Después de casi dos años de encarcelamiento, Katlin Zambrano Ortiz se muestra agradecida con Dios tras comprobarse su inocencia en el juicio por el secuestro y asesinato del periodista Ángel Alfredo Villatoro.
La joven de 20 años fue acusada del crimen en el grado de complicidad.
A 24 horas de su liberación, Katlin sostiene que su fortaleza es más grande por la gracia de Dios, que luchará por cumplir sus metas y que nunca olvidará a las reclusas de la Penitenciaría Nacional Femenil de Adaptación Social (PNFAS) que siempre la apoyaron y creyeron en su inocencia.
A continuación le presentamos la entrevista concedida por esta joven a ElHeraldo.hn
¿Cómo se siente ahora?
Dios es grande y le agradezco demasiado a Él, Dios tiene el control de mi vida. Me arruinaron la vida, esta angustia me está matando por dentro, Dios sabe que nosotras somos inocentes, que nos llevaron a ese lugar por el error de no reportar el celular.
Es una situación bien difícil yo le pedía a Él que nos sacara porque yo no aguantaba, era una experiencia muy horrible, más cuando miraba a mi mamá y a mi papá. Ya puede ser la peor persona del mundo, pero yo no se lo deseo a nadie
¿Cómo fue el encierro?
Muchas veces he pensado hacer tantas locuras, de matarme, suicidarme por el tiempo que pasé en ese lugar tan horrible, solo Dios sabe que estuvimos injustamente, yo le pedía a Él que tomara el control y de todo.
Yo le agradezco a él porque hizo justicia. Yo me agarraba de una palabra que dice que no hay condenación para los de Él y yo me agarraba de Él.
¿Cómo fue esta experiencia para usted?
Yo sé que fue un momento bien difícil, una etapa muy difícil para mi vida que pasé. Mejor dicho: me truncaron mis sueños, mis metas, todo. Es demasiado difícil.
¿Cómo se sintió durante el juicio?
Esas dos semanas que fui a ese juicio me sentía fatal, solo Dios sabía cómo yo me sentía, solo Él me daba la fuerza para seguir adelante porque yo sola no podía. Dios es fiel, fue fiel conmigo siempre.
¿Qué pensaba mientras estaba presa?
Que estaba por un delito que no cometí y Dios es testigo de que no teníamos nada que ver. Que yo estaba estudiando, solo tenía 18 años,
fue una situación tan injusta la que viví y yo me agarraba de Dios y en ese tiempo yo iba a la iglesia, me agarraba tanto, tanto, de Él y Él miraba cada lágrima que yo derramaba en ese lugar, sabiendo que yo era inocente, Él es testigo de todo el sufrimiento que había en mi corazón.
Yo le pedía a Dios que me permitiera salir ese mismo año para poder recobrar mis estudios y cumplir mis metas, cumplir los sueños de mi corazón que fueron truncados.
¿Por qué cree que le tocó vivir esta experiencia?
Yo sé que Dios todo lo hace con un propósito y que si me pasó esto es porque Él tiene cosas grandes en mi vida y le agradezco a Él porque solo Él me daba fuerza para seguir en ese lugar.
¿Qué es lo que más lamenta?
El no estudiar, yo sé que este año ya no voy a poder seguir mis estudios, ya estamos en el tercer mes de año, ya no puedo matricularme.
¿Y qué hará?
Por los momentos buscar un trabajo para ayudarles a mis papas y después, si se puede, estudiar como siempre lo había querido, como lo había soñado, y yo sé que Dios va a abrir puertas, porque las puertas que Él abre ningún hombre la puede cerrar.
¿Qué quiere estudiar?
Ingeniería en sistemas porque estaba estudiando en bachillerato técnico en computación. Sé que Dios va a abrir las puertas.
Quizás ahorita no tenga los recursos necesarios para mantenerme y Él va a hacer la obra en mí. Yo sé que Dios no me va a dejar sola en ningún momento.
¿Qué siente al estar libre?
