Tegucigalpa, Honduras.- La repentina y extraña muerte de la chef y presentadora de televisión, Sandra Isabel Díaz del Valle Hernández, ha causado conmoción entre quienes le conocían, y en especial en su familia; su caso ya está en manos de los entes de investigación médica y policial del país.
Su deceso se dio ayer -miércoles 10 de junio-por la tarde, y a pocas horas de sucedido, un sin número de versiones e hipótesis en torno al hecho han circulado en redes sociales y en medios de comunicación.
En un inicio se manejó extraoficialmente que su fallecimiento tuvo que ver con posibles complicaciones de una cirugía estética que ella se había practicado, y que debido a secuelas posoperatorias había sido necesario llevarla al centro médico dónde fue operada.
Información a la que EL HERALDO tuvo acceso este día, detalla que la cirugía estética que Sandra Díaz se realizó fue hace aproximadamente dos años, y que el motivo de la visita a la clínica en la que sufrió las afecciones de salud, no fueron derivadas de ese procedimiento médico.
Un dolor normal
Al terminar el programa 'Venga la Alegría', en Azteca Honduras, en el que Díaz del Valle Hernández participaba como chef, enseñando cómo cocinar sus recetas; a eso de las 12:00 del mediodía se comunicó con su pareja, el también presentador de televisión y locutor de radio, Juan Fernando Lobo.
Ella le comentó que sentía un dolor fuerte entre su espalda y el cuello, y que quería que la acompañara al doctor, para que la pudiera revisar y que le recetara algún medicamento para esa afección.
Alrededor de la 1:00 de la tarde del miércoles -10 de junio-, asistió al Centro Integral de Asistencia Médica (CIAM), en compañía de Juan Fernando, para que su doctor de confianza, de nombre Pablo Alberto Cerritos Herrera, le atendiera en su clínica, en una torre del bulevar San Juan Bosco, en la capital.
Con los datos de la indisposición que Sandra Isabel tenía, el doctor Pablo Cerritos -cerca de las 2:00 de la tarde-, y en presencia de Juan Fernando, le aplicó una inyección en la nuca a Sandra. Casi de inmediato, la reacción corporal de la chef fue evidente, manifestándole a su esposo y al médico, que "sintió electricidad" y empezó a colapsar.
Al parecer Sandra Díaz sufrió un infarto luego de la aplicación de la inyección. El médico intentó reanimar a su paciente, aplicándole dos fármacos más, presuntamente, por vía intravenosa, pero ella no respondió.
Fue sacada del lugar dónde inicialmente era atendida para pasarla a otra sala, explicándoles Cerritos Herrera, que tenían que darle Reanimación Caridopulmonar (RCP), pero Sandra tampoco respondió a esa maniobra médica.
Ya iba muerta
Después de eso, el galeno le dijo a Lobo que tenían que trasladar de emergencia a su pareja para el Hospital Escuela (HE), porque él ya no podía hacer más.
Juan Fernando llamó a una ambulancia, pero al ver que se tardaría la ayuda, la bajó en una silla de ruedas del cuarto nivel del edificio, dónde está el CIAM, y la subió a su vehículo, para llevarla la Hospital Escuela.
Al ingresar a la Sala de Emergencias de ese sanatorio, los médicos que recibieron a Sandra Díaz del Valle, le comunicaron a Juan Fernando que ella ya no tenía signos vitales, por ende, estaba muerta.
Como una reacción natural, el exdiputado del Congreso Nacional, Juan Lobo, se derrumbó y comenzó a llorar, al ver a su compañera de vida ya sin vida.
El cuerpo de Sandra Diaz del Valle fue llevado a Medicina Forense, para practicarle la autopsia médico legal, procedimiento que determinará cuál fue la causa real de su muerte. Si hubo negligencia y mala praxis, o cuál fue el motivo de su deceso.
Investigaciones
Como parte de las investigaciones, este jueves, elementos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), médicos forenses y un fiscal del Ministerio Público (MP), se presentaron en la clínica dónde la víctima fue atendida, para recabar los indicios que les ayuden a esclarecer esta muerte.
En el Centro Integral de Asistencia Médica (CIAM) fueron atendidos por la propietaria de ese complejo médico, dónde el doctor Pablo Cerritos alquila uno de los módulos; también doctora profesión, pero que no participó en la atención ambulatoria a Sandra, ya que son clínicas independientes.
Por su parte, el joven médico Pablo Cerritos no estaba en el local, y nadie dio detalles sobre su paradero. Al menos este día no se hizo presente en su lugar de trabajo, como acostumbraba.
Los agentes de Inspecciones Oculares de la DPI, sólo recuperaron del CIAM, el teléfono celular de Sandra, su reloj y los lentes que llevaba consigo; objetos que quedaron ese lugar debido a la premura en la que estuvieron inmersos junto a su esposo el día del incidente médico.
No se descarta que a razón de la manera de muerte de la chef hondureña, pudiesen emitir un requerimiento fiscal con eventual orden de captura contra el médico cirujano Pablo Cerritos, sin embargo, esto no ha sido confirmado por el MP.
Entre tanto, los restos mortales de Sandra Isabel son velados en una funeraria de la capital. No se ha dado detalle de cuándo será su sepelio. Sandra cumplió 46 años de edad justo el día que falleció.