Tegucigalpa, Honduras.- La represa Los Laureles continúa siendo un embalse importante para el abastecimiento de agua potable en Tegucigalpa, sin embargo, enfrenta desafíos debido al alto costo de potabilización y la contaminación en su cuenca, en comparación a la represa Concepción y la planta de El Picacho.
Así lo explicó Gustavo Boquín, gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), quien advirtió que esta infraestructura representa una carga económica significativa para el sistema de distribución.
“El agua de Los Laureles tiene un costo elevado de potabilización, y con el tiempo esa represa habrá que irla dejando, no eliminarla como tal, pero sí buscar otra alternativa porque es la planta que más dinero cuesta limpiar”, afirmó el entrevistado.
Amplió que esta situación se debe al deterioro ambiental en la zona que rodea la represa, lo que impacta directamente en la calidad del agua.
“Es la más cara, y esto se debe a que la cuenca ha sido invadida; si te fijás, del lado del anillo periférico hay talleres mecánicos y otras construcciones que generan contaminación que cae al cauce y llega a la presa”, explicó Boquín.
Esta contaminación requiere de una mayor inversión que obliga a incrementar los procesos químicos para hacer potable el agua que llega a la planta. “Por eso potabilizar esa agua cuesta más, porque hay que usar una gran cantidad de químicos para hacerla potable, esa es la principal dificultad que tenemos con la planta de Los Laureles”, agregó
Las autoridades aseguran que la represa seguirá en funcionamiento mientras no existan alternativas. “Algún día habrá que cerrarla, pero eso será hasta que se construyan otras fuentes; mientras tanto, hay que seguir operándola porque no existe otra opción inmediata para abastecer a la población”, sostuvo.
En términos económicos, el costo del tratamiento del agua varía dependiendo de la fuente.
“Para que la gente entienda, potabilizar un metro cúbico de agua, es decir mil litros, cuesta aproximadamente 94 centavos solo en químicos, tomando en cuenta un promedio entre todas las plantas”, indicó.
Sin embargo, Los Laureles supera ese promedio por las condiciones de su cuenca. “Si tomamos únicamente Los Laureles, el costo anda entre 1.30 y 1.40 lempiras por metro cúbico, lo que representa entre un 30% y 40% más caro que otras fuentes como El Picacho o La Concepción”, puntualizó.
A pesar del alto costo, su operación sigue siendo imprescindible para el suministro de agua en la capital. “Mientras no haya otra fuente de abastecimiento, hay que mantener operando Los Laureles el mayor tiempo posible porque no queda de otra”, expresó.
El futuro de esta represa dependerá en gran medida del avance en nuevos proyectos hídricos.
“Su vida útil dependerá de qué tan eficientes seamos en construir nuevas fuentes de agua, porque en la medida en que se desarrollen alternativas podremos reducir la dependencia de esta planta”, señaló.
Entre los proyectos contemplados destacan Jiniguare y Quebramontes, que podrían cambiar el panorama del abastecimiento.
“En mi opinión técnica como ingeniero civil, si se construyen Jiniguare y Quebramontes, al día siguiente cerraría Los Laureles porque ya no sería necesaria para el sistema”, afirmó.
Ambos proyectos tienen una proyección significativa de producción de agua.
“Jiniguare podría producir entre 9 y 15 millones de metros cúbicos, mientras Quebramontes andaría alrededor de 9 millones, aunque esos datos todavía deben confirmarse”, explicó.
También se analiza el río del Hombre como una alternativa a largo plazo.
“Ese proyecto es demasiado caro, aunque en realidad sería la solución definitiva al problema del agua en la capital, pero implica una inversión bastante alta”, indicó.
En cuanto a los niveles actuales, la represa Los Laureles registra un 51.6% de almacenamiento, mientras que La Concepción se encuentra en un 59.3%.
Estos datos reflejan la importancia de optimizar la distribución del recurso y fomentar un uso responsable entre la población.
UMAPS aseguró que continúa trabajando para garantizar un abastecimiento más eficiente en la capital, en medio de una creciente demanda. La represa Los Laureles, cuando alcanza su máximo nivel, almacena alrededor de 10.5 millones de metros cúbicos de agua, lo que representa el 100% de su capacidad.
No obstante, su menor volumen en comparación con La Concepción la vuelve más vulnerable a descensos rápidos en períodos de sequía. Cuando el embalse llega a su límite, técnicos realizan descargas controladas para evitar desbordamientos y garantizar la seguridad en las zonas aledañas.