Tegucigalpa, Honduras.- La falta de lluvias en Tegucigalpa no solo ha obligado a ampliar los racionamientos de agua, sino que también plantea un escenario bastante complicado para los próximos meses.
Según informaron las autoridades, incluso si comienzan las precipitaciones, el agua que logre captarse en lo que resta del año deberá reservarse para enfrentar el próximo período seco.
La municipalidad decidió pasar de una distribución de 9 a cada 12 días. Según explicaron, la medida responde al bajo nivel de las represas que abastecen la capital y a la ausencia de lluvias que esperaban en las primeras semanas de septiembre.
“A estas alturas ya había desarrollo de huracanes en el Atlántico, primer año que no se desarrollan a estas alturas de septiembre. Nosotros ayer apagando incendios forestales a estas alturas, cuando en mayo eso termina. Y, obviamente, las lluvias, que este ha sido el años que menos ha llovido en la ciudad capital”, lamentó Zelaya.
La situación se refleja en los niveles de los embalses. Zelaya aseguró que durante la mañana la represa La Concepción estaba en 25% y Los Laureles en 26%.
“Nosotros esperabamos que empezara a llover algo en estas dos primeras semanas de septiembre, pero no fue así. La desición responsable, que no es algo que quisieramos hacer, pero estamos obligados a hacerlo para poder alargar un poco la vida de nuestras represas es pasar de 9 a 12 días la distribución de agua”, afirmó.
Aunque llueva, los racionamientos continuarán
La apuesta de las autoridades está ahora puesta en el comportamiento de las lluvias durante septiembre y octubre. Zelaya explicó que un cambio en las condiciones permitiría modificar nuevamente la frecuencia de distribución, pero no significaría el fin inmediato de las restricciones.
“Si llueve en septiembre podemos volver a pasar a 9 y si llueve en octubre podemos pasar a 7, pero tenemos que empezar a ver cual va a ser el comportamiento de las lluvias para tomar esas decisiones”, afirmó.
No obstante, el edil fue enfático en que el inicio de las lluvias no resolvería de inmediato el problema de abastecimiento, debido al déficit acumulado durante el año.
“Si empieza a llover, no significa que se resuelve el problema, dado que no ha llovido este año, la poca lluvia que podamos recibir en septiembre y octubre la tenemos que guardar", aseguró.
Además, especificó que "los racionamientos no se van a terminar, tenemos que continuar porque esa agua nos va a servir a nosotros para noviembre, diciembre, enero, febrero, marzo y abril del próximo año”.
Mientras tanto, los efectos de los racionamientos ya se hacen sentir en distintos sectores de la capital. Durante el fin de semana, vecinos de la residencial Paseo Las Campanas bloquearon el paso en la zona para exigir mayor producción de agua.
“Estamos protestando porque solamente el 10% de las casas recibieron agua y muy poca. Nos echan el agua cada nueve días”, afirmó una de las afectadas.
El incremento de nueve a 12 días afecta a buena parte de las colonias que actualmente reciben el servicio bajo ese esquema, y mientras eso ocurre, aumentan las quejas de los capitalinos.
Sin embargo, con los embalses en niveles casi críticos y sin las lluvias esperadas hasta este momento, la estrategia de las autoridades es reducir aún más la frecuencia del suministro para prolongar las reservas.
El escenario plantea además que la capital podría cerrar el año con una distribución de agua todavía restringida, ya que las primeras lluvias que logren recuperar las represas deberán servir también para sostener el abastecimiento durante varios meses del próximo año.