Tegucigalpa, Honduras.- El río Choluteca, que durante los inviernos suele convertirse en una amenaza para los capitalinos, actualmente luce con un nivel de agua considerablemente bajo debido a las condiciones secas que afectan a Tegucigalpa.
El cauce contrasta con el de años anteriores, cuando las lluvias provocaban crecidas repentinas y mantenían en alerta a las familias que viven en las riberas del afluente.
En distintos puntos de la capital, el río muestra amplias zonas de piedras, tierra y sedimentos que normalmente permanecen cubiertos cuando aumentan los caudales durante la temporada lluviosa.
El panorama hace que el Choluteca parezca estar atravesando una época de verano, a pesar de que el calendario corresponde a la temporada en la que normalmente se esperan lluvias sobre el territorio hondureño.
La escasez de precipitaciones también ha modificado el paisaje de las zonas cercanas al cauce, donde la vegetación y los terrenos expuestos evidencian las condiciones secas.
En el río se observa una corriente de agua que ocupa solamente una parte del cauce, mientras extensiones de terreno permanecen completamente descubiertas.
El contraste resulta evidente para los habitantes de la capital que recuerdan los años en que las lluvias intensas provocaban el aumento del caudal del río Choluteca.
Durante esa situación, el riesgo de inundaciones obligaba a las autoridades a mantener vigilancia en las zonas bajas y a recomendar la evacuación de familias asentadas en sectores vulnerables.
Algunas familias que viven en las riberas han tenido que abandonar temporalmente sus viviendas durante emergencias provocadas por las crecidas, debido al peligro que representa el desbordamiento del río.
Sin embargo, el escenario es completamente diferente: el cauce presenta poca agua y deja al descubierto rocas, sedimentos y residuos acumulados en las márgenes.
El afluente también evidencia la cantidad de basura que permanece en las orillas y dentro del cauce, un problema que se hace más visible cuando disminuye el nivel del agua.
El bajo caudal representa una imagen poco habitual frente a los tradicionales escenarios de inundaciones que suelen acompañar los periodos de lluvias intensas en la capital.
La situación ocurre en un contexto de preocupación por la disponibilidad de agua en Tegucigalpa, donde las condiciones secas han afectado fuentes y reservas utilizadas para abastecer a la población.