El alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, fue contundente al afirmar que luchará para que no se condicione el tipo de aviones que ingresarán al aeropuerto internacional de Toncontín una vez que se inaugure la terminal aérea en Palmerola, Comayagua, en la zona central de Honduras.
'He sido un constante defensor del aeropuerto como polo de desarrollo. No voy a permitir que seamos la única capital del mundo sin un aeropuerto', expresó Álvarez a la radio local HRN.
El edil capitalino se manifestó a favor de la construcción del aeropuerto en Palmerola, 'una importante obra que puede generar mucho desarrollo en la zona centro y que obviamente también incluye el sector del Distrito Central'.
Sin embargo, dijo estar en contra de que se condicione el tipo de aviones que podrán despegar y aterrizar en la pista, recomendada solo para pilotos expertos.
Para Álvarez, la pista del Toncontín debe permanecer abierta a todo tipo de vuelos, pese a los señalamientos de la terminal como 'peligrosa'.
'Como alcalde tengo la obligación de proteger mi ciudad, de velar por sus intereses y de su pueblo', agregó.
El accidente aéreo más reciente registrado en Las Mesitas, al sur de la capital de Honduras fue el del 14 de febrero de este año. En el incidente murieron 14 personas, luego de que el piloto fracasara al acercarse al aeropuerto.
Mientras el 30 de mayo de 2008,
un Airbus 320 de Taca, vuelo 390, se salió de la pista, dejando como resultado cinco muertos, entre ellos el presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Milagrosamente, sobrevivieron 65 pasajeros heridos.
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Contra aumento a tasa aeroportuaria
El también presidente del Consejo Central del Partido Nacional, dijo estar en contra de un incremento al impuesto de salida que fue aprobado por el Congreso Nacional
y rechazado por el presidente Porfirio Lobo Sosa.
Se 'espera que sea la voz de aquella comunidad lejana que no ingresa a los medios, de aquella comunidad lejana que no tiene acceso a reclamar sus espacios y sus derechos y los represento', aseguró Álvarez.
La tasa aeroportuaria, argumentó, 'era un duro golpe para la economía del pueblo hondureño', principalmente para la clase media, así como para integrantes de misiones que visitan Honduras.
'Un incremento casi del 100 por ciento, sin antes tener la obra ejecutada y sin que antes el pueblo gozara del beneficio (del aeropuerto en Palmerola), lógicamente no íbamos a estar de acuerdo', añadió.