Las filtraciones de agua, movimientos de suelo producto del tráfico y la renovación de las conexiones eléctricas han provocado daños en la estructura de la antigua casa presidencial de Honduras.
El edificio, que data de 1925 y que es considerado una joya arquitectónica por su combinación de estilos, está cediendo ante el paso de los años y la falta de un mantenimiento integral.
Wendy Galdámez, jefe de la Unidad de Proyectos de Restauración del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), informó que aunque se tiene un programa de restauración de cinco etapas, la falta de presupuesto impide la reparación completa de los daños.
Cada año se debería invertir al menos un millón de lempiras en remozar, pero el Estado solo proporciona el 50 por ciento de este monto.
“En cuanto a las filtraciones se ha logrado impermeabilizar lo que corresponde a la loza y cubierta, pero falta restaurar algunas paredes que presentan humedad”, indicó Galdámez.
Los daños
El inmueble presenta deterioro tanto en su parte externa como interna.
En el exterior se puede observar que el repello ha caducado producto del polvo, sol y las vibraciones provocadas por las unidades de transporte que circulan por la zona.
En la parte interior, especialmente en el Salón Azul, se observan grietas debido al movimiento de paredes y filtraciones de agua.
Por otro lado, las plagas y la contaminación provocadas por el caudal del río Choluteca afectan las bases y suelo de la estructura.
Las autoridades del IHAH aseguran que es urgente retirar las terminales de transporte que se ubican en la zona para detener el avance de las grietas que cruzan las paredes del inmueble.
Durante años ha sido considerado como el edificio más importante del centro de la ciudad, sin embargo en la actualidad su deterioro paulatino parece no crear conciencia en las autoridades de la necesidad de rescatarlo.