Sucesos

Los sueños de Jeremy y la personalidad de Sulmy, niños cruelmente asesinados en Honduras

Los pequeños de 10 años fueron asesinados con días de diferencia pero con la misma crueldad que ha consternado a todo un país
11.11.2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Ambos tenían 10 años y una vida por delante. Jugaban, reían y aprendían cada día junto a sus familias, disfrutando, aún con las necesidades económicas, de la vida en el campo hondureño.

Sin embargo, tanto Jeremy Janiel Zúniga como Sulmy Paola Rodríguez fueron asesinados cruelmente con tan solo días de diferencia, demostrando que los niños son uno de los grupos más vulnerables y desprotegidos del país.

A Sulmy la raptaron, violaron y asesinaron tras salir a jugar con su hermanita y otros niños de su edad. A sus victimarios no les bastó con la aberración que cometieron, pues lanzaron su cuerpo a un río, violentando aún más su integridad física, aún después de muerta.

Sus familiares salieron a buscarla desde ese mismo sábado 5 de noviembre, cuando la hermanita menor de Sulmy, de tan solo siete años, corrió para avisar que a ella se la habían llevado por la fuerza dos hombres.

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La familia, residente en el municipio de Las Vegas, departamento de Santa Bárbara, recorrió la aldea y las montañas aledañas con ayuda de sus vecinos para intentar dar con el paradero de la menor. Cinco días después la encontraron muerta en el río, que atraviesa la accidentada geografía del occidente de Honduras.

Sus padres y hermanos dijeron que no entendían lo que pasó, pues no tenían enemigos y tampoco habían recibido amenazas de nadie. Algunos creen que la pequeña fue víctima de los deseos salvajes de dos aberrados que lamentablemente no han podido ser identificados.

Así fue el entierro del pequeño Jeremy Janiel.

Muerte de Jeremy en Guaimaca

A Jeremy Janiel le emocionaba estar por concluir un nuevo año escolar, pues actualmente cursaba con éxito el cuarto grado en la Escuela República de México del municipio de Guaimaca, en el departamento de Francisco Morazán.

Sin embargo, el lunes 7 de noviembre, una de las mayores tragedias registradas en el tranquilo pueblo consternó a propios y a extraños: el pequeño fue asesinado a machetazos en plena mañana y frente a al vista de varios testigos.

Según los relatos, Jeremy salió de la escuela y se fue a su casa para cambiarse de ropa, pues como era costumbre, debía ir a dejarle comida a un familiar a su trabajo. En el camino el pequeño se detuvo para comprar un jugo en un puesto vecino, pero el inocente niño jamás imaginó que eso le costaría la vida.

Diez lempiras habría pagado el pequeño por el delicioso jugo, servido en una bolsa con pajilla, pero mientras caminaba por una solitaria vereda fue abordado por un sujeto que le pidió la bebida... Jeremy se negó, pero el hombre enfureció y le asestó un machetazo.

Herido y desangrándose, el estudiante de cuarto grado caminó para salvar su vida, pero el hombre de 24 años le siguió para rematarlo. Su cuerpo sin vida quedó tendido en el lugar, mientras detrás de él se veía un rastro de sangre y el jugo tirado sobre una acera.

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El responsable del reprochable acto huyó rumbo a su vivienda, pero tras la denuncia ciudadana se le logró dar captura y remitirlo a las autoridades correspondientes.

El sospechoso fue identificado como Roger Gálvez Marcias, quien según algunos pobladores tendría problemas mentales, aunque otros aseguran que se trata de una estrategia para no enfrentar a la justicia.

El padre de Jeremy cargó su cuerpo tras el ataque mortal.

¿Cómo eran los infantes asesinados a sangre fría?

Tras darles sepultura acompañados por multitudes sedientas de justicia, familiares, vecinos, compañeros y maestros de los niños han relatado destrozados el recuerdo que conservarán de las inocentes criaturas.

Una tía de Jeremy aseguró este jueves, mientras esperaba en las afueras del juzgado de lo penal de la vecina ciudad de Talanga, que su corazón estaba destruido tras la muerte del menor.

Entre lágrimas, recordó la inocencia de su sobrino, quien soñaba con ser cantante y le había hecho una petición especial para la próxima Navidad.

“Tía, yo quiero que me compren un sombrero para cantar”, le habría dicho hace unos días. “Se robó todos los sueños de Jeremy, ese maldito no sabe que a nosotros nos destruyó la vida”, agregó compungida.

La mujer también negó que el supuesto asesino sufriera de padecimientos mentales, pues indicó que su único problema eran los vicios, incluso lamentó que en ocasiones le habían dado dinero cuando se los pedía.

“Hasta nosotros le dábamos para el vicio... Y pagarnos con esto. Nos robó todo”, enfatizó.

El supuesto asesino de Jeremy fue capturado horas después. Actualmente guarda prisión mientras se desarrolla su juicio.

Sulmy era una niña dulce y servicial

La aldea Gongora de Las Vegas, Santa Bárbara lloraba con impotencia en el velatorio y entierro de la pequeña Sulmy, a quien todos recordaron como una niña alegre y con un corazón enorme.

Josefa Bardales, madre de la víctima, contó que Sulmy no estaba matriculada en la escuela, pues tenía problemas en la vista, pero siempre acostumbraba a visitar los salones de clases, donde se había hecho muy amiga de los docentes.

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Este extremo fue confirmado por una docente que lloró durante una entrevista al recordar cómo la niña le ayudaba a limpiar los baños de la institución y se mostraba muy atenta con ella.

“Era una pequeña que todos los días llegaba a la escuela a preguntarme qué deseaba que ella hiciera, era una niña que me lavaba los sanitarios. Una niña que hacía los mandados, iba a la pulpería cuando las madres estaban preparando los alimentos, se ofrecía a hacer los mandados... Era una niña atenta y obediente, la recordaré por eso, la llevo en mi corazón”, externó la docente.

Decenas de personas pedían justicia por Sulmy en su entierro en Santa Bárbara.