Los Ángeles, Estados Unidos.- En pleno aumento de expectativas por la serie de HBO que amplía el universo de "Harry Potter", el actor Andrew Garfield reconoció que hasta hace poco vio las películas del niño mago, pero no sin sentir cierta reticencia hacia la creadora de ese universo mágico.
En una entrevista de Hits Radio dijo que vio las películas sabiendo la polémica alrededor de ellas por las declaraciones de la escritora J.K. Rowling, a quien ni siquiera quiso mencionar dándole el trato que se le da en la historia al villano Lord Voldemort.
El actor expresó que invertir en el universo de "Harry Potter" era recompensar a "aquella que permanecerá en el anonimato", en referencia a Rowling.
La escritora británica ha sido criticada por expresar su postura sobre los derechos de las personas transgénero, y afirmar que el sexo biológico es real y fundamental, no una construcción social, y que las mujeres trans no son mujeres, un criterio que ha sostenido a pesar de la cancelación que vivió inmediatamente después de sus declaraciones.
“No había visto las películas de ´Harry Potter´ hasta hace poco... y él (Daniel Radcliffe) es realmente bueno en esas películas", y agregó que fueron "realmente buenas".
No obstante, reconoció que era un "tema controvertido", "y que no deberíamos, ya saben, financiar leyes inhumanas a través de esa persona cuya nombre no mencionaré. Pero la esencia de los temas de esas películas es innegable, y los niños son tan buenos".
Su mención sobre "leyes inhumanas" hace referencia a las donaciones de la escritora al grupo activista For Women Scotland, que influenció en la legislación británica para que el Tribunal Supremo dictaminara en 2025 que la definición de "mujer" se refiera al sexo biológico, dejando fuera a las personas transgénero.
Pero las declaraciones de Garfield no han significado nada para Rowling, que celebró ayer el resultado de la serie que está produciendo HBO, y de la que ha dado ya un adelanto.
Y su forma de pensar se mantienen intacta a pesar de las críticas, tanto que celebró la decisión del Comité Olímpico Internacional de prohibir que las mujeres trans compitan en los Juegos Olímpicos, con una vigencia establecida para 2028.