río del Hombre, planteada como el proyecto hídrico más ambicioso de la capital, pretendía ser tres veces más grande que La Concepción y 17 veces más amplia que Los Laureles.

El proyecto había sido considerado incluso desde 2015, cuando Asfura abandonó la idea del embalse de Guacerique II para concentrarse en Río del Hombre. “Hay que analizarlo bien, pero lo que me da mi conocimiento es que es más factible Río del Hombre”, afirmó en aquel entonces.

El argumento central del edil era la captación máxima de agua: según estudios preliminares, la represa almacenaría aproximadamente 104 millones de metros cúbicos, con una franja muerta de 14 millones de metros cúbicos, que corresponde al sedimento típico de un embalse.

La cortina del Río del Hombre se proyectaba en la comunidad de San José del Potrero, en el kilómetro 25 de la salida a Olancho, con una altura de 937 metros y longitud de 615 metros.

Represa y sus estudios

Los últimos estudios formales para la represa del Río del Hombre se realizaron en noviembre de 2021 por la gerencia de obras civiles de la alcaldía y, poco después, en diciembre de 2021 por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA). Sin embargo, a pesar de estos documentos y proyecciones técnicas, la obra nunca comenzó.

Según el archivo de la comuna titulado “Diseño y Construcción de la Represa en la Cuenca del Río del Hombre”, el proyecto contemplaba la construcción de un embalse de regulación acompañado de una planta de tratamiento y una tubería de conducción que llevaría el agua desde el sitio de captación hasta la planta y, de allí, a la red de distribución de la ciudad.

Debido a que el tramo del río estudiado se encuentra a un nivel más bajo que la capital, el proyecto requería también la instalación de estaciones de bombeo para elevar el agua hasta donde se necesita.

La idea era inyectar esa agua tratada a la planta potabilizadora de El Picacho, que abastece aproximadamente entre el 20% y el 25% de la población de Tegucigalpa, lo que equivale a más de 130 barrios y colonias.

El embalse estaba proyectado a lo largo del Río del Hombre y la Quebrada Honda, ocupando unas 250 hectáreas.

Según los estudios de JICA, la represa tuvo que verse así una vez concluida. Se pensó para aportar agua y producir energía.

El agua del reservorio, según los estudios, llegaría hasta un derrumbe identificado en la ladera derecha del valle, a unos dos kilómetros aguas arriba del eje de la presa, cuyo nivel de actividad sísmica o de deslizamiento aún se desconoce. .

La planta de tratamiento y el embalse se ubicarían sobre el Cerro Grande, una cresta de unos 50 metros de altura, a una cota de 1,260 metros sobre el nivel del mar, a aproximadamente 4 kilómetros al noroeste de la capital.

Entre los datos más llamativos del documento se encuentra la cláusula financiera: “La Alcaldía Municipal del Distrito Central pagaría el valor de la construcción únicamente una vez que el proyecto estuviera en funcionamiento y entregando el servicio de agua a la ciudad, conforme al caudal acordado”.

Es decir, el financiamiento del diseño y construcción recaería inicialmente sobre el contratista, lo que representa un riesgo financiero y operativo considerable, especialmente cuando la obra nunca comenzó.

Además de los estudios internos de la alcaldía, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) llevó a cabo un análisis detallado titulado “Estudio de recolección de datos sobre el abastecimiento de agua en Tegucigalpa en la República de Honduras”.

En este documento, la agencia japonesa plantea que se construiría un embalse en el Río del Hombre para conducir el agua hacia una nueva planta potabilizadora, aunque advierte que la construcción no está prevista hasta después de 2035.

El estudio de JICA no solo describe la necesidad de un embalse, sino que también establece que el proyecto sería el más efectivo en términos de suministro para la capital, comparado con alternativas anteriores formuladas desde 2014.

La potabilización del agua se propone mediante ozonización, un método avanzado que utiliza ozono para eliminar bacterias y contaminantes. Para completar el proceso, se instalaría un filtro de carbón activado posterior a la ozonización, encargado de eliminar los subproductos químicos generados, garantizando un agua segura para el consumo.

El documento también enfatiza la necesidad de revisar nuevamente los costos de construcción, operación y mantenimiento, incluyendo los gastos asociados a otros métodos de potabilización, lo que evidencia que aún no hay claridad sobre la inversión total ni sobre la viabilidad financiera inmediata.

En cuanto a su capacidad, JICA plantea cifras sorprendentes: el embalse del Río del Hombre podría almacenar hasta 124 millones de metros cúbicos de agua, superando ampliamente a otras represas existentes en Tegucigalpa.

Por ejemplo, La Concepción almacena unos 33 millones de metros cúbicos, por lo que Río del Hombre tendría un 275 % más de capacidad.

En comparación con Los Laureles, que tiene solo 9.5 millones de metros cúbicos, el nuevo embalse almacenaría un impresionante 1,296 % más de agua.

En términos prácticos, esto significa que Río del Hombre podría contener más de tres veces lo de La Concepción y casi trece veces lo de Los Laureles, lo que evidencia la magnitud del proyecto si alguna vez se ejecutara.

A pesar de estas proyecciones ambiciosas, el informe de JICA también deja claro el desfase temporal: la construcción no está prevista antes de 2035, lo que convierte al proyecto en una propuesta de largo plazo más que en una solución inmediata a la crisis hídrica de la capital.

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José Valeriano
José Valeriano
Periodista

Licenciado en Periodismo por la UNAH. Con experiencia en temas económicos, de salud, educación y desarrollo social. Con conocimientos en el mundo digital y SEO.