Es un sueño hecho realidad, le agradezco a los jueces y a Dios porque Él hizo la obra, yo sé que los fiscales no estaban de acuerdo con el dictamen, pero dice la palabra de Dios que las autoridades son puestas por Él y ellos no mueven un dedo sin su autorización y yo me agarraba de esa palabra.
¿Qué pensaba cuando le decían que no saldría libre?
Cuando me decían que mi condena por complicidad era de 20 a 30 años me sentía fatal, sentía como que la vida se me venía encima, pensaba ’yo con solo 20 años qué voy a hacer durante todo este tiempo’.
¿Logró dormir anoche?
No, sentía emoción, pensé que era un sueño de que estaba afuera, de que la pesadilla había terminado.
Yo pensaba que era una pesadilla, pero en realidad no es una pesadilla porque es una bendición de Dios y yo siempre le voy a dar las gracias a Él porque es grande y maravilloso.
¿Reclama el haber estado presa?
No reniego por haber estado en ese lugar, solo reniego por la injusticia, por esa injusticia estuve allí, aunque fue una bendición porque pude acercarme más a Dios.
¿Cómo se entretenía en prisión?
Yo estaba en el grupo de danza… y yo voy a seguir perseverando en sus cosas, Dios es grande y es fiel hasta el final.
¿Regresaría a Tamara para dar su testimonio?
Yo estoy dispuesta
a dar mi testimonio en el lugar que sea necesario y que Dios me mande.
¿Qué proyectos tiene?
Seguir adelante, la escritura de Dios dice que las cosas viejas pasaron y aquí son cosas nuevas y yo sé que son cosas nuevas que Él me tiene.
No le puedo decir que esto quedó atrás porque manchó mi vida, que la marcó para bien y a la vez para mal, pero Dios sabrá lo que hizo y Él todo lo hace bien y perfecto.
¿Cómo se sentía durante el juicio?
Solo Dios sabe cómo me sentía afligida, cansada. Yo estaba confiando en mi Dios grande y maravilloso.
¿Cómo las recibieron las reclusas?
A nosotras nos llevan a Támara como a las 9:00 PM, ya estaban encerradas las internas, se dieron cuenta de que estábamos allí, algunas llegaron.
¿Cómo es la convivencia en la cárcel?
La cárcel no la pintan como es, yo tenía entendido que era un lugar muy feo y detestable, pero hay personas inocentes, culpables, amables, muy educadas, hay personas que la apoyan, que muchas veces uno se siente triste con tantos problemas y que no son familia de uno, pero en ese lugar se comportan como familia.
¿Con quiénes se siente agradecida?
Les agradezco a todas las personas que me dieron palabras de aliento, que me ayudaron, que me aconsejaban, yo les agradezco de todo corazón y siempre las voy a llevar en mi corazón.
¿Qué sintió cuando escuchó que quedaban en libertad?
Fue una emoción tan grande para mí y le di gracias a Dios por ese momento, porque lo estaba esperando con todas las ansias del mundo y es un día inolvidable.
¿Cómo fue el trayecto de regreso a Támara?
Eran emociones grandes el saber que
iba, ya no para estar en ese lugar, no era para estar presa de nuevo, que la condena que el enemigo me quería poner Dios la canceló. Iba contenta y feliz dándole gracias a Dios porque Él hizo la obra.
¿Cómo fue el recibimiento de las presas?
Todas las muchachas estaban en el portón, alegres, y les agradezco porque estuvieron ahí siempre, porque cuando íbamos a juicio ellas estuvieron pendientes, porque pasaban pendiente de las noticias.
¿Qué fue lo que más le alegró?
El saber que tenía en
mis manos la carta de libertad que tanto le pedí a mi Señor. Cuando la tuve sentí una felicidad tan grande.
¿Qué les dijeron las reclusas?
Estaban emocionadas, me dijeron que siguiera adelante, que siguiera estudiando, que era un propósito para ser una mejor persona, para valorar lo que uno a veces no valora, no tenía la libertad, pero mi Dios me la regresó de nuevo.
¿Qué piensa hacer?
Aprovechar el tiempo para darle la honra a Dios. Seguir con mis metas, todo fue algo que tenía que pasar en mi vida.