Rupturas preventivas: “Te dejo antes de que me dejes”

Desde hace años viene aumentando una variante de ruptura sentimental consistente en dejar a la pareja cuando se detecta que la otra parte empieza a estar descontenta con el vínculo

  • Actualizado: 08 de abril de 2026 a las 13:28
Rupturas preventivas: “Te dejo antes de que me dejes”

Tegucigalpa, Honduras.- Cuando el psicólogo Antoni Bolinches efectuó un estudio de campo para su libro "Psicoterapia para el mal de amores", publicado a finales de 2024 observó que durante los últimos 10 años se ha incrementado una variante de ruptura en las relaciones amorosas a la que ha denominado “ruptura preventiva”.

Esta nueva tendencia, que se mantiene en ascenso, consiste en que una persona deje a su pareja cuando detecta que el otro integrante del vínculo amoroso empieza a estar descontento con la relación, según explica Bolinches en una entrevista con EFE.

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Antoni Bolinches, licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación con grado de licenciado en Psicología y un máster en Sexualidad Humana, es uno de los introductores de la psicología humanista en España, y se ha especializado en el tratamiento de los conflictos de pareja y las terapias de crecimiento personal desde una metodología propia denominada Terapia Vital.

En su libro "Psicoterapia para el mal de amores", este reconocido psicoterapeuta y profesor de Psicología, ofrece una serie de claves que pueden ayudar a superar el sufrimiento amoroso y a convertirlo en una escuela de aprendizaje vital, y a facilitar que las siguientes relaciones se sustenten en un amor armonioso.

"Mal de amores": un problema generalizado

Para Bolinches “el mal de amores es un problema amplio que afecta a la mayor parte de la población y ha generado una gran crisis en las relaciones de pareja”, y que según la tesis del autor surge de “la disarmonía entre las necesidades de nuestro ‘yo sexual’ y la necesidad de estabilidad de nuestro ‘yo social’”.

Firme defensor de la pareja, a la que considera una fuente esencial de la felicidad personal, Bolinches sostiene que, en estos inicios del siglo XXI, nuestra sociedad no ha encontrado la manera de armonizar la libertad sexual individual con la construcción teórica de lo que se considera una pareja estable a nivel social. Una de las consecuencias o síntomas de dicha disarmonía, que, por fortuna, "se puede resolver", según Bolinches, son las denominadas "rupturas preventivas".

Cinco variantes de ruptura

En su estudio de campo, sobre “la prevalencia de las distintas variantes de ruptura en las parejas estables heterosexuales” basado en los datos obtenidos en sesiones de terapia de pareja, Bolinches encontró un 20% de "rupturas consensuadas" (“nos dejamos porque ya no nos queremos”) e igual porcentaje de "rupturas activas" (“te dejo porque ya no te quiero o porque tengo un enamoramiento alternativo”).

En su investigación también detectó un 30% de "rupturas reactivas" (“te dejo porque me has hecho daño y necesito protegerme”), así como un 15% de "rupturas narcisistas" (“te dejo yo porque ya no me halagas ni me atiendes como necesito”) e idéntico porcentaje de "rupturas preventivas" (“te dejo yo porque así me aseguro de que no me dejarás tú”).

Esta última forma de romper una pareja “se ha incrementado durante los últimos 10 años”, asegura.

“Decía Tirso de Molina (fraile mercedario y célebre dramaturgo, poeta y narrador español de los siglos XVI y XVII) que `por lo que tiene de fuego, suele apagarse el amor´”, señala Bolinches, en una reflexión sobre las fragilidades del amor y las rupturas preventivas.

Al hilo de la expresión literaria a la que alude Bolinches, podría afirmarse que una ruptura preventiva equivale a escapar anticipada y egoístamente de una relación, para intentar mantenerse a salvo del frío y la oscuridad emocionales que llegarán cuando las llamas del amor se extingan por completo.

Comportamiento inmaduro y narcisista

Es que, según explica este psicólogo, “con su proceder la persona que rompe con su pareja preventivamente consigue tres cosas: evitar la herida sentimental que recibiría si fuera ella la persona dejada; proteger su autoestima y reforzar su ego tomando la iniciativa de la separación; y poder decir después que a ella nunca la han dejado”.

“Evidentemente este comportamiento es típico de las personas inmaduras de perfil narcisista y quizá por ello se observa un incremento de esta variante en detrimento de las rupturas consensuadas”, de acuerdo con este psicólogo.

Ello se debe a que romper una pareja por consenso “solo es posible cuando las partes implicadas poseen un grado suficiente de madurez personal, que se adquiere precisamente cuando las personas son capaces de gestionar adecuadamente el sufrimiento amoroso”, apunta Bolinches.

Amar es arriesgarse

“Ahora bien, dado que siempre que se inicia una relación las personas implicadas deben asumir el riesgo de `dejar o ser dejadas´, convendría elegir bien nuestras parejas asumiendo que vivir es arriesgarse, caer y levantarse para estar en condiciones de convertir cada fracaso amoroso en una oportunidad de aprendizaje vital que nos enseñará a elegir y gestionar mejor las futuras relaciones amorosas”, enfatiza.

Para Bolinches, “la pareja como la tierra es para quien la trabaja y quizá por eso en estos tiempos caracterizados por las relaciones superficiales y los amores fáciles, cada vez resulta más difícil construir vínculos amorosos sólidos”.

Paralelamente, “resulta cada vez más fácil que aparezcan nuevas variantes de separación, como la ruptura preventiva que permite, al cada vez mayor número de personas narcisistas, seguir alimentando su neurosis diciendo a quien quiera oírlas que a ellas no las ha dejado nadie”, puntualiza.

Claves de una relación armónica

Para Bolinches, “el amor no hace falta que sea simétrico, pero debe ser recíproco” y “las parejas más sintónicas no son las más ‘iguales’ sino las más maduras”, en tanto que “el momento de que una persona cambie de pareja llega cuando la otra quiere cambiar a esa persona”.

A juicio de este psicólogo “la felicidad de la pareja tiene tres grandes secretos: aprender a elegir, aprender a construir y aprender a corregir”.

Por otra parte, y para propiciar el amor armónico, este autor señala que en lo que se refiere a la intimidad “la habitación del amor debe tener una cama y dos baños”; en lo que respecta a la fidelidad “amar es renunciar a las personas que nos gustan por respeto a la persona que queremos” y en lo relativo a nuestra vida amorosa “no debemos castigar a nuestra pareja actual por cosas que nos hicieron las anteriores”.

Y para vivir en armonía, “en la convivencia no debemos confundir una pareja para siempre con estar siempre con la pareja”; mientras que en nuestra historia personal “encontraremos amores dignos de ser vividos, si nos convertimos en personas dignas de ser queridas”, concluye.

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Redacción web
Agencia EFE

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