Tegucigalpa, Honduras. -La crisis hídrica que afecta al Distrito Central se mantiene y los bajos niveles de almacenamiento en las principales represas obligan a las autoridades a prolongar las medidas de emergencia para garantizar el abastecimiento de agua potable.
EL HERALDO realizó un recorrido por la represa La Concepción, donde se pudo evidenciar el bajo nivel del agua y las huellas que ha dejado el descenso del embalse en las zonas que anteriormente permanecían cubiertas.
El panorama muestra extensas áreas de tierra seca y agrietada alrededor del embalse, mientras el agua se concentra en una reducida zona cercana a la estructura de la represa.
La situación refleja el impacto de la falta de lluvias sobre las fuentes de agua Helada y Obscura que nacen en las montañas de Lepaterique, y que, según su recorrido, forman la Quebrada Honda, que luego es conocida como río San José, fuente que abastece La Concepción.
De acuerdo con el reporte divulgado este 25 de agosto por la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), La Concepción registra 28.27% de su nivel, es decir, a 3.27 puntos porcentuales para llegar al nivel crítico de la represa.
El embalse tiene actualmente una categoría de alto riesgo hídrico, según la clasificación utilizada por las autoridades municipales, donde establecen que el nivel crítico se establece en 25% de capacidad de los embalses.
La situación es especialmente preocupante en La Concepción, debido a que el embalse se encuentra apenas 3.27 puntos porcentuales por encima del nivel crítico.
En el caso de Los Laureles presenta una condición ligeramente más favorable, pero permanece a 9.31 puntos porcentuales de ese límite, es decir, que actualente tiene un nivel de 34, 31% de su capacidad.
La reducción de los niveles de las represas tiene consecuencias directas en el suministro de agua para Tegucigalpa y Comayagüela. Ante la menor disponibilidad del recurso, las autoridades deben mantener esquemas de distribución y racionamiento para administrar las reservas existentes.
Ante este escenario, Lessy Palacios, bióloga de Patuca III, advirtió que la situación actual no es un fenómeno reciente, sino el resultado de un deterioro ambiental acumulado durante años. “Este es un problema ambiental y social que desde hace muchos años estamos viviendo”, señaló.
La especialista cuestionó la falta de protección de las fuentes de agua y advirtió sobre el deterioro de ríos, riachuelos y cuencas. “Todos los ríos, riachuelos y cuencas están deteriorados porque el gobierno no ha hecho lo suficiente para que estas cuencas sean protegidas”, manifestó Palacios.
Consideró que todavía existen alternativas para recuperar las zonas de recarga, entre ellas la protección de terrenos y la reforestación: “El gobierno tuvo y todavía tiene la oportunidad de protegerlas, comprar esos terrenos a los terratenientes y sembrar árboles de rápido crecimiento, especializados para la recuperación de cuencas”, explicó.
A su criterio, la pérdida de cobertura forestal ya está provocando efectos visibles sobre las fuentes de agua. “Todos estos riachuelos se han secado por falta de árboles. ¿Qué tenemos? Sedimentación y poca agua. El agua es un recurso no renovable y vamos a sufrir las consecuencias de ahora en adelante”, alertó.
La bióloga sostuvo que aún existe margen para actuar, pero pidió decisiones inmediatas para evitar que el deterioro avance. “Todavía estamos a tiempo de que el gobierno tome el control, que agarre el manubrio de este tren que nos está llevando al precipicio”, expresó.
La entrevistada relacionó la sequía a los incendios forestales como otra causa negativa del ser humano cuando no cuida el mendio ambiente: “Este año hemos tenido incendios forestales a más no poder. Hasta se quemó todo. Entonces, la parte social está completamente desentendida de la importancia de manejar el ambiente”, lamentó.
Emeregencia se extiende
La Corporación Municipal del Distrito Central aprobó el pasado lunes 24 de agosto la ampliación de la emergencia hídrica, debido a los bajos niveles que mantienen las principales fuentes de abastecimiento de agua potable de la capital.
Esta medida, que inicialmente estaba prevista para finalizar el 26 de agosto de 2026, fue extendida hasta el 15 de diciembre de 2026, de acuerdo con la disposición aprobada por la Corporación Municipal.
La ampliación responde a la persistencia de las condiciones de sequía y al reducido almacenamiento de los embalses Los Laureles y La Concepción, que permanecen en niveles considerados de alto riesgo hídrico y con poco margen de recuperación.
Según la comuna capitalina, con estas medidas se pretende mantener las acciones para atender la escasez, entre ellas la distribución de agua mediante cisternas y las gestiones para perforar y recuperar pozos que permitan incorporar nuevas fuentes al sistema de abastecimiento.