Tegucigalpa, Honduras.- Los vendedores ambulantes del centro de Tegucigalpa mantienen desde hace varios días una jornada de protestas, luego de que se les prohibiera instalarse en la peatonal del centro de la ciudad, conocido como Paseo Liquidámbar, una de las zonas más transitadas del casco histórico capitalino.
La inconformidad surge tras la colocación de vallas metálicas que impiden su ingreso al área donde tradicionalmente comercializaban productos los fines de semana, según denunciaron representantes de la asociación.
“Nosotros lo único que queremos es trabajar. Ya no nos están dejando vender en el Paseo Liquidámbar y eso nos está afectando directamente el sustento diario”, expresó Mario Velásquez, fiscal de la Asociación Nacional de Trabajadores de la Economía de Honduras (Anatraeinh).
Velásquez explicó que, desde 2018, mantenían acuerdos con la administración municipal que les permitían laborar bajo reglas internas, portando uniforme e identificación y respetando los espacios asignados.
“Venimos trabajando ordenadamente desde hace años. Tenemos un reglamento interno con trece puntos, donde se establece el respeto a las autoridades, al peatón y no extendernos más de lo permitido”, afirmó.
De acuerdo con los comerciantes, tras la pandemia del Covid-19 se estableció un plan piloto que limitó su presencia a sábados y domingos, medida que aceptaron pese a las pérdidas económicas.
“Era un pilotaje de treinta días, pero se extendió por años. Aun así, cumplimos y solo trabajábamos fines de semana en el Paseo Liquidámbar”, señaló el dirigente.
Sin embargo, recientemente se les notificó que ya no podrían instalarse en el sector, lo que detonó las manifestaciones que se han prolongado por varios días en el centro capitalino.
“De lunes a viernes no hay vendedores en la peatonal. Lo que pedimos es que nos respeten el acuerdo de sábado y domingo. No estamos pidiendo más que eso”, insistió Velásquez.
Los vendedores manifestaron que la medida impacta especialmente a madres solteras, adultos mayores y personas con discapacidad que dependen de la venta informal para subsistir.
“Muchos trabajamos con préstamos diarios y al no vender se nos acumulan los intereses. No queremos confrontaciones, queremos diálogo y soluciones”, añadió.
Las protestas se han desarrollado por varios días luego de ser desalojnados desde el 14 de febrero en las inmediaciones del centro de Tegucigalpa, mientras la asociación espera una respuesta de las autoridades municipales.
“Vamos a seguir manifestándonos hasta ser escuchados. Nuestro único objetivo es recuperar el derecho a trabajar en el Paseo Liquidámbar”, concluyó el fiscal de la organización.